viernes, 18 de julio de 2014

Para Diario El Sol de Mendoza - Cómo aprovechar una oportunidad internacional

En sólo un par de meses veremos cómo los líderes del mundo se reúnen en la cumbre del G20, que tendrá lugar en la ciudad australiana de Brisbane.

Este año, Australia preside dicho grupo y tomó este evento como una oportunidad para llevar adelante una activa política de posicionamiento internacional.

Ubicado en Oceanía, es uno de los países más extensos del mundo; con un territorio de casi 7,7 millones de km2, su población es apenas de 23 millones de habitantes.

El país no ha tenido guerras civiles en su historia y forma parte del Commonwealth, la conocida asociación de países que alguna vez formaron parte de Gran Bretaña y que tiene 53 miembros, actualmente con una población de más de 2 mil millones de habitantes.

La economía australiana tiene un tamaño que es el triple de la nuestra, a pesar de tener la mitad de la población. Tiene una gran interacción con los mercados de Asia del Pacífico, donde tiene puesta la mira estratégica de su desarrollo para las próximas décadas.

Es una economía predominantemente productora de materias primas, en la que se destacan las exportaciones por 247 mil millones de dólares basadas, fundamentalmente, en minerales de hierro, carbón, oro, gas natural y petróleo crudo. Asimismo, el modelo de desarrollo incluye una economía de mercado abierta, con importaciones por 236 mil millones de dólares.

Es una sociedad multicultural donde no hay expresiones de racismo ni religiones dominantes, veinticinco por ciento de los habitantes nació en el extranjero, y la radio pública SBS transmite programas en 74 idiomas. Esto es más que la radio del Vaticano.

Al momento de definir la ciudad sede principal del evento, impulsaron una que no fuera la más conocida, con la idea de equilibrar el desarrollo y promover nuevos puntos de interés.

Brisbane es la tercera ciudad en importancia de Australia, luego de Sidney y Melbourne. Con 2,2 millones de habitantes, es conocida por recibir anualmente a más de 75 mil estudiantes de todo el mundo, con lo que se erige como una ciudad con gente joven, cuyo promedio de edad es de 34 años y sumamente cálida en su forma de tratar a los visitantes, a tal punto que es conocida como la localidad más business-friendly de Australia.

Es la principal ciudad del estado de Queensland, que tiene una economía cuyo tamaño es de 291 mil millones de dólares (la mitad de Argentina) y un crecimiento proyectado de 4% para los próximos tres años.

El centro de convenciones donde se llevará adelante el evento es un megacomplejo donde estarán trabajando 900 personas al momento del encuentro. De propiedad de la ciudad, dicho centro es administrado en forma privada y genera beneficios por 200 millones dólares para la ciudad. Fue construido en 1995 y ampliado en el 2012 con un inversión total de 300 millones de dólares.

Recorrer las instalaciones y conversar con su intendente o con el ministro de Comercio del estado de Queensland da la oportunidad de entender cómo se preparan para este evento.

Ellos entienden esta oportunidad como la de abrir una ventana al mundo, por la cual mostrar las potencialidades de su economía y lograr un posicionamiento internacional que consolide un esquema de crecimiento que hoy es sólido.

Si bien la mirada más importante, en términos estratégicos, la tiene puesta en la región de Asia, no caben dudas de que es una sociedad con la cual tenemos mucho para compartir. Aunque se ubica lejos de nuestro país, comparte con nosotros características que permiten pensar que tenemos muchas cosas en común. De hecho, es habitual escuchar que tenemos características similares en el terreno económico, como con Canadá. Con ambos países compartimos el grupo Cairns (N. de la R. Asociación de19 países exportadores de productos agrícolas, integrado por Argentina, Australia, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Indonesia, Malasia, Nueva Zelanda, Pakistán, Paraguay, Perú, Filipinas, Sudáfrica, Tailandia y Uruguay), que se formó para luchar por una liberalización en las barreras al comercio agrícola, algo que ambos países necesitamos desarrollar aún más.

