viernes, 15 de julio de 2016

EL DESAFIO DEL DESARROLLO

El Cronista

Hablar de desarrollo económico quiere decir que hacemos referencia al aumento de la producción de bienes por habitante y la evolución respecto de cómo se distribuye. La teoría del desarrollo económico es compleja, cada país tiene su propia estructura, sus costumbres, así como cada momento histórico determina cursos de acción distintos ante escenarios similares. En Argentina, la industria automotriz y otros vehículos genera alrededor de 150.000 puestos de trabajo, de ahí la relevancia de la ley aprobada respecto al contenido mínimo del 30% para los autos vendidos en el país. En el medio de la caída de la actividad de nuestro vecino y mayor socio comercial (Brasil -5,4% i.a.), esto es un incentivo que busca mejorar la performance de una industria que está siendo castigada severamente hace tiempo.

Estos incentivos siempre son bienvenidos en tanto no generen renta oligopólica para unas pocas empresas y por el contrario se promueva la competencia y la reinversión de utilidades. De hecho, la posibilidad de "aprender haciendo" debería dar lugar a una reducción de costos mejorando la eficiencia de la industria a lo largo del tiempo. Esta estrategia de desarrollo fue implementada en el país sin gran éxito en el pasado. No obstante, el contexto actual y los actores de hoy día son distintos a las décadas pasadas, por lo que no hay que perder esperanzas en estos argumentos para fomentar el empleo y la inversión.

Complementariamente a la ley de contenido mínimo de autopartes, se aprobó la ley impulsada por Omar Perotti para otorgar un crédito especial a la producción de maquinaria agrícola. En esta área Argentina tiene una ventaja, es una rama donde nos encontramos en la frontera tecnológica internacional. Por lo que cualquier innovación en el área genera beneficios enormes.

Difícilmente el país se pueda transformar en un exportador neto de automóviles, pero en un exportador líder en maquinaria agrícola de alta tecnología es probable. Incluso, es ese lugar en el espacio de productos donde el país debería orientarse, en el sentido de producción con alto valor agregado, donde empresarios toman el riesgo de invertir innovando, sobre la base de incentivos que permitan proteger el trabajo nacional al tiempo que esto no signifique sostener negocios que no sean sustentables.

El camino que nos ubique en el sendero del desarrollo sostenible tiene que ver con promover inversiones orientadas a crear valor, como aquellas que permiten reducir costos y mejorar el uso de los recursos, tal es el caso de nuestras industria agrolimentaria. Aquí el incentivo hay que fortalecerlo premiando a los que toman riesgo antes que aquellos que hacen uso del beneficio científico sin afrontar el verdadero costo que ello supone.
La innovación y el progreso tecnológico en una economía de mercado se traduce en menores costos de producción, mayor eficiencia, por lo que debe ser fomentada desde el sector público generando incentivos al sector privado.

La política económica es compleja, el rol del Estado como coordinador de decisiones de agentes heterogéneos es clave, en consecuencia también lo es la forma en que comunican sus decisiones y la percepción del público acerca de cómo los funcionarios hacen política.

Un ejemplo, mirar la inflación core y fijar una tasa de interés es una regla clara, si baja la tasa de inflación esperada, baja la tasa de interés para estimular la producción. La regla es clara, pero el público se marea cuando la inflación core se acelera y las tasas bajan semana tras semana. No porque esto sea malo sino porque resulta contradictorio con el discurso oficial y si no se aclara se parece bastante al tiempo donde la política monetaria se definía fuera de las oficinas del Banco Central.

Las reglas para la política comercial también deben ser fijadas con claridad y no actuar discrecionalmente una vez que se anuncian, de esta forma la protección a un sector puede transformarse en la inversión y el empleo que el país necesita.

Las viejas teorías del desarrollo, basadas por ejemplo en protección para una industria naciente, reaparecen en un país que no han funcionado en el pasado, pero quizás fueron mal enfocadas, si son bien diseñadas, con reglas claras y compromiso de la sociedad en su conjunto, quizás esta vez nos puedan ubicar en un estadío superior de bienestar.

