viernes, 20 de mayo de 2016

LA INFLACIÓN, LAS EXCUSAS Y LAS BONDADES DEL MERCADO

El Cronista


Las causas monetarias de la inflación, aunque no exclusivas, son innegables dada la evidencia empírica tanto en la Argentina como en el mundo. Nuestro país refuerza dicho concepto toda vez que la moneda local es infravalorada por la población. Eso genera que la emisión monetaria -por encima de la variación de precios y cantidades del periodo anterior-determine sobrantes de dinero que importan en condiciones necesarias para conformar un cóctel explosivo, en términos de la potencial aceleración de los precios, si no ofrecieran tasas estratosféricas como las actuales.

La decisión de elevar las tasas que tiene consecuencias en el nivel de actividad económica opera en el sentido de canalizar dicho sobrante de dinero, así como absorber el exceso de pesos que surge luego del proceso de financiamiento del tesoro por parte del banco central.

Un problema clave que deriva de la combinación persistente de una tasa de inflación de dos dígitos con tasas de interés de ciencia ficción, surge por debajo de las luces del debate público y tiene aspectos cuyas características alejan al país de la posibilidad de desarrollar un entramado de competitividad acorde con un crecimiento sostenido cuya base no sea salarios miserables sino en la idea de agregar valor como paradigma productivo.

La consideración que supone la posibilidad de invertir en búsqueda de la generación de valor tiene directa relación con el costo del capital, el cual en todo momento debe considerar otro costo, el de oportunidad así como el riesgo implícito. Es decir, para que una empresa invierta en la Argentina, antes evalúa el costo de oportunidad y compara esa inversión con el riesgo y se decide a invertir solo si la rentabilidad es mayor que el riesgo que implica y el retorno que deriva de inversiones alternativas con las que Ésta se pueda comparar.

Dicho esto, es sumamente interesante evaluar cómo parece haber subido de forma categórica la rentabilidad de algunas líneas de negocio a juzgar por la evolución de los insumos, comparado con sus precios de venta en el período que abarca los últimos 10 años corridos, o sea de mayo 2006 a mayo 2016.

Dos parámetros comunes a casi todas la líneas de negocio han sido tanto la evolución promedio de los salarios (esto es lo que avanzó el CVS, Coeficiente de Variación Salarial), como la inflación minorista, que refleja de buena manera la variación promedio de los precios de la economía en su conjunto.

En diez años, hasta fin de abril de 2016, el CVS avanzó 864%, mientras que la inflación (tomando Indec hasta 2007 y luego un empalme de las mediciones de Mendoza, San Luis y la Ciudad de Buenos Aires) fue 729%. Evidentemente incluir la inflación hasta abril de este año supone incorporar la variación de precios como la luz, el gas y el agua, lo mismo que los combustibles.

Con esta información veamos la evolución de algunos productos:

Pan

El trigo pasó de $ 348 a $ 2595, es decir aumentó un 644% mientras que el precio pasó de $ 2,5 a $ 40 el kilo, donde la suba sería de 1500%.

Nafta

El petróleo aumentó 260%, de $185 a $ 680 mientras que la nafta avanzó de $ 1,2 a $ 17,1 es decir 1335%.

Kilo de asado

El kilo vivo de novillo en Liniers pasó de $ 2,36 a $ 27 -es decir 1044%- pero el asado escaló de $ 6,6 a $ 110 lo que supone 1567% de aumento.

 - Leche

El productor la entregaba a $ 0,46 por litro y hoy recibe $ 2,67 -o un 480%- mientras que el precio en la góndola pasó de $ 1,61 a $ 23 es decir 1329% más cara.

