viernes, 26 de febrero de 2016

"CLAVES E IMPLICANCIAS DEL ACUERDO DE ARGENTINA CON LOS FONDOS BUITRES"

EL CRONISTA- 26/02/2016
Sobre el filo de un convulsionado año como el 2001 y que presagiaba un 2002 cargado de dificultades, nuestro país, con Adolfo Rodríguez Saá como presidente, entraba en default, el cual inicialmente ascendía a u$s 81.836 millones. El más grande de la historia económica hasta ese momento.

Dicha cesación de pagos con los acreedores propios y extraños, fue solo uno de los aspectos de una debacle que se enmarcó en lo peor que ha tenido el recorrido de la economía argentina en 200 años. La historia de la deuda externa, tiene en el imaginario colectivo la marca asociada al robo, la estafa y la avivada. Ya que con una larga lista de incumplimientos de los compromisos que nosotros mismos asumimos, pagar la deuda luce de mal modo, como si respetar los contratos fuera cosa de cipayos y vende patrias. Esta forma de razonar resulta curiosa pero no inverosímil en virtud de nuestro pasado.

Por otra parte muchas veces se asocia el disgusto de la sociedad con el pago de la deuda externa con cierta característica, que algunos suponen genética, la cual nos predispondría a ser malos pagadores. Esa idea del ex presidente de Uruguay Jorge Battle, cuando nos tildó a los argentinos de "ladrones del primero hasta el ultimo" no es más que una interpretación simplista de un tema que cala hondo en la vida económica, social y política de nuestro país.

La historia de la deuda externa argentina comienza con el empréstito de la Baring Brothers, solicitado por el gobierno de Rivadavia en el año 1824. Pedimos un millón de libras, con tierras fiscales como garantía pero a las arcas del Estado apenas llegaron 552 libras del millón solicitado.

Nuestra sociedad no presenta tasas de morosidad e incumplimiento por encima de la media mundial. Pagamos la tarjeta de crédito, los préstamos prendarios e hipotecarios en línea con lo que sucede en el resto del mundo. Solo que cuando nos hablan de deuda externa, la percepción es que el dinero que pedimos prestado nunca llegó al destino para el que se solicitó originalmente. No es genético sino la sensación de haber sido estafados a lo largo de 190 años.

Lo que parece nos cuesta admitir es que si fue una estafa, por un lado está el prestamista y por otro el tomador, que fue la Argentina, y ambas partes son responsables. Sobre todo porque además de no quedar claro el destino del dinero que pedimos, hasta finales de siglo XX esos préstamos venían de la mano de recetas sobre qué debíamos hacer y que no en nuestra propia economía.

En suma, el problema que tenemos los argentinos con la deuda externa esta íntimamente ligado al destino de la misma y las condiciones que vinieron adosadas a los préstamos en términos de política económica. Sin embargo, resulta que el crédito es una de las palancas fundamentales del capitalismo, y no tiene nada de malo pedir prestado a 30 años por ejemplo si el dinero se usa para construir un puente o una ruta que se va a usar durante 50 años. Sucede que siempre subyace la pregunta si la plata se usará para lo que se pide y qué nos piden a cambio del dinero que pedimos, además de la tasa de interés.

En referencia al último acuerdo con los holdouts vale repasar los motivos que viabilizaron el mismo, en lo que sería un paso necesario para poder regresar a los mercados internacionales. Por el lado argentino está clara la voluntad del gobierno por abordar los aspectos prácticos del problema como forma de enfrentarlo, antes que desde el aspecto retórico
‘Patria o buitres’. Así como la necesidad del Gobierno que la Argentina salga del Veraz en el que nos encontramos y que nos impide emitir deuda a la misma tasa que nuestros vecinos. Al tiempo que destrabar inversiones que estando en el Veraz no llegan ni llegarán.

En términos del contexto hubieron señales de la Argentina al mundo y del mundo a la Argentina, desde la visita de Macri a Davos hasta el recibimiento de tres presidentes de las primeras ocho economías del mundo (Italia, Francia y EE.UU.), cuando no habrán pasado ni 120 días del nuevo gobierno.

Por su parte, cuando Argentina manifestó voluntad de acordar, le dieron cuerpo a una estrategia de negociación por etapas que encerró (si cabe el termino) a los buitres.

n 1) Sentaron a los más chicos que acordaron rápido.

n 2) Griesa manifestó que repondría el Stay (que es como sacar a la argentina del Veraz casi totalmente)
Finalmente los buitres se enfrentaron a la posibilidad de aceptar la quita propuesta o ir a un juicio eterno (sin la presión del Stay) cuando en realidad ya ganaron una fortuna.

