miércoles, 16 de abril de 2014

Para diario El Sol de Mendoza - "Estrategias para un consumo inteligente"

Por Matías Tombolini. Salir de compras es una actividad casi pesada. Cada día es más difícil llenar el changuito del supermercado y pagar cualquier tipo de cuotas.


Por: Matías Tombolini | Economista y periodista matiasrtombolini@gmail.com

Devaluación, emisión monetaria, tasas de interés, balance fiscal, deuda externa. Los términos económicos, día tras día, nos abruman y aburren con definiciones ininteligibles y debates que olvidan lo más importante. Los consumidores.

Aunque algunos lo nieguen y otros lo exacerben, el único término que sufrimos todos los días es inflación. Es decir, la suba generalizada del nivel de precios.

Más allá de las diferentes causas y malignos responsables, lo que sucede es concreto: cada día es más difícil llenar el changuito del súper y pagar la cuota del colegio o el club. Salir de compras se terminó convirtiendo en un actividad casi del pasado.

Frente a todo esto, es hora de hacer algo, nos tenemos que poner las pilas y buscar cómo tratar de ahorrar aun en un contexto como el actual.

Cuando hablamos de ahorro es importante hacer una diferencia, una cosa es el que proviene de postergar el consumo hoy para hacerlo mañana, y otra es lo que pudiste juntar luego de mucho esfuerzo.

En ese sentido, podemos pensar diferentes estrategias para cada caso.

Si tenés dólares ahorrados, la mejor opción en el actual contexto parece ser dejar eso como está hasta que se termine de tranquilizar el mercado y veamos un poco más claro qué puede suceder en el futuro.

Con unos pesos guardados, las opciones son múltiples y requiere que seas lo más activo posible para que te rinda más tu dinero. Si vas a hacer un plazo fijo, el desafío es ir a pelear la tasa de interés que te paga tu banco, comparar con lo que ofrece la competencia y decidir la mejor opción.

Aquí, lo mejor es hacerlo a 30 días e ir renovando el mismo en cada vencimiento; eso sí, agendate el vencimiento, porque el banco no te llama para recordártelo y te pasan el saldo directamente a tu cuenta corriente o caja de ahorros, que no te da nada de interés.

Otra opción es comprar bonos nacionales o provinciales (los que son dólar linked, que significa que están atados al valor del dólar). Dentro de los bonos nacionales, los más conocidos son el Boden 2015 o el Bonar X, ambos rinden en dólares.

Lo más interesante es que podés invertir desde 5 o 10 mil pesos y te paga el rendimiento en dólares.

Por otro lado, está esa suma que se puede ir separando por mes con regularidad; ahí, la cosa es diferente. Ahora se pueden adquirir dólares en función de tu ingreso, pero también podés buscar alternativas como, por ejemplo, adelantar ciertos consumos.

Es decir, si estás pensando hacer un viaje, tal vez comprar con mucha anticipación en cuotas podría ser muy rendidor, ya que al pagar hoy el pasaje para viajar en, por ejemplo, diez meses, estás fijando el valor del dólar al momento de tu compra y así te cubrís ante posibles subidas.

Lo mismo pasa con las compras en el súper; todo lo que puedas comprar por adelantado y que tengan un vencimiento lejano en el tiempo, te permite ganarle a la suba de precios.

¿Qué cosas no tenés que hacer?

1) Ahorrar en tu caja de ahorro en pesos no da ningún interés y el dinero allí sólo se desvaloriza día tras día.

2) Pagar el mínimo de la tarjeta de crédito y dejar el saldo para pagar el mes siguiente. Cuando hacés, eso te cobran desde 80% anual (costo financiero total) de interés. Si no llegás con la tarjeta, mirá el resumen: el mismo banco te ofrece financiar el saldo en cuotas con un interés más bajo que si lo dejás pendiente para pagar el mes que viene.

3) Comprar sin pensar. En tiempos de inflación, gana quien planifica sus compras y se informa antes de ir al súper. Aprovechar ofertas y días de descuento permite ahorrar una diferencia significativa cuando hacés la cuenta anual.

También podés usar los productos del acuerdo de Precios Cuidados. Eso sí, en general, esos artículos no entran en las promociones que realizan las diferentes cadenas de hipermercados.