Arroz Premium

La tonelada en el mercado internacional pasó de $ 914 a $ 5263 lo que implica 476% de incremento, en cambio en góndola fue de $ 3,15 a $ 33 lo que significa que subió 947%. Otros negocios, sobre todo de bienes no transables, no tuvieron la misma suerte. Por ejemplo el corte de pelo aumentó de $ 25 a $ 120 es decir que quedó muy por debajo de la inflación con solo 380%, lo mismo sucede con las entradas de cine que aumentaron 369%.
Resulta llamativo cómo evolucionó el precio de un bien que es determinante para el precio de otros bienes de nuestra economía, el dólar, que pasó $ 3,01 a $ 14,4 con un incremento de solo el 375%.
Al final de cuentas parece que hay sectores en donde se observa que el precio de lo que venden avanzó bastante mas que lo que pagan por sus principales insumos, aún si esto lo medimos en dólares. Todo esto no quiere decir de ninguna manera que hay que intervenir en el mercado, mas que tratando de bajar la tasa de interés y el riesgo inherente que supone invertir en nuestro país.
Así como los aumentos implícitos de impuestos jugaron un papel clave en estos 10 años, vale la pena observar cómo le estaría yendo a cada sector, al menos para tener claro quienes tienen mayor capacidad a la hora a aportar el esfuerzo necesario para que la argentina salga adelante.
El progreso de nuestro pueblo, claro está, no es un concepto ‘de eficiencia’ o ‘de mercado’ sino que es el estado el que debe intentar arbitrar para que los ganadores no sean los mismos de siempre.

viernes, 6 de mayo de 2016

LA TIERRA PROMETIDA VERSUS LA CRUDA REALIDAD

El Cronista
El tiempo político va mostrando ordenamientos y esto se traduce en acciones concretas como lo sucedido con la conducción del Partido Justicialista, la movilización que llevó adelante parte del movimiento obrero organizado y la aprobación en el Senado nacional del texto de la ley antidespidos cuyo efecto bien podría ser el contrario. Carente de una figura aglutinante, el peronismo al menos no se queda quieto y trabaja todo lo que puede en una especie de bombardeo de baja intensidad sobre la administración de Cambiemos.
Claro que siempre se pueden encontrar expresiones claramente acabadas y sinceras de sectores mas cercanos al Cristinismo como el del ex secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, Ricardo Foster, quien en su valoración sobre los planes de la actual gestión, manifestó sin tapujos que quiere que al gobierno le vaya mal.
En el seno del justicialismo no parece que eso sea tan evidente, sobre todo porque quién mejor mide por estos días, es la ex jefa de Estado, que debe estar tomando nota de los responsables del vacío que el mes pasado le ofrecieron en su retorno a la escena política.
Con todo, resultan evidentes los pliegues que surgen en la luna de miel de Macri con la sociedad; estos proyectan sus sombras en las consecuencias indeseadas de medidas, que en el corto plazo operan en contra del crecimiento económico al tiempo que la inflación derivada del exceso de emisión del pasado y los ajustes de precios relativos del presente, nos brinda su peor cara en aumentos del nivel de precios de proporciones estratosféricas.
La combinación de estos últimos dos factores ofrece al pueblo su más clara consecuencia inmediata en el desplome del consumo, el aumento de la pobreza y la pérdida neta de puestos de trabajo. La tierra prometida que nos muestran, solo refleja su horizonte en el segundo semestre. Será a partir de septiembre u octubre cuando se vea claramente la costa luego de tanto remar, y recién en el año entrante estaríamos tocando tierra firme, si es que se cumple el pronóstico oficial.
Es justamente, la capacidad de (no) acertar con el pronostico lo que regala a la oposición algunos argumentos, toda vez que el marco teórico que desplegaba el ministro de Economía Prat-Gay sobre la idea que en 2015 los precios ya tenían incorporada la devolución mas anunciada de la historia, chocan de frente con los argumentos del presidente que hace unos días justificaba el aumento de los combustibles en la variación del tipo de cambio. Vale decir que dicho argumento que en la Argentina muestra un pasaje de devaluación a precios de cerca de 80% para las naftas, no aplica del mismo modo para Brasil, donde el pasaje a precios de la suba del valor del dólar fue del orden del 60%, contando con ejemplos como Méjico con el 37,5%, ó Uruguay solo en torno del 5%.
Tampoco parece posible la meta del 25% de inflación, ya que acumulamos poco menos de 20% en los primeros cuatro meses. Asimismo perdió vigencia el argumento que, para le economía en su conjunto, estábamos cursando el pass through (pase de la devaluación a precios) mas exitoso de la historia, porque la inflación no se había comido la devaluación "como en 2014". Pues bien, eso tampoco se esta verificando. En 2014 los precios subieron en el orden del 20% entre comienzos de diciembre de 2013 y fines de abril, con una devaluación aproximada de 35% para ese período, y ahora tenemos 23% de inflación con una devaluación de 47% en un lapso similar, es decir que se observan proporciones relativamente similares, que se pueden parecer aún más si a finales de mayo el dólar sigue en estos valores y los precios suman otro empujón de 3 ó 4%.
Buena parte de los desbarajustes que hoy padecemos, se deben a los excesos de un estado que tomó dimensiones que no se condicen con los impuestos que estamos dispuestos a pagar, lo cual tiene como resultado inevitable, el déficit fiscal.
La promesa de un estado presente, amplio y de alcance similar en tamaño pero diferente en su forma, al de finales del gobierno anterior, es la ilusión en la que quedamos atrapados por la falta de un discurso que se ajuste a la verdad. Lo curioso es que el ajuste se ve por su costo en la gente pero no por su prometido resultado, sabiendo que para ello deberemos esperar unos meses mas.
La gradualidad de aquel ajuste vino dada por la velocidad en la que se practicó antes que por su dimensión. Es por ello que el paso del tiempo le va agregando rigidez al margen de confianza con los que cuenta el primer mandatario.
Lo último que se pierde es la esperanza y la paciencia popular todavía se encuentra contenida dentro de limites que permiten la viabilidad del plan en curso. Sucede que tener esperanza y contar con paciencia, no quiere decir que se renuncia al derecho a perderla.
El gobierno debe tomar nota de esto, porque por estos días la mejor forma de definir lo que sucede con los asalariados se resume en cuatro palabras: no alcanza la plata.