Por delante el desafío será no solo honrar las deudas sino el esfuerzo que hacemos los argentinos para pagarlas. La mejor manera de hacerlo es sencillamente usando ese dinero para mejorar la vida del conjunto antes que las arcas de los vivos de siempre.


viernes, 12 de febrero de 2016

INFLACIÓN, ESE NUEVO VIEJO PROBLEMA.

EL CRONISTA. 12/02/2016

Han pasado sesenta días de gestión y Macri enfrenta el mayor desafío económico de su gestión: bajar la tasa de Inflación. Empezamos hablando de los efectos de la devaluación de diciembre, luego de las tarifas de la luz, para ver cómo se disparaban la carne, los combustibles, los medicamentos, los alquileres y la canasta escolar.

Podemos mirar algunos productos en detalle pero la inflación esta ahí y es un problema que requiere un abordaje multidisciplinario para tratar de avanzar en soluciones que no repitan los errores del pasado. Si queremos resultados diferentes, es hora de buscar soluciones diferentes.

Cada sociedad tiene un conjunto particular de características que supone adicionar a los elementos monetarios y fiscales que impulsan la inflación desde el aspecto teórico, las implicancias del sistema de decisiones propias de los actores políticos que participan en la discusión cotidiana.

La suba generalizada de precios no se resuelve solo con la teoría, ya que la política siempre tiene algo para decir, sobre todo cuando las consecuencias que suponen las decisiones de política monetaria y fiscal, son percibidas por el pueblo como dolorosas, y esto a su vez, afecta los mismos equilibrios que busca la teoría, situándolos en zona de inestabilidad.

Lo anterior no implica desconocer que, hasta que no encontremos un sendero de orden monetario que permita que el crecimiento de la cantidad de dinero sea coherente con el crecimiento de las cantidades producidas y los objetivos de inflación sin terminar monetizando el déficit fiscal, el problema de fondo no terminará de resolverse.
El objetivo de largo plazo debería ser bajar el costo del capital de modo de impulsar la inversión y el aumento de la productividad, sin que esto suponga pérdida de la participación de los trabajadores en la distribución de la renta nacional. Tarea sumamente difícil, dada la contradicción que existe entre factores que están en pugna casi por definición.

Si comprendemos que la inflación es una enfermedad cuya cura puede llevar un periodo prolongado, la pregunta que surge es cuáles son los medicamentos que pueden hacer menos traumático el proceso. En caso que los controles fueran la solución exclusiva, el gobierno anterior habría resuelto el problema con rapidez, y Maduro en Venezuela tendría menos inflación que Japón. La codicia humana no es un problema de los empresarios locales sino una característica que hace al funcionamiento del sistema capitalista. El carnicero nos vende la carne
‘cara’ básicamente porque se la compramos a los precios que él pone. Si el lector tuviera que negociar su salario, y al pedir un aumento del 100% éste le fuera otorgado, imagino que sería difícil negarse. En resumen, todos vendemos nuestra mercadería (sea nuestro trabajo o un kilo de asado) al máximo precio que el mercado está dispuesto a pagarnos por ella.

Si bien los empresarios no son los responsables de la inflación sí son de los principales beneficiarios de su existencia, y por lo tanto es cierto que pueden colaborar de algún modo para repartir el esfuerzo que implica reducirla.

Una app para el celular no resuelve nada, como no lo fue Precios Cuidados (que sí sirvió para llenar el changuito por menos plata) para reducir la tasa de inflación. No funcionó con el portal de Moreno y
‘Pimpi’ Colombo, y no va a funcionar ahora.

El Gobierno podría tomar iniciativas que apunten a mejorar el poder de compra del salario como bajar el IVA sobre los alimentos de la canasta básica y diseñar estrategias diferentes que presionen los precios a la baja o al menos eviten abusos puntuales. Es decir, si el Ministro de Agricultura Buryaile señala que el kilo de asado debería costar $ 90 y lo vemos un 30% encima de ese valor, ¿por qué no se pone el Gobierno al frente de un boicot de compra?
La posibilidad de organizar a los consumidores, desde el Estado, para que eviten consumir aquello que el Gobierno identifica claramente como desproporcionadamente caro dadas las características propias de la cadena de valor de que se trate, sería una acción no coercitiva, que deprimiría la demanda puntual del bien en cuestión generando excedentes que presionan a la baja los precios al tiempo que permite la toma de conciencia colectiva en relación a una manera diferente de evitar abusos.