Si el modelo pone el foco en la inversión privada, es determinante crear las condiciones para que ésta se reproduzca de forma tal que el mercado objetivo no sea solo el interno sino el global. Así la competitividad resulta el eslabón fundamental en una sociedad que quiera salir de la sombra que genera la ilusión de algo que nunca se alcanza.

El compromiso se tiene que observar de arriba hacia abajo, se trata de ser y parecer, se trata de acordar entre todos algo que ya sabemos: el progreso es el hijo del esfuerzo.

jueves, 30 de junio de 2016

INNOVAR, LA MEJOR ARMA FRENTE A LA INCERTIDUMBRE

El Cronista

El referéndum celebrado en Gran Bretaña y su consecuente salida de la Union Europea, ha generado zozobra en los mercados mundiales, ya sea que esta salida sea abrupta y desordenada, o lenta y negociada. En cualquier caso la decisión tomada por aquel pueblo ha fortalecido todos los indicadores que miden la volatilidad.

Por su parte la volatilidad de los mercados es la expresión económica que demarca los límites de la incertidumbre sobre el futuro. Un mundo más incierto es un mundo más volátil, condición contraria a los intereses de mercados como el nuestro que requieren de inversiones que siempre suponen riesgo al venir a la Argentina. Dicho riesgo, desde ya, tiene una mensura en la rentabilidad que se le pide al capital que se pone en juego en nuestra economía.

Si el riesgo percibido es mayor, mayor será el retorno esperado por las inversiones a realizar. El famoso vuelo a la calidad, que describe el comportamiento de los inversores en momentos como este, conlleva fundamentalmente un fortalecimiento del poder de compra de la moneda estadounidense en el mundo o lo que es la recíproca caída en los precios de los commodities y devaluación de las monedas locales.

No existe una vacuna contra las crisis que permita evitarlas, ni una terapia intensiva que ayude a superarlas rápidamente, pero sin dudas se puede estar más preparado para enfrentarlas. Del mismo modo que quien practica deportes y se alimenta saludablemente siempre está en mejores condiciones de hacer frente a las enfermedades, los países tienen herramientas que les permiten amortiguar el impacto de la volatilidad global.

La dotación de capital que resulta determinante para impulsar el desarrollo tiene en este sentido un rol clave, dado que si los niveles de inversión son relativamente elevados, y la misma se orienta a procesos focalizados en agregar valor, es altamente probable que la necesidad de aumentar la productividad de los factores que siempre implican las crisis, reaccionará mas rápido allí donde estén dadas las condiciones para apostar en el sentido de la mejora productiva antes que el recorte de costos tradicional como respuesta natural ante la ralentización de la demanda.

Las condiciones en términos de costo del capital no son el único elemento determinante, sino que el marco jurídico en el cual se fomenta y protege al que arriesga e invierte en desarrollo, es otro de los factores cruciales. Es decir, no podemos suponer que vamos a tener una mejora concreta en las cantidades producidas, dados los insumos existentes si no generamos incentivos para agregar valor a los procesos productivos.

La idea de ver al inversor como un socio del desarrollo y no como un enemigo es otro de los pasos necesarios que se deben dar, sin que por ello haya que arrodillarse y garantizarle el éxito a nadie. Se trata de aspectos tales como la inversión en investigación y desarrollo así como los diferentes procesos de innovación, sean validantes prestigiosos del crecimiento homogéneo de la sociedad antes que ser vistos como agentes que buscan capturar beneficios extraordinarios.

La inversión en sectores de innovación generan efectos derrame sobre el resto de la economía, no son bienes rivales en su consumo, las ideas son aprovechadas por el creador y por toda la sociedad en su conjunto. Argentina tiene registradas, según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, 3779 patentes vigentes. Nos encontramos en el puesto 26 del ranking mundial superando a países como España y varios de los países de la región.

El sector con mayor número de patentes vigentes es el sector de tecnología médica, con un 10% de la participación. Los desarrollos en esa área son clave para la salud de la población que está vinculada a la productividad del factor trabajo.