viernes, 22 de abril de 2016

"DE LA ARGENTINA `MARKET FRIENDLY`A LOS CARAMELOS DE UN PESO"

El Cronista
Finalmente esta semana Argentina pudo cerrar el capítulo del default con el pago que se hace efectivo a los fondos buitres.
El regreso de nuestro país a los mercados internacionales a tasas menores a la esperada, pero exorbitantes si se las compara con el mundo o aun con nuestros vecinos, invita a pensar que es para estar conforme, de ninguna manera para saltar de alegría. Para ser claro, que el país pague 7,14% supone que para que la deuda sea sostenible (si siguiéramos emitiendo a esta tasa) deberíamos crecer como mínimo a tasas superiores a las que presenta China como para que dicho costo de financiamiento sea viable.
Visto de otro modo, si el país paga mas de 7%, la rentabilidad mínima para hundir inversiones será poco menos que el doble de eso en moneda dura. Análisis fundamental que se plantea toda compañía al momento de evaluar un proyecto de inversión, aquí y en cualquier parte del mundo.
SerÍa sumamente injusto suponer que dicha tasa es estática, claramente es un primer paso hacia la normalización que permita bajar el costo del capital, y por lo tanto tornar atractiva y viable las inversiones productivas por sobre las colocaciones financieras.
La solvencia que demostró el Gobierno en el regreso a los mercados, así como en la claridad para explicar la oferta local a los mercados y a la sociedad en general, fueron la clave del éxito en la operación.
Todo ello no quita que en 2017 deberemos afrontar solo por esta emisión, mas de u$s 1170 millones en concepto de intereses, es decir, cada compatriota tiene que pagar, a partir del anuncio del pasado miércoles, una nueva factura anual de casi u$s 30, sin contar la amortización de capital.
En este marco, es sumamente llamativo el contraste que presenta la administración del presidente Macri, cuando se trata de la comunicación y las medidas respecto del costado más concreto de la economía real.
La misma sociedad que apoya la gestión de gobierno, según las mediciones, es la que muestra una brusca caída en el índice de confianza del consumidor. Así, Argentina se parece al Boca de Carlos Bianchi en su última etapa, cuando la hinchada respaldaba al técnico sin que aparezcan los resultados.
Vale decir que esta situación no representa un equilibro estable, sino que es transitoria, lo cual indica dos resultados posibles: o la economía empieza a mejorar o el apoyo del pueblo al Gobierno empezará a mermar.
La disparidad de criterio para comunicar la política social versus lo relativo a la política de financiamiento ponen de relieve cómo la sensibilidad del Gobierno respecto del funcionamiento de los mercados internacionales luce mucho más acertada que la que tiene respecto de las necesidades concretas del pueblo.
El conjunto de la sociedad no comprende claramente cuando ve al ministro Alfonso Prat-Gay hacer cuentas difíciles en el noticiero vespertino, y menos aun cuando éste dice que el financiamiento conseguido permite gradualismo en el ajuste.
Difícil de conciliar la palabra gradual con más de 6% de inflación esperada para abril. No se entiende por qué nos cuentan en horario central sobre los bonos y eligen un sábado a la mañana para comunicar importantes medidas de política social.
Es poco claro el sentido de anticipar que aumentarán las tarifas en 2017, o zarandear la cobertura de medicamentos que ofrece el PAMI a los jubilados. Arribar a la solución correcta a veces es factible sólo si se entiende que el camino con menos baches posibles, no necesariamente es el más deseable técnicamente.
Al tiempo que se efectúan ajustes macroeconómicos y se opera en el sentido de hacer mas ‘eficiente’ el gasto, un simple caramelo de menta cristal cuesta un peso. El transporte, la luz, el gas, el agua y los alimentos, constituyen la información relevante para la gran mayoría de los argentinos, no es la tasa de interés, es el boleto de colectivo lo que mira el grueso del pueblo.
Si el Gobierno no mejora la capacidad para percibir y comunicar las acciones de política social y económica tendientes a proteger el salario frente a rentabilidades que se mantienen intactas, más temprano que tarde enfrentará con crudeza el dilema de Bianchi, esto es, no siempre el mejor equipo y el mejor proyecto generan resultados en el corto plazo. Sin esos resultados, el largo plazo corre peligro porque puede que a la hinchada se le termine la paciencia antes que el equipo empiece a ganar.
El prestigio internacional, la emisión de bonos y la luz verde del mercado no llenan el changuito en el supermercado, ni ayudan a los trabajadores a llegar a sus empleos a diario. Además de la emisión de bonos, y el posicionamiento market friendly sería hora que el Gobierno empiece a ver cómo hace con los caramelos de menta, porque un peso es el precio que marca el límite de la paciencia de quienes no comprenden tanto de finanzas como de la necesidad de llegar a fin de mes.