Y recordá siempre que la idea no es que te conviertas en un especialista en finanzas ni que dejés de gastar, sino que puedas ser lo más feliz posible con los recursos que tenés.

lunes, 7 de abril de 2014

Para diario El Sol de Mendoza - "Cuando es más importante el viaje que el destino"

Por Matías Tombolini La realidad económica es como el empate de Riquelme en el súperclásico: recobramos la calma, pero si no hacemos las cosas necesarias, podemos terminar con las manos vacías.





Por: Matías Tombolini - Especial para El Sol Online



Comenzar una nueva etapa siempre plantea un apasionante desafío. Para mí, el hecho de sumarme como columnista representa la oportunidad de establecer un contacto semanal con los lectores, desde un lugar particular.


Será un espacio donde el foco estará puesto en diversos ejes vinculados tanto con la realidad cotidiana, como con los grandes temas que carecen de una temporalidad estricta.


Entiendo este vínculo como un proceso en el que debemos aportar tanto quien escribe como quien lee. No está en mis planes situarme encima de la realidad para dar cátedras inútiles, sino, más bien, exponer mi mirada curiosa para intentar proponer nuevas preguntas antes que pretender encontrar viejas respuestas.


La invitación será a pensar, el desafío más importante será mantener los pies en la tierra, y la devolución más relevante será la crítica de quien lee.


El planteo de las cosas concretas tendrá su lugar determinado; no tiene sentido opinar sobre el rumbo de la economía a nivel nacional y olvidarnos de cómo podemos hacerle frente a la inflación con consejos prácticos. De este modo, en ocasiones vamos a abordar problemáticas como el ajuste económico del 2014 y, en otras, cuestiones tales como el camino del “consumidor inteligente y las estrategias para lograrlo”.

Por estos días hemos finalizado el primer trimestre, y en este punto se puede decir que fue un trimestre muy movido en materia económica. Arrancamos a comienzos de enero con regulaciones para la compra de osos de peluche en los sitios web chinos y terminamos aquel mes con la mayor devaluación de la década.

Poco a poco, el Gobierno nacional transita el camino de una ortodoxia tardía, comenzada en agosto del 2013, que se resume en una lista cada vez más extensa de medidas “tradicionales” por no decir ortodoxas clásicas. Esto es: aumento de la tasa de interés (el crédito es más caro), caída de la expansión de la base monetaria (imprimen billetes más despacio), deshielo del cepo para pequeños ahorristas, pago de juicios en el marco del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI), arreglo con Repsol por YPF, acercamiento al Club de París, índice de precios más creíble, disminución de la retórica antimercado, desplazamiento de Guillermo Moreno de la Secretaría de Comercio Interior, búsqueda de retorno a los mercados de crédito internacional, aumento de tarifas de trasporte en Capital Federal y, lo último, ajuste fiscal hecho y derecho vía recorte (fuerte pero muy razonable por cierto) de subsidios, sobre todo en el área metropolitana de Buenos Aires.

Otro ajuste fiscal indirecto se descubre al ver cómo las jubilaciones se actualizan debajo de la inflación real, mientras que la Asignación Universal por Hijo pierde poder de compra día tras día. Hasta

aquí resulta llamativo cómo el tema de la política de ingresos no termina de hacer pie entre los anuncios oficiales de este año.

Vale decir que el plan Progresar sí representó un paso concreto en materia de políticas sociales pero fue lo único relevante. El Impuesto a las Ganancias no sufriría modificaciones en el corto plazo y se pretenden ajustes salariales por debajo de la inflación real, es decir, caída del poder de compra. De este modo, lo más potente para cuidar el bolsillo sería el programa Precios Cuidados, que, por el momento, tiene más publicidad que resultados. El resumen es el de siempre: las ganancias se administraron, mientras que las pérdidas se socializan.

Si tuviéramos que pensar el momento actual de nuestra economía, podríamos recordar el empate de Riquelme en el clásico River-Boca de hace unos días, es decir, recobramos la calma, pero si no hacemos las cosas necesarias, podemos terminar con las manos vacías.


El aporte que cada uno de nosotros formule desde su mirada particular será esencial a la hora de definir el país que viene en los próximos años. Somos un país con recursos naturales impensables en otros lugares de la tierra, con el yacimiento de Vaca Muerta tendremos que hacer el esfuerzo de construir con los enormes recursos que allí se encuentran, porque si de recursos se trata, podemos ser Noruega pero también podemos ser Nigeria: ambos tienen petróleo, y el camino que eligieron fue bien diferente. La cuestión pasa por tratar de mirar un poco más allá de la próxima elección y poner los ojos en la siguiente generación.