No obstante, si bien hemos duplicado el gasto en inversión y desarrollo desde el año 2004 a la fecha, actualmente el mismo representa el 0.64% del PBI, muy lejos de las cifras de países avanzados donde la proporción oscila entre el 2% y el 3% del producto. Lo urgente muchas veces tapa lo importante, desatar los nudos de la macroeconomía heredada no es el principal desafío del gobierno actual, sino en entender cual será el patrón de crecimiento para que éste sea sostenido en el largo plazo.

El comienzo del segundo semestre ocupa el análisis del día en la mayoría de los casos, toda vez que las urgencias de la política obligan al proyecto político gobernante a construir su propio relato, su propia descripción de la realidad y las causas de la misma.

El compromiso de mejora en los meses por venir será verificado o no según veamos la progresión de los datos que nos proveerá una realidad que ahora al menos puede ser medida con un termómetro que indica la temperatura real y no una ficción. Fortalecer la apuesta a quienes toman el desafío de innovar es el verdadero objetivo para soñar con un país desarrollado.

viernes, 3 de junio de 2016

ENTRE LOS CAPRICHOS INFANTILES Y LAS CONTRADICCIONES DE LA REALIDAD

El Cronista

Una de las principales lecciones que vamos aprendiendo los padres a lo largo de los años es la de poder decir a nuestros hijos que hay cosas que por más que parezcan agradables hoy, pueden tener consecuencias negativas en el futuro así como aquello que puede ser molesto en el presente, genera resultados positivos más adelante.

De esta manera vemos que pedirles que dejen de comer caramelos es una tarea complicada pero la consecuencia inmediata puede ser un indeseado dolor de panza. En contraposición a esto, pedirles que se laven los dientes suele ser una tarea ardua y desgastante.

Esto es así porque los niños no pueden tener claro el beneficio inmediato de una acción que no les gusta de modo que la misma requiere de cierto tipo de incentivo extra o de ‘convencimiento’ para lograr que pase de ser un acto producto de la coerción a un ‘hábito saludable’.

Argentina estuvo más de diez años comiendo caramelos y sin lavarse los dientes. Claramente para cualquier dirigente es muy sencillo no pedir esfuerzos ni dar malas noticias y resulta mucho más fácil que convocar al pueblo a decidir colectivamente como forjamos un futuro sustentable en el tiempo.

Luego de varias crisis, hemos aprendido (o lo estamos haciendo) que el exceso de dulces puede terminar mal, y cierto criterio de responsabilidad fiscal tiene hoy más consenso que hace dos décadas, sobre todo porque luego de desbarajustes prolongados pudimos sufrir en carne propia los costos del atracón o la falta de hábitos saludables.

El problema está en la forma en la que salimos del anterior estado de cosas sin generar una hipoglucemia generalizada, quitar todos los caramelos de la mesa y pedirle a la gente que comience a lavarse los dientes tres veces por día, puede ser saludable en el largo plazo pero es difícil y hasta injusto si se lo implementa de un momento para otro.

Allí radica el desafío al Gobierno, que le toca reordenar cuentas que son la consecuencia de no dar malas noticias durante 10 años y no eran sustentables en el tiempo. Esta tarea solo se logra si la verdad se instala como criterio central en la toma de decisiones de modo tal que aunque se elijan caminos que no sean los mejores, todos sepamos las consecuencias de ello.

El descalabro de los juicios del sistema previsional tiene magnitudes homéricas y es producto de un esquema de funcionamiento que permitió sostener una ecuación donde unos evadían y todos pagábamos la cuenta. No se puede soslayar el hecho evidente que si todos hubieran realizado sus aportes al sistema de seguridad social, y por otro lado el estado no hubiera dilapidado estos recursos, no haría juicios que pagar y los haberes serian los que deben ser.