viernes, 8 de abril de 2016

"LA REALIDAD: ESO QUE ESTA ENTRE LO DESEABLE Y LO POSIBLE"

El Cronista

Empiezan a aflorar las primeras mediciones de la inflación en marzo. Parece ser un hecho que no cede. Los primeros dos índices que salieron no son los que toma el gobierno hasta la salida del IPC pero marcan una tendencia.
Para la CGT de Moyano, la inflación de marzo alcanzará el 4,65%. Este índice marca un aumento del 38% en los últimos 12 meses. Bajo este índice, una familia tipo necesita $ 11.600 para ubicarse por encima de la línea de pobreza.
Por su parte el Centro de Estudios Económicos y Sociales (un centro filo-kirchnerista) va un poco más allá y estima una inflación de 6% para marzo. Al tiempo que Economía y Regiones, destaca que si bien marzo se inscribirá dentro de los registros por encima de 4%, la inflación ‘núcleo’ está bajando, producto de la política monetaria acertada del BCRA.
Entre los productos con mayores aumentos se encuentran verduras, aceites y fideos. El aumento promedio de luz para CABA es de 532%.
En el horizonte de corto plazo no se observa una caída de la inflación. En abril sube gas y transporte público. En mayo, subiría agua y subte. En junio, telefonía.
En este marco, se conocen las caídas en el consumo, que fuentes privadas ubican en 13,8% para quesos, 3,7% en pan, 2,1% en leche y 5,9% en carnes. Justamente en el último rubro, además se ve cómo el efecto ingreso opera sobre la composición del consumo generando reemplazos del tipo que supone el cambio de peceto por la falda; la milanesa de peceto o bola de lomo por cuadrada.
También creció el consumo de churrasco de paleta en detrimento de los bifes con hueso y se duplicó el consumo de carne picada.
Se supone que el efecto del reacomodamiento de precios relativos, que es ‘de una vez’ dejara de presionar sobre la inflación total, para el segundo semestre, también es claro que con la política monetaria restrictiva, el pase precios de la devaluación es inferior al experimento realizado en 2014 con el anterior equipo económico de Kicillof - Vanoli.
Sucede que la contracara de la política de tasas altas, es una fuerte retracción en la actividad económica con la consecuente caída del empleo. Lo cual introduce inestabilidad al respaldo político necesario para poder seguir adelante con lo que se esta haciendo, que es ni mas ni menos que un ajuste.
El desafío de Macri consiste en gobernar sin el infierno a la vuelta de la esquina. Los ajustes en periodos democráticos sin una crisis previa, siempre han resultado traumáticos y de resultado incierto. Resulta difícil prometer el paraíso del mañana cuando mucha gente se percibe cada día un poco peor antes que mejor. Poco a poco subirá la presión por los resultados a medida que se agote la paciencia de los que menos tienen y hoy ven el final de mes como un objetivo difícil de alcanzar sin recurrir a restricciones que no padecían en los últimos meses.
No siempre se trata de lo correcto desde el punto de vista técnico y la mayoría de las veces hay que entender que lo perfecto es enemigo de lo bueno. La política tiene que empezar a desplegar una estrategia que contemple algo más que la superestructura que representan los acuerdos en el Congreso o con los gobernadores. Es tiempo de mostrar con claridad las políticas sociales.