Vale decir que esto se puede aplicar en casos muy puntuales, y esporádicos y no resuelve en absoluto el problema de la inflación. Simplemente es una política que permite coordinar acciones y poner de manifiesto de qué lado está parado el Gobierno al tiempo que se avanza en el tratamiento prolongado de un mal que en la Argentina se terminó de instalar, justamente cuando creímos que la solución era el control de precios.

La pregunta es en qué momento el Gobierno va a plantear de forma clara cuál es su plan integral para combatir la inflación. Está claro que con páginas web y cosmética solo estaremos un poco mas lejos de la solución.


martes, 12 de enero de 2016

"EL VALOR DE LAS INSTITUCIONES PARA EL DESARROLLO"

EL CRONISTA

El verano que se suponía caliente en materia económica, comenzó por tomar temperatura en frentes insospechados hace tan solo un par de semanas. La situación en la provincia de Buenos Aires en relación al papelón de la fuga y captura de los hermanos Lanatta y Schillaci pareció bajar los decibeles del hecho que implicó dejar sin presupuesto a la gobernadora Vidal, a menos de un menos de un mes de asumir. La vorágine con la que se suceden hechos de alto impacto son una muestra del camino de espinas que le espera al gobierno en los próximos tiempos.


El paradigma sobre el que leerá la realidad y la forma en que se procesarán los conflictos desde el punto de vista de las nuevas cúpulas del poder en argentina será crucial para lo que vienen. Hasta aquí, la lógica amigo-enemigo fue el paradigma imperante sobre el cual nuestro país transitó los últimos 12 años. Donde dicha retórica se encargó de sostener el sentido de pertenencia a un proyecto político concreto.


La nueva administración, en el discurso inaugural, planteó la verdad como un eje central, como un elemento fundante, un pilar conceptual del tiempo que viene. Dicho esto, cabe pensar que si la verdad es un nuevo valor en la gestión deben estar dispuestos a pagar el costo político de decirla en todo momento.


Para lograr retomar el sendero del crecimiento, en un contexto de deterioro de precios relativos como el actual, Argentina requiere un salto cualitativo en su estructura productiva y eso se logra sobre la base del esfuerzo, que es el padre del éxito. Alguien debe decir entonces, de forma clara, cuál es la magnitud del ajuste necesario y cómo se va a repartir el esfuerzo del mismo.


El otro criterio determinante para conseguir un desarrollo sostenido tiene que ver con las reglas de juego, el valor de las instituciones. Esas que son mas bien mencionadas antes que respetadas. Como funcionamiento institucional me refiero a la construcción de consensos de largo plazo antes que aplicar mayorías circunstanciales sin considerar los aportes de las demás voces.


El rol de los DNU no es una buena señal en este sentido. Vale recordar que la norma, redactada en la gestión anterior, es polémica ya que para sacar una norma se requiere que las 2 cámaras aprueben el proyecto de ley mientras que para aprobar un DNU alcanza con que una cámara no lo rechace, ni siquiera que lo apruebe, es decir con no juntar una mayoría que expresamente rechace ya es suficiente. Ese es el republicanismo de los que redactaron la norma. Por eso resulta hilarante el lugar desde donde se ejerce cierta critica, de donde se ven ejemplos como el DNU 2585 por el cual Cristina amplió el presupuesto en $ 133.272 millones, es decir los recursos de todos, disponibles a sola firma.


Obviamente esta particularidad no limita el alcance conceptual de la critica que es totalmente válida ya que gobernar por decreto no es coherente con la promoción de valores institucionales impulsada desde el discurso de campaña del actual gobierno.


Las reglas de juego claras no tienen que tener en si mismas un sesgo a favor uno u otro sector sino que su fortaleza radica en la permanencia en el tiempo que solo debería ser alterada por el cambio en el contexto antes que por nuevas mayorías de carácter transitorio.