En este punto el blanqueo propuesto en estos días en el marco de la llamada reparación histórica a jubilados y pensionados, resulta justo pero paradójico, toda vez que aquellos que con su evasión fiscal deterioraron el sistema y por lo tanto la calidad de vida de millones de argentinos, serán ahora quienes están invitados a dar el paso para repararlo, con un costo muy inferior al que se ahorraron con su evasión.

Esta es la parte más difícil de digerir pero vale pensar que el beneficio que obtiene el que blanquea se supone que es igual o inferior que el que percibe la sociedad en función de los impuestos y ventajas que implicará el nuevo stock de riqueza declarado en los próximos meses.

El éxito de este proceso, de existir, tendrá varios fundamentos secundarios y uno central que es el relativo a que esta vez no solo hay una oferta del blanqueo por parte del Estado sino que por primera vez en décadas, hay una demanda de blanqueo por parte de los evasores y aun los pequeños ahorristas quienes ven aquí una especie de ‘último tren’ para regularizarse.

Resta recorrer el largo camino del debate parlamentario donde desde lo conceptual aparecen posiciones sumamente sensatas como la del senador Miguel Pichetto, quien en una muy interesante entrevista que le hicieron el lunes, lejos de sacarle el cuerpo al tema, propone abordarlo con la madurez que requieren estos problemas, los cuales implican valorar el tamaño del sapo que nos vamos a tragar los contribuyentes que estamos al día pero con los pies en la tierra respecto de los costos y beneficios que esta iniciativa supone.

Si deseamos que el tiempo que viene sea de desarrollo sostenible, deberíamos discutir los temas con madurez pero sin perder la sensibilidad por los que menos tienen. Esto quiere decir que alguna vez podamos evolucionar a modos de funcionamiento donde entendamos que hay que comer menos caramelos y lavarse los dientes, pero dicha tarea debe ser pareja y sin excluir a los privilegiados de siempre.

No sea cosa que mientras todos hacemos el esfuerzo, terminemos beneficiando a un par de nenes caprichosos que siempre comieron caramelos y nunca se lavaron los dientes, total el papá les pagaba el dentista, con la plata de todos nosotros.

viernes, 20 de mayo de 2016

LA INFLACIÓN, LAS EXCUSAS Y LAS BONDADES DEL MERCADO

El Cronista


Las causas monetarias de la inflación, aunque no exclusivas, son innegables dada la evidencia empírica tanto en la Argentina como en el mundo. Nuestro país refuerza dicho concepto toda vez que la moneda local es infravalorada por la población. Eso genera que la emisión monetaria -por encima de la variación de precios y cantidades del periodo anterior-determine sobrantes de dinero que importan en condiciones necesarias para conformar un cóctel explosivo, en términos de la potencial aceleración de los precios, si no ofrecieran tasas estratosféricas como las actuales.

La decisión de elevar las tasas que tiene consecuencias en el nivel de actividad económica opera en el sentido de canalizar dicho sobrante de dinero, así como absorber el exceso de pesos que surge luego del proceso de financiamiento del tesoro por parte del banco central.

Un problema clave que deriva de la combinación persistente de una tasa de inflación de dos dígitos con tasas de interés de ciencia ficción, surge por debajo de las luces del debate público y tiene aspectos cuyas características alejan al país de la posibilidad de desarrollar un entramado de competitividad acorde con un crecimiento sostenido cuya base no sea salarios miserables sino en la idea de agregar valor como paradigma productivo.

La consideración que supone la posibilidad de invertir en búsqueda de la generación de valor tiene directa relación con el costo del capital, el cual en todo momento debe considerar otro costo, el de oportunidad así como el riesgo implícito. Es decir, para que una empresa invierta en la Argentina, antes evalúa el costo de oportunidad y compara esa inversión con el riesgo y se decide a invertir solo si la rentabilidad es mayor que el riesgo que implica y el retorno que deriva de inversiones alternativas con las que Ésta se pueda comparar.

Dicho esto, es sumamente interesante evaluar cómo parece haber subido de forma categórica la rentabilidad de algunas líneas de negocio a juzgar por la evolución de los insumos, comparado con sus precios de venta en el período que abarca los últimos 10 años corridos, o sea de mayo 2006 a mayo 2016.