Así como el ministro de Producción, Francisco Cabrera, es el encargado del futuro, la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, es la responsable de aportar al presente. Vale decir que la territorialidad necesaria para sostener el ajuste que se lleva adelante no es propia del partido de gobierno, y si no aparece pronto un conjunto de buenas noticias, el descontento se empezara a materializar en la calle.
Siempre ha resultado difícil desactivar granadas que ya explotaron, es decir, con más o menos edulcorante las malas noticias son eso, malas noticias. La mejor forma de contenerlas es que empiecen a llegar las buenas, que baje el IVA para 8 millones de personas como pretende el Ejecutivo, que se proteja inteligentemente las prestaciones del PAMI a los jubilados, que se asista a quienes deberían abonar la tarifa social en el transporte o en los servicios públicos. Y no lo hacen porque no saben como.
Aceptar la mirada de aquellos que tienen necesidades concretas, implica alejarse un tanto de los libros y la teoría para construir una sensibilidad diferente, tal que pueda recoger las carencias sin dejar presos del intercambio que siempre propuso el populismo para aquellos que siempre pagan los costos: los que menos tienen.
Aun si se cumple el pronóstico del Gobierno, y baja la inflación en el segundo semestre, aun si llega la ansiada lluvia de dólares cuando salgamos definitivamente del default, sería bueno que las autoridades comprendan que si la inflación sigue en estos niveles, y el consumo se sigue desplomando al tiempo que aumentan la pobreza y el desempleo, lo que el Gobierno tiene no es un plan económico sino un flor de problema.

sábado, 19 de marzo de 2016

"DESAFÍOS DEL LENGUAJE UNIVERSAL"

El Cronista

La llegada del presidente de Estados Unidos, luego de más de una década en la cual ningún funcionario de alto rango de ese país siquiera sobrevolara cielo argentino, resulta toda una novedad que invita a realizar análisis desde varios aspectos.


En términos comparados y solo para contextualizar la diferencia de tamaño, vale decir que nuestra economía (puesto 27) es aproximadamente el 3,1% de la economía estadounidense (puesto 1) y 22% si lo miramos en cuanto al PBI per cápita. Es decir hoy Argentina ocupa el lugar 50 y Estados Unidos el puesto 9 según dicha mensura.
Puesto en perspectiva; en 1913 nuestro PBI por habitante, siempre hablando en términos nominales, era equivalente el 71% del estadounidense. Y ocupábamos el 5to puesto del mismo ranking.
Vale decir también que naciones que estuvieron del lado de los perdedores en guerras mundiales, como Italia o Japón, hoy ocupan lugares mucho más relevantes en términos relativos que los que ocupaban a comienzos del siglo XX.
Los parámetros son variados pero en todos los casos la relevancia global de nuestro país, en términos relativos a disminuido fuertemente en el ultimo siglo. A partir de estos datos, podemos intentar suponer que el resto hizo algunas cosas que nosotros no hemos hecho, o derivar la responsabilidad de lo sucedido en los demás.
Podemos creer que hemos quedado a una distancia sideral de nuestro potencial de crecimiento porque fuimos elegidos como blanco de los ataques, especulaciones y conspiraciones del centro del poder mundial o podemos tratar de ver cuál es la parte que nos toca en esta historia.
Así como en los albores de la economía industrial, el mundo vive hoy un cambio de paradigma sin precedentes. Las formas en las que producimos y consumimos están cambiando a velocidades que no tienen registro histórico.