La decisión de inversión entendida como un proceso constante en función del resultado de la toma de decisión de los accionistas, y no como producto de las ‘ventajas’ que circunstancialmente puede ofrecer el gobierno, responde a una combinación de factores diversos, entre los cuales podemos enumerar: 1) Coyuntura mundial, regional y local, es decir la suerte; 2) Instituciones; 3) Costo del capital; 4) Retorno de la inversión; 5) Posicionamiento estratégico; 6) Infraestructura del país y capital social (por ejemplo, estado del sistema de transporte terrestre y las vías navegables como la cantidad de ingenieros o la capacitación prometido de los recursos humanos).


No habrá chance de aumentar nuestra dotación real de capital, de forma que podemos generar un cambio concreto tendiente a modificar nuestra relación de producción para volvernos un país mas productivo y eficiente en nuevas áreas al tiempo que menos vulnerables a la variación del precio de las commodities si no logramos modificar los puntos antes descritos en forma sustancial.


La probabilidad de tomar el riesgo que implica hundir capital tiene, sin embargo un factor central que gravita por encima del resto: el costo del capital. Bajar la tasa de interés es la condición necesaria para dar paso a quien debería ser el ministro estrella de la gestión: Francisco Cabrera (foto), ya que un país con el norte puesto en el desarrollo debería tener en su ministro de producción a una de sus principales figuras, el día que hablemos mas de desarrollo que de inflación podremos empezar a sentir que dejamos de mirar para atrás y comenzamos a depositar nuestra vista en el futuro que comenzará el mismo día que lo imaginamos mejor que el presente.

jueves, 31 de diciembre de 2015

"EL CONTRASTE DE LAS PERCEPCIONES Y LOS HECHOS"

EL CRONISTA -

Conforme se escurren los últimos días de un agitado 2015, en materia económica la neo oposición arremete con criticas sobre la marcha de los números con una batería de argumentos que resulta al menos hasta aquí, inconsistente con una critica sólida en términos conceptuales, pero efectiva a la hora de vender slogan y frases con gancho para las redes sociales.


Así el conjunto de argumentos que se esgrimen respecto de la evolución de los precios con independencia de lo sucedido en materia de política monetaria y fiscal en los últimos años, es tan sorprendente como la capacidad de aceptarlos por parte de quienes los toman como propios y los remarcan con la vehemencia de una creencia que a esta altura parece mas bien alejada de la evidencia que brindan los datos.


Sin dudas, aún faltan una gran cantidad de señales que nos permitan comprender cual será el sesgo que tendrá el actual gobierno en términos de su manera de comprender el proceso de redistribución de la riqueza, así como el rol del estado. La critica entonces tiene mucho mas de percepción y de manipulación que de datos concretos.

Resultan hilarantes ciertos comentarios sobre los precios por parte de quienes colocaron a la argentina al tope del ranking mundial de inflación por más de un lustro. Del mismo modo que contradictorio sobre los efectos de la devaluación, cuando en enero de 2014 se argumentaba que no tenia que pasar a los precios y hoy se dice lo contrario.

Cierto es que sin plan anti inflacionario el ajuste de tipo de cambio tiene alta probabilidad de ir a precios, pero para eso es necesario conocer cuáles serán los lineamientos de una política monetaria y fiscal que solo puede tener lugar si previamente se genera un marco de condiciones mínimas pero necesarias para poder operar sobre esos frentes.


Conocer la magnitud del déficit fiscal, es uno de esos pasos así como entender el destino de los fondos millonarios que subsidiaban la oferta y no la demanda (salvo el caso del gas en garrafa) en materia de servicios públicos, permitirá saber cual es la magnitud del ajuste sobre tarifas a la clase media alta necesario para poder sostener el cuadro tarifario para aquellos que lo realmente lo necesitan.


La defensa de la gestión pasada, que realizó Kicillof en la nutrida convocatoria de Parque Centenario, tuvo aspectos que como mínimo son inconsistentes con su formación académica de nota y sólo se entienden en el marco de un discurso político, en el cuál terminó justificando indirectamente la provisión de dólares baratos para la clase media alta a costa de los dólares para importar insumos necesarios para producir y generar empleo. En la misma tribuna, se realizaron valoraciones sobre medidas tomadas en el contexto de una crisis internacional que parece justificar aquello que resulta difícil de explicar.


La tan mentada crisis internacional como causante de la caída del volumen de nuestro comercio exterior, y unos de las excusas que justificaron el déficit (que termino haciendo mas liviana la carga sobre los mas pudientes) es una farsa que se cae con una lectura razonable de la información disponible.