Dos parámetros comunes a casi todas la líneas de negocio han sido tanto la evolución promedio de los salarios (esto es lo que avanzó el CVS, Coeficiente de Variación Salarial), como la inflación minorista, que refleja de buena manera la variación promedio de los precios de la economía en su conjunto.

En diez años, hasta fin de abril de 2016, el CVS avanzó 864%, mientras que la inflación (tomando Indec hasta 2007 y luego un empalme de las mediciones de Mendoza, San Luis y la Ciudad de Buenos Aires) fue 729%. Evidentemente incluir la inflación hasta abril de este año supone incorporar la variación de precios como la luz, el gas y el agua, lo mismo que los combustibles.

Con esta información veamos la evolución de algunos productos:

Pan

El trigo pasó de $ 348 a $ 2595, es decir aumentó un 644% mientras que el precio pasó de $ 2,5 a $ 40 el kilo, donde la suba sería de 1500%.

Nafta

El petróleo aumentó 260%, de $185 a $ 680 mientras que la nafta avanzó de $ 1,2 a $ 17,1 es decir 1335%.

Kilo de asado

El kilo vivo de novillo en Liniers pasó de $ 2,36 a $ 27 -es decir 1044%- pero el asado escaló de $ 6,6 a $ 110 lo que supone 1567% de aumento.

 - Leche

El productor la entregaba a $ 0,46 por litro y hoy recibe $ 2,67 -o un 480%- mientras que el precio en la góndola pasó de $ 1,61 a $ 23 es decir 1329% más cara.

Arroz Premium

La tonelada en el mercado internacional pasó de $ 914 a $ 5263 lo que implica 476% de incremento, en cambio en góndola fue de $ 3,15 a $ 33 lo que significa que subió 947%. Otros negocios, sobre todo de bienes no transables, no tuvieron la misma suerte. Por ejemplo el corte de pelo aumentó de $ 25 a $ 120 es decir que quedó muy por debajo de la inflación con solo 380%, lo mismo sucede con las entradas de cine que aumentaron 369%.
Resulta llamativo cómo evolucionó el precio de un bien que es determinante para el precio de otros bienes de nuestra economía, el dólar, que pasó $ 3,01 a $ 14,4 con un incremento de solo el 375%.
Al final de cuentas parece que hay sectores en donde se observa que el precio de lo que venden avanzó bastante mas que lo que pagan por sus principales insumos, aún si esto lo medimos en dólares. Todo esto no quiere decir de ninguna manera que hay que intervenir en el mercado, mas que tratando de bajar la tasa de interés y el riesgo inherente que supone invertir en nuestro país.
Así como los aumentos implícitos de impuestos jugaron un papel clave en estos 10 años, vale la pena observar cómo le estaría yendo a cada sector, al menos para tener claro quienes tienen mayor capacidad a la hora a aportar el esfuerzo necesario para que la argentina salga adelante.
El progreso de nuestro pueblo, claro está, no es un concepto ‘de eficiencia’ o ‘de mercado’ sino que es el estado el que debe intentar arbitrar para que los ganadores no sean los mismos de siempre.