Esto configura una oportunidad sin precedentes para aquellos países que tomen el desafío y lo conviertan en progreso. El mundo que viene tendrá una configuración diferente, en la cual veremos cambios nunca vistos. Por citar un ejemplo, en la pirámide poblacional los mayores de 60 años pasaran de 901 millones a 2100 millones de personas solo entre 2015 y 2050 y los empleos, como lo conocemos hoy, se irán reconfigurado con la automatización de tareas que hoy son realizadas por personas.

El progreso tecnológico y la economía de las ideas son el paradigma sobre el que se basa un esquema que tiene en su trípode central en la tríada conformada por internet de las cosas, la nube y big data como ejes del cambio que se encuentra en curso.
No hay beneficio alguno para nuestro país que no esté en el marco del intercambio comercial, la cooperación internacional y la inversión en investigación y desarrollo. En el marco de la consolidación de un capitalismo nacional resulta determinante construir un sendero de crecimiento donde se privilegien los procesos que agregan valor y permiten competir en un mundo cada vez mas integrado.
La formación de capital humano, el fomento del ahorro como palanca de la inversión nacional, y la defensa de los derechos de propiedad, han sido claves en el desarrollo moderno. Estas ideas carecen de sesgo particular si las piensa desde una mirada de progreso.
Por el contrario, sobre la idea de sentirnos una país explotado, dominado y cooptado por la oligarquía local e internacional, solo hemos retrocedido en términos de desarrollo relativo.
De este modo, y sin abandonar la defensa del rol del estado, deberíamos pensar cómo proteger el empleo generando condiciones para que éste sea sustentable en el tiempo en base al valor que agrega y no a los privilegios de los que depende. Así, los empresarios locales deberían estar mas interesados en invertir e innovar antes que en replicar las prebendas que en el pasado garantizaron tasas de ganancias extraordinarias.
El camino del desarrollo tiene en la innovación su marca genética indiscutible, no hay avance posible si no extremamos los esfuerzos en fomentar la inversión en este aspecto. Cuidar aspectos que hacen a la propiedad intelectual de la cual deriva la rentabilidad de dicha inversión es uno de los temas mas ásperos para abordar en este sentido, pero no cabe duda que hay que darle una solución si se quiere convertir las intenciones en resultados. Todo ello sin abandonar la defensa del interés nacional en aspectos críticos como la salud, donde el debate debe ser profundo y maduro.


La llegada de Obama y su encuentro con el presidente Macri, nos deben invitar a reflexionar sobre cómo podemos subirnos nuevamente al tren del desarrollo, pensando el país de una vez por todas, con la vista puesta en el futuro antes que con la mirada depositada en el pasado, ya que esa estrategia, al menos a juzgar por el resultado acumulado en los últimos cien años, no ha sido fructífera para nuestro país.

viernes, 11 de marzo de 2016

"EL FALSO DILEMA DE LA DEUDA"

El Cronista

La semana entrante tendrá lugar en Diputados el debate relativo a los pasos que se deben seguir para que la Argentina dé cumplimiento a la sentencia judicial del Juez Thomas Griesa cuyo mecanismo de pago se acordó en las oficinas del mediador Daniel Pollak. La discusión de estos temas pone sobre el centro de la escena pública toda una gama de apreciaciones sobre el endeudamiento público.

Por un lado están los cuestionamientos de orden técnico, que hacen a los conceptos pagados en el marco de la negociación per-se, la cual luce sofisticada, dada la diversidad de situaciones que se deben abordar en función de la variedad de casos que presentan los tenedores de bonos en default así como los riesgos legales contingentes y por el otro la discusión de fondo sobre lo que algunos señalan como el retorno a un proceso de endeudamiento. 
Sobre el arreglo con los fondos buitre vale la pena detenerse a analizar qué pasaría si los tenedores de deuda reestructurada en 2005 y 2010 reclaman trato igualitario que aquellos que están logrando el actual acuerdo. Este ejercicio supone determinar cuál es el tamaño e impacto que este tipo de acciones pueden generar en caso que sucedan, evaluando el riesgo contingente que podría pesar sobre el costo de la deuda soberana así como la posibilidad de dejar la puerta abierta a extorsiones en el futuro, por parte de administraciones venideras de cualquier país donde se haga lugar a este tipo de reclamos.
Vale decir que la probabilidad de ocurrencia de este tipo de situaciones tiende a cero una vez caída la cláusula RUFO, pero no es cero. Como tal hay que valorar el costo de su ocurrencia y generar las previsiones pertinentes tanto en el plano económico, como en el legal. Es decir, debemos intentar cubrirnos del mejor modo posible de los cisnes negros. Negarlos es exactamente lo que hacen las víctimas que padecen sus peores consecuencias.