Cierro este primer contacto en el convencimiento pleno de que nada es absoluto en esta vida, que las posiciones irreductibles son las más necias y menos amigas del progreso, que la economía es una ciencia (¿lo es?) que nada tiene que ver con modelos lejanos a la gente, que los economistas somos expertos en explicar los fracasos del ayer antes que en construir los éxitos del futuro, que hay que darnos poca atención y que la mejor forma de hacer economía es viviendo la vida con sentido común sin ansiedades innecesarias, amando con pasión aquello que hacemos cada día, sabiendo que, a medida que aparecen las primeras canas, vamos entendiendo que es mucho más importante el camino que el punto de llegada.

Ese camino es el que te invito a recorrer de aquí en adelante.

viernes, 4 de abril de 2014

Para El Cronista Comercial - "El desfiladero argentino"

Los anuncios recientes en materia de tarifas se sumaron a una lista cada vez mas larga de medidas ‘tradicionales’ por no decir ortodoxas que tienen consecuencias negativas y claras en el nivel de actividad. En este sentido CAME confirma que las ventas se cayeron 5,9% en el primer trimestre del año, por no mencionar las otras mensuras sobre la evolución de la economía como el EMI en materia industrial o el índice de confianza del consumidor.







En los mercados internacionales, Argentina es uno de los países en la mira que podría ponerse de moda en los próximos meses. Ellos no esperan que se produzcan las noticias, intentan anticipar las mismas. Con precios prácticamente de remate que tienen un valor potencial muchísimo más alto como el caso de algunos bancos o la mismísima YPF, nuestro país representa una oportunidad para considerar seriamente.

De cara a la transición, el grueso de los dirigentes con aspiraciones presidenciales se apuró a pasar por el Counsil of the Americas aunque falte más de un año y medio para las elecciones.

Las gestiones para cerrar el frente externo más complicado que tiene la Argentina son múltiples y apuntan a resolver el caso de los fondos buitre. Lejos quedaron las declaraciones grandilocuentes y las lecciones al resto del mundo, más bien parece que se intenta buscar la forma indicada que permita una rápida vuelta a los mercados internacionales para el segundo semestre.

Transitamos sobre un desfiladero tan peculiar como nuestro país. Por un lado vemos un precipicio sobre el que podríamos caer, de la mano de algún fallo adverso con los holdouts antes del 31 de diciembre de 2014, o si fracasaran las negociaciones con el Club de París y se empantanase nuestra chance de volver a tomar créditos que permitan afrontar los vencimientos de deuda por venir. Una tormenta que podría ser huracanada si la falta de acceso al crédito disparase la demanda de dólares e hiciera desaparecer la oferta, lo cual recrearía un clima de corrida cambiaria muy complicado para todos. Del otro lado, los esfuerzos de este giro hacia cierta ortodoxia tardía, junto con promesas de buen comportamiento por parte de los principales candidatos, permitirían resolver los conflictos pendientes y salir al mundo en busca del crédito que no hemos tomado en la última década durante la cual nos desendeudamos con el mundo y nos endeudamos con nosotros mismos.

En este marco, nos guste o no, hay correcciones que tienen su justificación en el más básico sentido común, y es aquí donde lo que ocurrió en materia de tarifas parece escribir su principal historia. En el área metropolitana habían vastas zonas donde era más barato tomar un café con leche con medialunas que la factura de agua o de gas bimestral. Con la electricidad la cuestión no sería tan simple ya que el pésimo servicio que brindan las distribuidoras otorga menos margen de tolerancia por parte de la población ante los ajustes.

Resulta llamativo cómo el tema que no termina de hacer pie entre los anuncios oficiales es el del ingreso. Vale decir que el plan Progresar sí represento un paso concreto en materia de políticas sociales pero fue lo único relevante.