viernes, 6 de mayo de 2016

LA TIERRA PROMETIDA VERSUS LA CRUDA REALIDAD

El Cronista
El tiempo político va mostrando ordenamientos y esto se traduce en acciones concretas como lo sucedido con la conducción del Partido Justicialista, la movilización que llevó adelante parte del movimiento obrero organizado y la aprobación en el Senado nacional del texto de la ley antidespidos cuyo efecto bien podría ser el contrario. Carente de una figura aglutinante, el peronismo al menos no se queda quieto y trabaja todo lo que puede en una especie de bombardeo de baja intensidad sobre la administración de Cambiemos.
Claro que siempre se pueden encontrar expresiones claramente acabadas y sinceras de sectores mas cercanos al Cristinismo como el del ex secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, Ricardo Foster, quien en su valoración sobre los planes de la actual gestión, manifestó sin tapujos que quiere que al gobierno le vaya mal.
En el seno del justicialismo no parece que eso sea tan evidente, sobre todo porque quién mejor mide por estos días, es la ex jefa de Estado, que debe estar tomando nota de los responsables del vacío que el mes pasado le ofrecieron en su retorno a la escena política.
Con todo, resultan evidentes los pliegues que surgen en la luna de miel de Macri con la sociedad; estos proyectan sus sombras en las consecuencias indeseadas de medidas, que en el corto plazo operan en contra del crecimiento económico al tiempo que la inflación derivada del exceso de emisión del pasado y los ajustes de precios relativos del presente, nos brinda su peor cara en aumentos del nivel de precios de proporciones estratosféricas.
La combinación de estos últimos dos factores ofrece al pueblo su más clara consecuencia inmediata en el desplome del consumo, el aumento de la pobreza y la pérdida neta de puestos de trabajo. La tierra prometida que nos muestran, solo refleja su horizonte en el segundo semestre. Será a partir de septiembre u octubre cuando se vea claramente la costa luego de tanto remar, y recién en el año entrante estaríamos tocando tierra firme, si es que se cumple el pronóstico oficial.
Es justamente, la capacidad de (no) acertar con el pronostico lo que regala a la oposición algunos argumentos, toda vez que el marco teórico que desplegaba el ministro de Economía Prat-Gay sobre la idea que en 2015 los precios ya tenían incorporada la devolución mas anunciada de la historia, chocan de frente con los argumentos del presidente que hace unos días justificaba el aumento de los combustibles en la variación del tipo de cambio. Vale decir que dicho argumento que en la Argentina muestra un pasaje de devaluación a precios de cerca de 80% para las naftas, no aplica del mismo modo para Brasil, donde el pasaje a precios de la suba del valor del dólar fue del orden del 60%, contando con ejemplos como Méjico con el 37,5%, ó Uruguay solo en torno del 5%.
Tampoco parece posible la meta del 25% de inflación, ya que acumulamos poco menos de 20% en los primeros cuatro meses. Asimismo perdió vigencia el argumento que, para le economía en su conjunto, estábamos cursando el pass through (pase de la devaluación a precios) mas exitoso de la historia, porque la inflación no se había comido la devaluación "como en 2014". Pues bien, eso tampoco se esta verificando. En 2014 los precios subieron en el orden del 20% entre comienzos de diciembre de 2013 y fines de abril, con una devaluación aproximada de 35% para ese período, y ahora tenemos 23% de inflación con una devaluación de 47% en un lapso similar, es decir que se observan proporciones relativamente similares, que se pueden parecer aún más si a finales de mayo el dólar sigue en estos valores y los precios suman otro empujón de 3 ó 4%.
Buena parte de los desbarajustes que hoy padecemos, se deben a los excesos de un estado que tomó dimensiones que no se condicen con los impuestos que estamos dispuestos a pagar, lo cual tiene como resultado inevitable, el déficit fiscal.
La promesa de un estado presente, amplio y de alcance similar en tamaño pero diferente en su forma, al de finales del gobierno anterior, es la ilusión en la que quedamos atrapados por la falta de un discurso que se ajuste a la verdad. Lo curioso es que el ajuste se ve por su costo en la gente pero no por su prometido resultado, sabiendo que para ello deberemos esperar unos meses mas.
La gradualidad de aquel ajuste vino dada por la velocidad en la que se practicó antes que por su dimensión. Es por ello que el paso del tiempo le va agregando rigidez al margen de confianza con los que cuenta el primer mandatario.
Lo último que se pierde es la esperanza y la paciencia popular todavía se encuentra contenida dentro de limites que permiten la viabilidad del plan en curso. Sucede que tener esperanza y contar con paciencia, no quiere decir que se renuncia al derecho a perderla.
El gobierno debe tomar nota de esto, porque por estos días la mejor forma de definir lo que sucede con los asalariados se resume en cuatro palabras: no alcanza la plata.