Por otra parte y quizás lo más relevante, debemos identificar el elemento central sobre la causa del endeudamiento que la Argentina se presta a abordar. En este sentido vale decir que la emisión de deuda no solo se prevé como herramienta para resolver el conflicto mencionado al comienzo, sino como instrumento de financiamiento del déficit fiscal que en nuestro país el Gobierno informa como primario (es decir antes del pago del intereses de la deuda) en el orden de 5,4 puntos del PBI.

El programa fiscal supone que vamos a tener que emitir no menos de u$s 20 mil millones de aquí a fin de año para cubrir parte de los requerimientos de caja que tiene el estado. Esto no es bueno ni malo en si mismo, pero resulta determinante comprender la génesis de esta deuda.
Cuando pagamos a los fondos buitre no tenemos deuda nueva en términos netos, sino que cancelamos una deuda cara con otra más barata. Cuando emitimos deuda para cubrir el déficit fiscal, estamos haciendo lo mismo en el sentido que estamos cubriendo el pasivo que resulta de gastar más de lo que ingresa, tan simple como eso.

Hasta ahora el pasivo que supone el déficit fiscal se cubría con emisión monetaria que es una manera diferente de endeudarse, la cual redunda en licuar el peso de dicha deuda a costa del conjunto de la población que paga el impuesto inflacionario con pérdida del poder de compra de su flujo de ingresos y su stock de ahorros así como con la pérdida económica que supone la distancia a la que queda nuestro país de su crecimiento potencial en virtud del elevado costo del capital vigente por elegir financiar nuestro déficit solamente con emisión en lugar de un mix con crédito internacional.

Emitir o tomar deuda son dos caras de una misma moneda, no hay una ‘proceso de endeudamiento’ que sea independiente de su causa, esto es, el déficit.
Dicho esto, y considerando que es razonable sostener una reducción gradual del déficit a fin esperar que se agranden los ingresos antes que suponer que se deben reducir los gastos, este debería ser el debate central, que sigue ausente. No discutir cuanto estado queremos nos lleva a terminar debatiendo sobre aspectos que hacen a las consecuencias pero no operan sobre las causas del endeudamiento.

Finalmente, sería imprudente no mencionar que tuvimos en nuestra historia verdaderos ciclos de endeudamiento donde la lógica no partía sobre la base de cómo financiar el déficit, sino que operaba exactamente al revés.


En más de una oportunidad primero fuimos a buscar (o nos vinieron a ofrecer) los dólares por el negocio que implicaba para las partes la colocación de deuda, para luego conseguir destino a dicho financiamiento. Esta lógica es la que debemos evitar repetir, ya que terminó por ser una de las palancas que en nuestra historia económica funcionó como elemento crucial para luego someter o restringir los grados de libertad que teníamos en la determinación de nuestra política macroeconómica.

Atender estas cuestiones, sería mucho más relevante para las generaciones futuras, que quedar atrapados en la retórica infantil de quien defiende argumentos estériles a la hora de discutir los verdaderos riesgos y beneficios que supone volver a los mercados internacionales de crédito.

viernes, 26 de febrero de 2016

"CLAVES E IMPLICANCIAS DEL ACUERDO DE ARGENTINA CON LOS FONDOS BUITRES"

El Cronista
Sobre el filo de un convulsionado año como el 2001 y que presagiaba un 2002 cargado de dificultades, nuestro país, con Adolfo Rodríguez Saá como presidente, entraba en default, el cual inicialmente ascendía a u$s 81.836 millones. El más grande de la historia económica hasta ese momento.