Ese mundo que relatan en crisis solo se puede sostener en la tribuna pero no en los papeles. Mas allá del relato lo cierto es que en el segundo mandato de Cristina, el crecimiento acumulado de la economía fue 4,6%, cuando Uruguay, Perú, Colombia y Chiles crecieron entre 15% y 17%, Estados Unidos 9%, China 33%, Sudáfrica 7,6%, India 32,3%. Solo crecieron menos que nosotros, Brasil y la Unión Europea poco menos del 2%. Recordemos que entre 2008-2011 Argentina creció 28,4%, la crisis fue real y la UE sólo 0,6% y Estados Unidos 1,3%.


En materia de inflación para el período 2012-2015 sucede algo similar, mientras aquí tuvimos 191,6% en términos acumulado , los países que mas se nos acercaron fueron Rusia con 43,4%, Uruguay con 37,7%, Brasil con 30,4%, India 29,3% , Sudáfrica con 24,3%. Luego Chile, Perú y Colombia tuvieron menos de 14%, la UE (no sólo zona euro) con 9,1% , China con 8,6% y Estados Unidos con 4,6%.


La convalidación del aumento de precios que se da hoy en argentina no es otra cosa que el resultado de una pésima política monetaria por parte de Vanoli, en un país cuya población en la actualidad (lo que no ocurría en de 2003 a 2008) tiende a desprenderse de su propia moneda. No es la (inexistente) crisis internacional, ni el sinceramiento del dólar. Lo que vemos hoy es simplemente el rezago que tiene dicha emisión junto con comportamientos en la formación de precios que, vale decir, deben ser revisados por parte del estado, terminan por dar margen para los aumentos de precios que vemos por estos días, en un contexto donde la inflación no es una novedad sino una vieja costumbre.


Seria un desafío apasionante que la crítica se sustancie en datos y no relatos ya que en ese caso podríamos empezar a asistir a la discusión de ideas, en lugar a una lucha por ver quien es mas fanático o quien grita mas fuerte.

sábado, 12 de diciembre de 2015

"Cuando el fondo es lo que cuenta y la forma un decorado"

EL CRONISTA -12/12/2015

Han pasado solo dos días hábiles luego de la toma de posesión por parte del Presidente y hasta aquí se ha visto una gestión activa en términos de política así como de anuncios en materia económica.

La lista de decisiones concretas resulta mucho más extensa de lo que parece: ya se han anunciado la desactivación de las DJAI, la baja de las retenciones en diversos frentes, la apertura de la discusión hacia una nueva coparticipación, la necesidad de modificar el cuadro tarifario en materia energética, las negociaciones orientadas a conseguir financiamiento internacional para salir del cepo de forma no traumática, él no pago de ganancias sobre aguinaldos inferiores a $ 30 mil hasta la discusión sobre la validez de los contratos a futuro que regaló Vanoli por mencionar algunos de los puntos abordados.

La construcción de sentido que intenta implementar el presidente, lo muestra cómo un hombre que juega en equipo y acepta que sus ideas pueden ser mejoradas o aún reemplazadas por otras que resulten más efectivas frente a problemas que mutan e implican que lo mismo deben suceder con las soluciones que se aplican para resolverlos.

Con independencia del escaso tiempo y la abundancia de anuncios, aún restan resolver, al menos en términos generales pero determinantes a la hora de dar señales, cuestiones como el nivel del tipo de cambio con el cual se sentirá confortable el gobierno para el próximo trimestre, cuál será la tasa de interés de referencia y si habrá programa con metas de inflación o cuál será el formato elegido para combatir la inflación al tiempo que se resuelve el problema de los precios relativos tanto en términos domésticos como en relación a los bienes transables.

En ese sentido también resta por ver cuál será el paradigma que el presidente utilice para repartir los costos particulares que implica bajar la inflación y retomar el crecimiento. Hoy Argentina se encuentra frente a un dilema que es claro, por un lado tenemos un déficit fiscal equivalente al menos a 7% del PBI, y por el otro la presión fiscal es sumamente elevada al punto que hasta aquí lo que se anunció fueron bajas en los impuestos.

Esto supone que habrá que recortar el gasto si lo que se desea es evitar seguir financiando el déficit con emisión monetaria en su totalidad o en parte, dado que luego, eso termina presionando sobre los precios, es decir elevando la tasa de inflación.