viernes, 22 de abril de 2016

"DE LA ARGENTINA `MARKET FRIENDLY`A LOS CARAMELOS DE UN PESO"

El Cronista
Finalmente esta semana Argentina pudo cerrar el capítulo del default con el pago que se hace efectivo a los fondos buitres.
El regreso de nuestro país a los mercados internacionales a tasas menores a la esperada, pero exorbitantes si se las compara con el mundo o aun con nuestros vecinos, invita a pensar que es para estar conforme, de ninguna manera para saltar de alegría. Para ser claro, que el país pague 7,14% supone que para que la deuda sea sostenible (si siguiéramos emitiendo a esta tasa) deberíamos crecer como mínimo a tasas superiores a las que presenta China como para que dicho costo de financiamiento sea viable.
Visto de otro modo, si el país paga mas de 7%, la rentabilidad mínima para hundir inversiones será poco menos que el doble de eso en moneda dura. Análisis fundamental que se plantea toda compañía al momento de evaluar un proyecto de inversión, aquí y en cualquier parte del mundo.
SerÍa sumamente injusto suponer que dicha tasa es estática, claramente es un primer paso hacia la normalización que permita bajar el costo del capital, y por lo tanto tornar atractiva y viable las inversiones productivas por sobre las colocaciones financieras.
La solvencia que demostró el Gobierno en el regreso a los mercados, así como en la claridad para explicar la oferta local a los mercados y a la sociedad en general, fueron la clave del éxito en la operación.
Todo ello no quita que en 2017 deberemos afrontar solo por esta emisión, mas de u$s 1170 millones en concepto de intereses, es decir, cada compatriota tiene que pagar, a partir del anuncio del pasado miércoles, una nueva factura anual de casi u$s 30, sin contar la amortización de capital.
En este marco, es sumamente llamativo el contraste que presenta la administración del presidente Macri, cuando se trata de la comunicación y las medidas respecto del costado más concreto de la economía real.
La misma sociedad que apoya la gestión de gobierno, según las mediciones, es la que muestra una brusca caída en el índice de confianza del consumidor. Así, Argentina se parece al Boca de Carlos Bianchi en su última etapa, cuando la hinchada respaldaba al técnico sin que aparezcan los resultados.
Vale decir que esta situación no representa un equilibro estable, sino que es transitoria, lo cual indica dos resultados posibles: o la economía empieza a mejorar o el apoyo del pueblo al Gobierno empezará a mermar.
La disparidad de criterio para comunicar la política social versus lo relativo a la política de financiamiento ponen de relieve cómo la sensibilidad del Gobierno respecto del funcionamiento de los mercados internacionales luce mucho más acertada que la que tiene respecto de las necesidades concretas del pueblo.
El conjunto de la sociedad no comprende claramente cuando ve al ministro Alfonso Prat-Gay hacer cuentas difíciles en el noticiero vespertino, y menos aun cuando éste dice que el financiamiento conseguido permite gradualismo en el ajuste.
Difícil de conciliar la palabra gradual con más de 6% de inflación esperada para abril. No se entiende por qué nos cuentan en horario central sobre los bonos y eligen un sábado a la mañana para comunicar importantes medidas de política social.
Es poco claro el sentido de anticipar que aumentarán las tarifas en 2017, o zarandear la cobertura de medicamentos que ofrece el PAMI a los jubilados. Arribar a la solución correcta a veces es factible sólo si se entiende que el camino con menos baches posibles, no necesariamente es el más deseable técnicamente.
Al tiempo que se efectúan ajustes macroeconómicos y se opera en el sentido de hacer mas ‘eficiente’ el gasto, un simple caramelo de menta cristal cuesta un peso. El transporte, la luz, el gas, el agua y los alimentos, constituyen la información relevante para la gran mayoría de los argentinos, no es la tasa de interés, es el boleto de colectivo lo que mira el grueso del pueblo.
Si el Gobierno no mejora la capacidad para percibir y comunicar las acciones de política social y económica tendientes a proteger el salario frente a rentabilidades que se mantienen intactas, más temprano que tarde enfrentará con crudeza el dilema de Bianchi, esto es, no siempre el mejor equipo y el mejor proyecto generan resultados en el corto plazo. Sin esos resultados, el largo plazo corre peligro porque puede que a la hinchada se le termine la paciencia antes que el equipo empiece a ganar.
El prestigio internacional, la emisión de bonos y la luz verde del mercado no llenan el changuito en el supermercado, ni ayudan a los trabajadores a llegar a sus empleos a diario. Además de la emisión de bonos, y el posicionamiento market friendly sería hora que el Gobierno empiece a ver cómo hace con los caramelos de menta, porque un peso es el precio que marca el límite de la paciencia de quienes no comprenden tanto de finanzas como de la necesidad de llegar a fin de mes.