En el último semestre se otorgó un aumento a jubilados que corresponde por ley y que contempla parámetros de 2013, cuando la realidad indica que el impulso más importante que tomaron los precios fue en diciembre de aquel año y sobre todo el primer trimestre de este. En materia de Asignación Universal por Hijo, hay más amagues que noticias, el impuesto a las Ganancias no sufriría modificaciones en el corto plazo, y se pretenden ajustes salariales por debajo de la inflación real, es decir caída del poder de compra. Hasta aquí lo más potente para cuidar el bolsillo serían los precios cuidados, que por el momento tiene más publicidad que resultados. El resumen es el de siempre: las ganancias se administraron, mientras que las perdidas se socializan.

viernes, 14 de marzo de 2014

Para el Cronista Comercial.- "Entre el discurso y las recetas ortodoxas"

Restan solo unos días para conocer qué pasó con los precios durante el mes de febrero. El mismo día que se informe ese dato, nuestra Presidenta estará visitando al Papa en Roma.
Cuestiones de agenda que no impiden la suspicacia de pensar que para combatir la inflación sería bueno un poco de ayuda divina. 
Lo cierto, independientemente del dato concreto, es que los precios están lanzados en una dinámica que es la más preocupante de la década.
De allí los esfuerzos del Gobierno por sostener su estrategia doble. Por un lado vemos una línea discursiva que tiende a poner énfasis en la especulación empresaria y la renta de los diferentes sectores mientras por el otro se implementan las medidas del recetario tradicional como suba de tasas, caída de la emisión, quita de subsidios, devaluación, caída del salario real y alineamiento internacional con los centros financieros mundiales. 
Se convocan empresarios para analizar cadenas de valor, se piden aperturas de costos, se sanciona a quienes no cumplen con el acuerdo de precios, hasta se analiza llevar centros comerciales como el mercado central a diferentes puntos del país en busca de mostrar acciones concretas que acerquen productores y consumidores. 
Al tiempo que esto sucede, las tasas de interés están por las nubes y la cadena de pagos comienza a resentirse. Para los usuarios, las compras en cuotas sin interés son parte del pasado y la financiación sobre saldo con las tarjetas de crédito supera el 80% en su costo financiero total. En una gran dosis de pragmatismo político, con astucia, la Presidenta nombró un ministro de economía heterodoxo para ajustar de forma ortodoxa. 
Mas allá de la retórica, es evidente que el ajuste está en marcha, y por más precios cuidados que propongan (lo cual no está mal en lo absoluto), si los salarios crecen 28/33% pero no se mueve el impuesto a las ganancias para los trabajadores, y los precios suben en el orden del 35/40% anual lo que hay es caída de salario real, es decir un ajuste hecho y derecho. 
Excepto en materia fiscal, donde aun se estaría estudiando la forma de implementar el recorte sobre los subsidios a las tarifas, en el resto de los frentes, los pasos ya se dieron. Y el impacto consecuente en la actividad económica será cada vez más evidente. 
De hecho, lo mas probable es que veamos cómo se moderan los reclamos salariales por parte de los gremios del sector privado a cambio de sostener las fuentes de trabajo. 
Sin embargo aun no se logra terminar de restablecer un factor determinante para que la política económica sea efectiva de forma plena, esto es: la confianza. 
Las sucesivas medidas, a veces contradictorias, que se tomaron en los últimos años hacen que la tarea para el equipo económico en este sentido sea sumamente ardua. 
En realidad la posibilidad de despejar cierta incertidumbre que se percibe en la economía no solo obedece a aspectos relativos al área de influencia de la cartera de Kicillof sino mas bien, tienen que ver con una mirada integral sobre la marcha del país, que por estos días no se encuentra en su mejor momento. Esto, sumado al camino que inexorablemente se deberá recorrer rumbo a la transición que tendremos en 20 meses, constituye un combo nada fácil a la hora de cimentar confianza respecto del futuro. 
El gobierno tiene por delante el doble desafío de moderar las expectativas de inflación al tiempo que evitar que la caída de la actividad económica sea demasiado profunda, allí donde la confianza es clave para obtener el éxito es donde radican algunos de los puntos que la gestión oficial debe apuntalar. 
Aquí, el éxito parcial que al menos por unas semanas representa sacar al dólar y las reservas como tema cotidiano de los argentinos, así como despejar la sensación de zozobra que había comenzado a generar una paranoia que por estos días no tiene razón de ser, es algo que se debe mencionar. 
Las semanas por venir marcarán gran parte de la suerte de aquí a fines de 2015. Y ese es un camino en el cual reina la máxima del gran Mostaza Merlo: hay que ir paso a paso.