Claramente la emisión en este caso es inflacionaria, sobre todo porque la demanda de dinero es baja, lo que en términos de la vida cotidiana significa que quien tiene pesos en el bolsillo se desprende de ellos lo más rápido posible. En la última oración radica uno de los principales desafíos del gobierno que será intentar reconstruir de confianza en la moneda local (aumentar la demanda de dinero), y eso es un proceso que se logra con señales claras y con el paso del tiempo.

Esto quiere decir que es casi un hecho que veremos un aumento pronunciado de la tasa de interés en los próximos días, lo cual junto con un ajuste del tipo de cambio, probablemente tenga impacto en el nivel de actividad. Si eso sucede será tiempo de ver cuales son los resortes políticos que maneja el presidente y de que forma lo hace ya que necesitará apoyo para sostener las medidas que permitan que nuestro país retome el sendero del crecimiento desde el segundo semestre de 2016.

Desafortunadamente otra cara de la misma moneda es lo que anteriormente mencionado sobre el gasto, en el sentido que si no se quiere monetizar el déficit, y no se pueden subir los impuestos, el mismo debe bajar, y la magnitud es tan enorme (me refiero al déficit) que lo relevante será ver qué dinámica tendrá el recorte y cuales serán los sectores que lleven la peor parte.

Cierto es que si el Estado recorta el gasto, devalúa la moneda y sube la tasa de interés, alguien va a estar peor de lo que está hoy, no reconocer esto sería un infantilismo. También es cierto que para estar en forma hay que arrancar alguna vez y que el progreso es el hijo del esfuerzo, que los subsidios se debería orientar a corregir las iniquidades que el mercado genera y no a beneficiar a los sectores mas acomodados de la sociedad.

Todo eso parece ser teóricamente correcto, pero en la vida real cuando se sacan subsidios y sube la luz o aumenta el colectivo, es una mala noticia. Será tiempo entonces de ver cual es el sector sobre el que recae la mayor parte del esfuerzo para corregir los desajustes que nos impiden crecer hace 4 años. Al momento de administrar intereses contrapuestos, la gestión de poder toma otro color, y tiene mas que ver con el barro que con la campaña. Allí donde el fondo es lo que cuenta, y la forma de comunicar es relevante pero de ninguna manera determinante.

Viene el tiempo donde veremos decisiones de trascedentes, ya sea porque se toman, o porque se define postergarlas, en cualquier caso la conclusión siempre es la misma: lo único inevitable son las consecuencias.

jueves, 26 de noviembre de 2015

"El cambio detrás del cambio"

EL CRONISTA

Los procesos de cambio de gobierno suelen ser difíciles y normalmente tienen aspectos traumáticos, que la mayoría de la población desconoce.

La gestión cotidiana del poder está desprovista de la energía de la campaña electoral y el glamour de los medio de comunicación.

Las decisiones diarias se toman en terrenos ciertamente más áridos que lo que presentan los sets televisivos. Tienen mucho más que ver con el color de los expedientes, que con las luces de la campaña.

Cuando baje la espuma, la excitación inicial del nuevo gobierno deberá transformarse en gestión. Allí empezarán a plantearse los momentos más difíciles de todo comienzo, es decir, el verdadero inicio de la gestión suele llegar un poco después del comienzo formal.

Lo primero que sucede es, como en el juego de la silla, literalmente aparece la pelea por espacios físicos dentro de las oficinas, personal de toda la vida se encuentra con personal que estaba designado pero abocado a ‘otras tareas’, sumado a los genuinamente nuevos que llegan. Todos se mueven e intentan conservar escritorios, y computadoras de trabajo. El que estaba no se quiere ir o reubicar y el que llega está ansioso por comenzar.

En la llegada al poder, los nuevos funcionarios son generalmente de corte político, no solo ministros y secretarios, sino también subsecretarios y directores nacionales o generales (los últimos en ciudad, provincia y municipios), esto genera que el acceso de una nueva gestión tenga características muy parecidas a un desembarco. Lejos del ministro, las segundas, terceras y cuartas líneas deben establecer vínculos nuevos y construir confianza con el personal de planta permanente que esta hace años o (en algunos casos) hace solo un par de meses.

Allí normalmente reina la tensión que es propia con la llegada de cualquier nuevo jefe en cualquier trabajo. Solo que en este caso tiene un volumen que entre Nación, Provincia, Ciudad de Buenos Ares y municipios más Mendoza y Jujuy entre otros, podría ascender a 10 o 15 mil cargos.