Sería difícil terminar el relato sin mencionar que, más allá de las curiosidades, como el Zoológico único en el mundo donde se puede alzar un koala, es llamativo el orden y la planificación que muestran, en general. Sin entrar en juicios de valor que no tienen sentido, porque las realidades históricas de ambos países son muy diferentes, es claro que aquí, un conjunto de reglas claras, de aplicación contundente y un modelo de crecimiento basado es sus fortalezas, con un alto grado de integración económica y estilo que privilegia el pragmatismos antes que la retórica, han tenido resultados innegables en el desarrollo de esta nación.

lunes, 30 de junio de 2014

Para CNN - Dinero: Economía Argentina ¿Al Borde Del Incumplimiento? - Jun. 30,2014

Para diario Perfil - No hay razones de fondo para entrar en default

El último paso de la estrategia de reposicionamiento internacional del Gobierno está dando más trabajo del que cualquier miembro del Poder Ejecutivo se hubiera imaginado, excepto, según sus propias palabras, la Presidenta, quien intuyó que el camino podía ser mucho más hostil del que venía siendo hasta el 16 de junio, cuando se conoció la decisión de la Corte Suprema estadounidense en el sentido de desestimar la apelación argentina respecto del fallo del juez Griesa que luego fuera confirmado por la Cámara de Apelaciones neoyorquina.

Hasta allí nuestro país avanzaba sin prisa pero sin pausa en su búsqueda de retornar a los mercados internacionales de crédito e inversión.
En ese marco es donde se justificó el sostenimiento del discurso clásico kirchnerista con un claro cambio de rumbo dentro del cual encontramos desde una restricción en la expansión monetaria, una devaluación, aumento de las tasas de interés, sinceramiento del índice de inflación hasta acuerdos con Repsol, el Club de París y una palmada en la espalda del archivilipendiado Fondo Monetario Internacional, quien sólo unos días antes de la nefasta mañana del frío lunes pasado nos felicitaba por los avances en la regularización de las estadísticas públicas.

A esta altura todos los gestos previos que se hicieron y que se suponía debían coadyuvar a la generación de consensos que permitieran a la Corte norteamericana otorgar los seis meses de plazo necesarios para poder negociar el pago de una sentencia adversa sin violar la famosa cláusula Rufo (la cual obliga a la Argentina a igualar cualquier oferta superadora de la vigente en los canjes de deuda 2005 y 2010, con los tenedores de dichos títulos) fueron en vano.

En este punto vale detenerse para marcar lo que debería ser un aprendizaje colectivo: los gestos de acercamiento y “buena conducta”, la simpatía y la “buena onda” que se puede generar a partir de conductas “amigables” con los actores internacionales, como fueron desde Repsol hasta el FMI, puede que tengan incidencia, pero definitivamente no son determinantes en los resultados.

Es decir, el mundo se mueve por intereses, e importa bastante poco ser los mejores alumnos. Al mismo tiempo parece claro que la solvencia profesional de quienes diagraman la estrategia de un país, tanto en el plano internacional como en el local, son los verdaderos factores relevantes para el cumplimiento de los objetivos planteados.

El mundo es muchísimo más pragmático que retórico, ya sea que dicha retórica se entienda en el sentido de la relación carnal de los 90 o de las lecciones del modelo alternativo de la década kirchnerista.

Vencimientos. Hoy nos encontramos en una situación en la cual estamos al borde de la cesación de pagos y al mismo tiempo somos uno de los países menos endeudados del planeta si se mide la relación de deuda externa pública respecto del producto bruto interno.

Si se observan los vencimientos que restan se pueden sacar conclusiones contrapuestas según sea la necesidad argumental.

Esto es, si tuviéramos que hacer frente a estos vencimientos y les sumáramos las sentencias pendientes de ejecución derivadas de los juicios de los holdouts seguramente podríamos concluir que esos montos son lo suficientemente elevados como para dañar letalmente el nivel de reservas internacionales que tenemos, y por lo tanto afectaría el tipo de cambio generando un impulso inflacionario de consecuencias nefastas para la economía local.