Dicha cesación de pagos con los acreedores propios y extraños, fue solo uno de los aspectos de una debacle que se enmarcó en lo peor que ha tenido el recorrido de la economía argentina en 200 años. La historia de la deuda externa, tiene en el imaginario colectivo la marca asociada al robo, la estafa y la avivada. Ya que con una larga lista de incumplimientos de los compromisos que nosotros mismos asumimos, pagar la deuda luce de mal modo, como si respetar los contratos fuera cosa de cipayos y vende patrias. Esta forma de razonar resulta curiosa pero no inverosímil en virtud de nuestro pasado.

Por otra parte muchas veces se asocia el disgusto de la sociedad con el pago de la deuda externa con cierta característica, que algunos suponen genética, la cual nos predispondría a ser malos pagadores. Esa idea del ex presidente de Uruguay Jorge Battle, cuando nos tildó a los argentinos de "ladrones del primero hasta el ultimo" no es más que una interpretación simplista de un tema que cala hondo en la vida económica, social y política de nuestro país.

La historia de la deuda externa argentina comienza con el empréstito de la Baring Brothers, solicitado por el gobierno de Rivadavia en el año 1824. Pedimos un millón de libras, con tierras fiscales como garantía pero a las arcas del Estado apenas llegaron 552 libras del millón solicitado.

Nuestra sociedad no presenta tasas de morosidad e incumplimiento por encima de la media mundial. Pagamos la tarjeta de crédito, los préstamos prendarios e hipotecarios en línea con lo que sucede en el resto del mundo. Solo que cuando nos hablan de deuda externa, la percepción es que el dinero que pedimos prestado nunca llegó al destino para el que se solicitó originalmente. No es genético sino la sensación de haber sido estafados a lo largo de 190 años.

Lo que parece nos cuesta admitir es que si fue una estafa, por un lado está el prestamista y por otro el tomador, que fue la Argentina, y ambas partes son responsables. Sobre todo porque además de no quedar claro el destino del dinero que pedimos, hasta finales de siglo XX esos préstamos venían de la mano de recetas sobre qué debíamos hacer y que no en nuestra propia economía.

En suma, el problema que tenemos los argentinos con la deuda externa esta íntimamente ligado al destino de la misma y las condiciones que vinieron adosadas a los préstamos en términos de política económica. Sin embargo, resulta que el crédito es una de las palancas fundamentales del capitalismo, y no tiene nada de malo pedir prestado a 30 años por ejemplo si el dinero se usa para construir un puente o una ruta que se va a usar durante 50 años. Sucede que siempre subyace la pregunta si la plata se usará para lo que se pide y qué nos piden a cambio del dinero que pedimos, además de la tasa de interés.

En referencia al último acuerdo con los holdouts vale repasar los motivos que viabilizaron el mismo, en lo que sería un paso necesario para poder regresar a los mercados internacionales. Por el lado argentino está clara la voluntad del gobierno por abordar los aspectos prácticos del problema como forma de enfrentarlo, antes que desde el aspecto retórico
‘Patria o buitres’. Así como la necesidad del Gobierno que la Argentina salga del Veraz en el que nos encontramos y que nos impide emitir deuda a la misma tasa que nuestros vecinos. Al tiempo que destrabar inversiones que estando en el Veraz no llegan ni llegarán.

En términos del contexto hubieron señales de la Argentina al mundo y del mundo a la Argentina, desde la visita de Macri a Davos hasta el recibimiento de tres presidentes de las primeras ocho economías del mundo (Italia, Francia y EE.UU.), cuando no habrán pasado ni 120 días del nuevo gobierno.

Por su parte, cuando Argentina manifestó voluntad de acordar, le dieron cuerpo a una estrategia de negociación por etapas que encerró (si cabe el termino) a los buitres.

n 1) Sentaron a los más chicos que acordaron rápido.

n 2) Griesa manifestó que repondría el Stay (que es como sacar a la argentina del Veraz casi totalmente)
Finalmente los buitres se enfrentaron a la posibilidad de aceptar la quita propuesta o ir a un juicio eterno (sin la presión del Stay) cuando en realidad ya ganaron una fortuna.

Por delante el desafío será no solo honrar las deudas sino el esfuerzo que hacemos los argentinos para pagarlas. La mejor manera de hacerlo es sencillamente usando ese dinero para mejorar la vida del conjunto antes que las arcas de los vivos de siempre.