Sumando a los temores propios que se generan ante cualquier cambio de jefe, ya sea en la dirección de cultura de un municipio, como una secretaría de estado, en una gerencia de un banco privado o una heladería de barrio; en este caso, además juega un papel importante la caracterización política que hagan los empleados de dicho funcionario y viceversa.

La construcción de vínculos que permitan transformar ideas de gobierno en planes y estos en acciones concretas, requiere de cierta armonía que es difícil de construir, sobre todo porque en la gestión pública, a diferencia del sector privado la capacidad efectiva de mando es bastante más acotada.

En la esfera del estado, el jefe no puede despedir a nadie ni generar fácilmente un sistema para premiar a los mejores. Esto en función de la estabilidad del empleo público (la cual, afortunadamente, hace rato que no se discute ya que es positiva) que invita a desarrollar planes de carrera que en muchas instancias aun no se implementaron de forma que resulten en un sistema justo de premios a los que hacen y se esfuerzan mas que sus pares.

Sobre la base descrita, cobra gran importancia el vínculo humano que establece el ‘jefe’ a la hora de estructurar equipos de gobierno que respondan al plan político del que se trate.

Pero los problemas no terminan aquí, ya que el otro aspecto del problema tiene que ver con la coherencia interna entre los jefes, es decir dentro de cada ministerio, secretaría o subsecretaría entre los funcionarios de menor rango, ya que no es fácil lograr que todos respeten los principios de unidad de mando y unidad de control. Esto no quiere decir que cada jefe hace lo que quiere, pero si no se conocen entre ellos de antemano es muy complicado que ‘jueguen de memoria’ como se suele pedir a los equipos en los deportes.

No pasa solo por el hecho que sean muy buenos en lo suyo, hasta los equipos de grandes estrellas pueden enfrentar serias dificultades sino encuentran un funcionamiento que los haga ser mas que la suma de las partes.

Si dimensionamos el problema ponderando la cantidad de nuevos jefes antes mencionada, podremos comprender la magnitud del desafío y lo importante que es contar con la colaboración en la transición. En el mismo sentido es que cobra vital importancia la jerarquización de una burocracia estable, bien paga, y de calidad, al tiempo que la existencia de partidos políticos fuertes, permiten que los funcionarios nuevos tengan un conjunto de ideas fuerza y una esquema de funcionamiento coherente que permite rápidamente implementar no una idea sino un plan complejo.

Estas son cuestiones que no suelen tomar estado publico pero son determinantes vitales respecto del nivel de eficiencia de la gestión publica, que al final de cuentas influye en la vida de todos nosotros.

jueves, 19 de noviembre de 2015

"El desafío de gobernar sin el infierno a la vuelta de la esquina"

De una u otra forma la historia siempre se repite. Ciclos que comienzan encuentran dificultades pero también apoyo popular con el que construyen confianza, a pesar de los escollos y fracasos iniciales; luego aparecen los logros, y terminamos por ponerle nombre al ‘modelo‘, con australes el ‘Plan Austral‘ primero, la convertibilidad luego, seguidamente el ‘modelo sin modelo’ del kirchnerismo y ahora estamos a la espera de la próxima letra, el próximo ‘modelo’. Nuestro pasado recorre el camino del enamoramiento al rechazo casi del mismo modo una y otra vez.


En el presente los amores y odios están mas repartidos que antes. Anteriormente asistimos a finales de ciclo abruptos de la mano de crisis visibles y dolorosas para la sociedad. Procesos que constituían en cierta forma la fuente de legitimidad del proyecto político siguiente, toda vez que se fundaban en el rechazo al pasado cercano, que a su vez habilitaba a los dirigentes a pedir sacrificios al pueblo que en otras circunstancias hubieran sido difíciles de digerir.


Raúl Alfonsín pudo liderar la vuelta a la democracia en un contexto como el del juicio a las juntas militares justo luego del proceso, algo sin precedentes en la historia del siglo XX con casos comparables. En la misma línea, podemos pensar el indulto de Carlos Menem a los militares que el presidente anterior había enviado a la cárcel, el Plan Bonex 89 o luego el proceso privatizador y de apertura comercial indiscriminada que él mismo calificó como "cirugía mayor sin anestesia" con el consecuente aumento de la tasa de desempleo.