De otro modo, podemos ver esos vencimientos en términos de la relación que tienen respecto del PBI, y aun en el caso de sumar las sentencias pendientes, si todo esto fuera refinanciado como lo hacen el resto de los países del mundo, lo que se conoce como roll-over de la deuda, los mismos no presentarían ningún problema para las cuentas públicas. Es decir, no hay motivos económicos de fondo para entrar en cesación de pagos.

No pares. Por otro lado, más allá de los juicios de valor que cada uno haga sobre el Gobierno, es importante entender que lo que aquí está planteado no es una negociación entre pares. Los buitres son individuos, particulares, y la Argentina es un Estado soberano.

No se debe pensar la posibilidad de acuerdo sobre la base de una negociación privada tradicional. No hay tal situación posible.

No se trata de regatear ni de conseguir un descuento, no funciona de ese modo cuando un país es el involucrado.

La Argentina hace su oferta dadas las posibilidades de su pueblo; acá no se trata de ver como se le saca ventaja a un proveedor como si fuera un trato entre empresas.

Si observamos la forma en la que se regula el comercio internacional en el marco de la Organización Mundial de Comercio, veremos que abrir un panel arbitral y lograr una sentencia, por ejemplo, por dumping, es algo sumamente complicado, aun cuando se gane.

El país ganador tiene derecho a retaliar con medidas compensatorias, pero jamás se procede al embargo del país perdedor para reparar el daño causado por el demandado.

Habiendo manifestado voluntad de acordar y cumplir la sentencia, que aun así se mantenga el embargo es una locura en términos de las relaciones internacionales, las cuales se rigen por parámetros diferentes a los que regulan la relación entre personas.

Al mismo tiempo, y como muestra brutal de la magnitud del camino elegido por Griesa para dar cumplimiento a su fallo, podemos ver que los fondos de los países y dictadores sospechados de las peores atrocidades se “congelan”, pero rara vez se embargan, mientras a nosotros nos pueden aplicar la sanción del embargo sobre los pagos de deuda que tenemos regularizada, afectando de este modo también a los bonistas que sí entraron en el canje, además de a la Argentina propiamente dicha. Increíble.

Hasta aquí hay gestos que colocan la actitud del juez lejos del camino que permita impartir justicia, sino que parece demasiado politizado en sus actos.

Aún queda algún resquicio mediante el cual se pueda abordar una salida no traumática para el conjunto.

Esto se debe resolver sosteniendo la plena vigencia del Estado de derecho, protegiendo la propiedad privada, al tiempo que en la ejecución de la sentencia se debe recordar que de un lado hay un grupo de personas (buitres) y del otro 42 millones de habitantes de un pueblo soberano.

jueves, 19 de junio de 2014

Para Diario El Sol de Mendoza - Qué hacer tras el revés judicial

Riesgos hay muchos y costos también. En este caso, hay que elegir la menos mala de dos opciones.


Las distintas fuentes consignan que Argentina ofreció negociar con Griesa por los fondos buitres y en función de las implicancias derivadas de la decisión de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos del lunes.

¿Para qué negociar ahora? Para dar cumplimiento al fallo. Recordemos que ellos, en su momento, no aceptaron las ofertas de canje de deuda que realizó Argentina en el 2005 y el 2010, en las cuales ingresaron 92% de los tenedores de deuda.

¿Por qué negociar? Porque de no cumplir, nos enfrentamos a un default técnico, ya que sólo podríamos cumplir con nuestros bonistas modificando el domicilio de pago de forma obligatoria para todos, lo cual representa un cambio en las cláusulas de emisión original y, por lo tanto, incumplimiento de contrato. Es decir, default técnico, donde queremos pagar, tenemos el dinero para hacerlo y hasta cumplimos con la fecha pero NO con el lugar de pago.

Dicho default nos dejaría sin chance de conseguir financiamiento internacional.

¿Por qué hacen falta dólares de afuera? Porque nuestra economía tiene un 15%/20% de importaciones como proporción de su PBI.

De esas importaciones, la mayoría son de energía y bienes de capital, que sirven para fabricar otros bienes.