En uno y otro caso, las grandes mayorías podían o no compartir una visión común sobre el lugar hacia el cual querían ir dichos presidentes (o cómo debíamos recorrer ese camino) pero al menos compartían que es lo que NO deseaban. Cual era el horizonte que no querían tener frente a sí.


Esta lógica política ocurrió también con la llegada (previa pesificación asimétrica de Eduardo Duhalde) del kirchnerismo que claramente no obtuvo un caudal electoral contundente en 2003 pero que supo aglutinar al pueblo en torno a iniciativas de política económica que sostenidamente nos invitaban a recordar el infierno del 2001 al que nadie quería volver.


Desde el retorno a la democracia solo tuvimos un caso que significo continuidad antes que cambio en términos de los fundamentos económicos del modelo: la Alianza. Sumando al rol del Partido Justicialista en la oposición, es válido pensar que en 1999 la famosa ‘Carta a los Argentinos’ no se cumplió. Pero por sobre todas las cosas el elemento aglutinante que implicaba la imagen de la catástrofe cercana no pudo ser construido por Fernando De la Rúa, lo cual lo transformó en un Menem prolijo, preocupado por garantizar la continuidad del 1 a 1 sobre la base de un fenomenal aumento del endeudamiento y una recesión sin precedentes, que terminó requiriendo una brutal ajuste de salarios y jubilaciones. Algo que no pudo ser digerido por el pueblo que miraba el pasado reciente y no encontraba motivos que lo dieran sustento a semejante sacrificio, lo cual constituyó la plataforma de lanzamiento presidencia; por el techo de la casa rosada solo un tiempo después. Siendo el candidato mas votado en 2003 justamente, el presidente previo al mismísimo De la Rúa.


El proceso electoral que vive la Argentina presenta aspectos que nos invitan a reflexionar para que no suceda lo mismo que en aquella oportunidad, sea quien sea el ganador del próximo domingo. Ambos prometen ‘aspectos de cambio’ y elementos de continuidad. Ambos pueden identificar elementos negativos de la gestión saliente. De hecho, podría decirse que Macri puede concentrar los votantes anti kirchneristas, pero lo curioso es que este ‘anti’ tiene mucho más que ver con las formas de gobierno que con el fondo, en el entendimiento que me estoy refiriendo al promedio y no al votante mas politizado e informado. Es decir, un ‘anti‘ que tiene trabajo, que se va de vacaciones, que no tuvo una pérdida significativa del poder de compra en su salario durante los ultimas años, o que probablemente se haya jubilado sin los años de aporte necesario y ya este percibiendo el beneficio.


Mas bien es un ‘anti’ enojado con las cadenas nacionales, la soberbia, La Cámpora, la inflación , la corrupción, la mentira del INDEC, el impuesto a las ganancias y las retenciones. Todos aspectos que una vez corregidos no van a tener un impacto significativo en el poder de compra, salvo la corrección de la inflación, que requiere un costo del conjunto de la sociedad.


La configuración que le da sustento al ‘anti’ no es un tema menor y resulta crucial a la hora de llevar adelante los ajustes requeridos desde ambas plataformas para, por ejemplo, bajar la inflación ya que se va a sentir de forma concreta en nuestro modo de vida.


Vamos a viajar menos al exterior, destinaremos una mayor parte de nuestro ingreso a pagar por servicios que hoy paga el Estado. Inicialmente la actividad se va a contraer, va a subir la tasa de interés veremos una ajuste del dólar y el primer semestre será de alta inflación por el reacomodamiento de los precios relativos, todo lo cual va a impactar en el empleo. Además debemos digerir el pago a los fondos buitre y veremos como se sale a pedir prestados los dólares que vamos a tardar en generar.


Es decir, 2016 va a ser un año difícil y de restricciones moderadas. Mientras tanto, si bien es razonable que los candidatos en campaña solo nos cuenten la parte positiva de los remedios, sería saludable que al menos nos den una pista sobre los efectos colaterales, dado el esfuerzo que debemos hacer para ubicarnos en el sendero del crecimiento sustentable que nos prometen.


La última vez que no nos avisaron, la paciencia se agoto bastante rápido y las consecuencias fueron graves en base a haber ocultado lo que se iba a hacer, o a lo que era necesario para mantener la promesa del 1 a 1.
Sin dudas que el desafío del próximo gobierno será el que implica gestionar un cambio, que a su vez implica sacrificios, pero sin tener el infierno a la vuelta de la esquina.