Las mismas se pagan en dólares y esos se consiguen de diferentes maneras: 1) con exportaciones, 2) pidiéndolos prestados o 3) utilizando reservas. También se puede hacer un mix de las primeras dos.

Si se usa la tercera opción, el resultado a mediano plazo es que caen reservas y, por ende, tenemos menos dólares, es decir, que disminuye la cantidad, lo que implica que (si se mantiene o aumenta la demanda), sube el precio, en otras palabras, se devalúa la moneda.

Si sube mucho y rápidamente, lo que sigue es: inflación, suba de tasas y caída de la actividad económica, ¿les suena?

Conseguir dólares afuera es el objetivo para que suceda exactamente lo contrario (lo cual sería bueno), pero para que nos presten hay que arreglar el presente Por eso, habiendo perdido el juicio, y no antes –porque está bien que se haya peleado el caso–, hay que elegir si se cumple el fallo o se lo desconoce.

Hasta acá lo concreto, mas allá de largas explicaciones y arengas, es como con el Club de París. Estamos yendo a intentar un acuerdo.

Riesgos hay muchos y costos también. En este caso, hay que elegir la menos mala de dos opciones, que son malas en sí mismas.

Si acordamos con el juez por los buitres, nos va a costar unos 15 mil millones, y puede que nos reclamen la diferencia el día de mañana, de aquellos que ingresaron al canje, ahí la suma se iría a 120 mil millones.

Si no acordamos con el juez, es hacer un default de la deuda, y eso implica lo expuesto más arriba, es decir, una crisis severa. Lo único seguro es que esto, como siempre, no es gratis y, como siempre, lo vamos a pagar todos, y nuestros hijos también.

Ahora bien, habiendo llegado a este punto, vale plantearnos qué hacer con nuestros ahorros. Para ello, comparto algunas sugerencias.

DÓLARES. Dólar ahorro: si tenés dólares (por ejemplo, ahorrados de antes o que compraste desde principio de año con dólar ahorro) lo mejor sería no tocarlos por el momento.

Dólar turista: tenés que comprar dólares, comprá ahora, porque esos te los venden a precio oficial, más el 35%. Algo es seguro, no va a bajar en el futuro.

Plazo Fijo: Si se vence en estos días, fijate bien qué tasa te pagan para renovar, tal vez conviene aguardar a ver qué pasa con Griesa, porque si se extiende la incertidumbre, van a tener que subir la tasa de interés.

VIAJES AL EXTERIOR. Si pensás comprar un viaje en cuotas, hacelo ahora, porque los viajes tienen precios dolarizados al tipo de cambio oficial y este no va a bajar, además, aún hay planes en cuotas. Si bien hoy son mucho más caros que el año pasado, es razonable pensar que en el futuro serán más caros aún. ¡Ojo! si todo se resuelve favorablemente, puede pasar que a fin de año comience el ingreso de divisas y eso podría permitir bajar el cargo de 35% a 20% para las agencias de turismo.

CONSUMO. Si estás pensando comprar una tele, una compu, etcétera, comprá ahora, porque las ofertas son muy competitivas y, además, como el dólar oficial no va a bajar en el futuro, es razonable pensar que más baratos que ahora no van a estar. De modo que consumir es buena idea si pensabas hacerlo, y más si te dan cuotas fijas. Hay que usarlo.

AUTOPLAN. Si estás pagando el plan de ahorro del auto, y te preguntás si es momento de licitar para retirar el vehículo, yo seguiría pagando las cuotas y esperaría para hacer algún movimiento.

ACCIONES Y BONOS. Si ya tenés acciones y bonos, esperá, no vendás ahora. Si esto se resuelve, van a recuperar terreno y aún quedarán mucho mejor que antes. Si sale todo mal...lloramos juntos.

INFLACIÓN. Si la cosa se resuelve, no debería llegar a pasar nada con los precios. Si la cosa se complica, es muy probable que se recaliente el dólar y, tras eso, que los precios se aceleren.

miércoles, 11 de junio de 2014

Diario El Sol de Mendoza - Entre el Mundial y EEUU

Cada vez falta menos para que veamos rodar la pelota en el verde césped del Maracaná. En sólo unos días, la mayor parte del país estará frente al televisor, aguardando el sonido del silbato que dé comienzo al partido frente a Bosnia Herzegovina.

Para ese entonces, ya se conocerá, seguramente, la decisión de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos con relación al tratamiento de la apelación que realizó Argentina frente al fallo de la Cámara de Apelaciones del Estado de Nueva York, en el sentido de confirmar el fallo precedente del juez Griesa, que obligaba a nuestro país a abonar poco más de 1.300 millones de dólares a los fondos de inversión especulativos, también conocidos como fondos buitres .

Aquí enfrentamos escenarios múltiples que van desde el rechazo al tratamiento de la apelación hasta la posibilidad de pedir opinión al Gobierno federal norteamericano.

En todo caso, lo que realmente sería positivo para nosotros es que la decisión del máximo tribunal se estire hasta pasado el 31 de diciembre de este año, cuando vence la cláusula RUFO, que nos obliga a igualar cualquier oferta que hagamos a los buitres con las que recibieron aquellos que ingresaron en los canjes del 2005 y del 2010, es decir, abonarles a estos últimos la diferencia, lo cual sería extremadamente oneroso.

Transcurrido dicho plazo, podríamos encarar una negociación que permita cerrar ese frente y, a la vez, cumplir con todos los términos de emisión que tuvo la deuda reestructurada que hoy cotiza en los mercados internacionales bajo la forma de diferentes bonos.

Es justamente esta cotización la que refleja el rendimiento del dinero aquí, que se ubica en el orden de 10% al momento de escribir estas líneas (antes de la decisión de la Corte). Si la decisión fuera favorable (al menos a medias) y considerando los pasos que ya dio nuestro país en plan de retornar a los mercados de crédito internacional –el acuerdo con el Club de Paris, el arreglo de los juicios del CIADI, la cancelación del pasivo con Repsol y otras tantas medidas– lo que veríamos sería un descenso en el rendimiento mencionado, es decir, un aumento del precio de los bonos de la deuda argentina.

Concomitantemente, se consolidaría una tendencia alcista en el precio de los activos (acciones de empresas) y, probablemente, estaría el camino allanado para retornar a los mercados internacionales de crédito antes de finales de este año.

Recientemente se conoció un ranking que establece a Argentina como uno de los destinos más observados a la hora de pensar inversiones en países con riego moderado/alto, lo cual es comprensible dado el potencial de nuestra economía y los bajos que están los precios de los activos nacionales en comparación con los del resto de la región.

En este marco, la política incipiente del QE por parte de la Unión Europea y el sostenimiento de esta misma tendencia por parte de Estados Unidos y Japón, continúan proveyendo dinero muy barato en el mundo, lo cual favorece el flujo de dinero hacia los países en desarrollo, luego del parate en este sentido que se vivió en el 2012/2013.

De este modo, así como es evidente que en la actualidad atravesamos un contexto de altas tasas de interés locales, con elevada inflación y retracción del consumo y la demanda agregada, el mundo podría darnos la buena noticia que no nos brinda nuestra propia economía. Es decir, nos encontramos atravesando lo que podría ser la primera recesión moderna que no fue causada por elementos de la economía internacional, sino que se debe fundamentalmente a restricciones de política local, lo cual acorta los márgenes de maniobra de la gestión oficial, que es en gran parte responsable de la situación. Y dado que la misma no es tan mala como muchos pregonan, lo cierto es que ahora puede ser el mundo el que nos ayude a salir de una crisis en la que no nos metió.

Esta salida sería por la llegada de inversión extranjera directa y financiamiento internacional vía fondeo en los mercados y organismos internacionales, lo cual robustecería nuestras reservas y traería tranquilidad en materia del dólar, la tasa de interés y hasta la actividad económica, entre otras.







Para ello se tienen que dar algunas cosas que aún no sabemos en qué terminaran, pero lo cierto es que, cuando termine el Mundial, vamos a tener bastante claro no sólo cómo nos fue en el plano futbolístico, sino también cómo nos puede llegar a ir en lo económico.