viernes, 8 de abril de 2016

"LA REALIDAD: ESO QUE ESTA ENTRE LO DESEABLE Y LO POSIBLE"

El Cronista

Empiezan a aflorar las primeras mediciones de la inflación en marzo. Parece ser un hecho que no cede. Los primeros dos índices que salieron no son los que toma el gobierno hasta la salida del IPC pero marcan una tendencia.
Para la CGT de Moyano, la inflación de marzo alcanzará el 4,65%. Este índice marca un aumento del 38% en los últimos 12 meses. Bajo este índice, una familia tipo necesita $ 11.600 para ubicarse por encima de la línea de pobreza.
Por su parte el Centro de Estudios Económicos y Sociales (un centro filo-kirchnerista) va un poco más allá y estima una inflación de 6% para marzo. Al tiempo que Economía y Regiones, destaca que si bien marzo se inscribirá dentro de los registros por encima de 4%, la inflación ‘núcleo’ está bajando, producto de la política monetaria acertada del BCRA.
Entre los productos con mayores aumentos se encuentran verduras, aceites y fideos. El aumento promedio de luz para CABA es de 532%.
En el horizonte de corto plazo no se observa una caída de la inflación. En abril sube gas y transporte público. En mayo, subiría agua y subte. En junio, telefonía.
En este marco, se conocen las caídas en el consumo, que fuentes privadas ubican en 13,8% para quesos, 3,7% en pan, 2,1% en leche y 5,9% en carnes. Justamente en el último rubro, además se ve cómo el efecto ingreso opera sobre la composición del consumo generando reemplazos del tipo que supone el cambio de peceto por la falda; la milanesa de peceto o bola de lomo por cuadrada.
También creció el consumo de churrasco de paleta en detrimento de los bifes con hueso y se duplicó el consumo de carne picada.
Se supone que el efecto del reacomodamiento de precios relativos, que es ‘de una vez’ dejara de presionar sobre la inflación total, para el segundo semestre, también es claro que con la política monetaria restrictiva, el pase precios de la devaluación es inferior al experimento realizado en 2014 con el anterior equipo económico de Kicillof - Vanoli.
Sucede que la contracara de la política de tasas altas, es una fuerte retracción en la actividad económica con la consecuente caída del empleo. Lo cual introduce inestabilidad al respaldo político necesario para poder seguir adelante con lo que se esta haciendo, que es ni mas ni menos que un ajuste.
El desafío de Macri consiste en gobernar sin el infierno a la vuelta de la esquina. Los ajustes en periodos democráticos sin una crisis previa, siempre han resultado traumáticos y de resultado incierto. Resulta difícil prometer el paraíso del mañana cuando mucha gente se percibe cada día un poco peor antes que mejor. Poco a poco subirá la presión por los resultados a medida que se agote la paciencia de los que menos tienen y hoy ven el final de mes como un objetivo difícil de alcanzar sin recurrir a restricciones que no padecían en los últimos meses.
No siempre se trata de lo correcto desde el punto de vista técnico y la mayoría de las veces hay que entender que lo perfecto es enemigo de lo bueno. La política tiene que empezar a desplegar una estrategia que contemple algo más que la superestructura que representan los acuerdos en el Congreso o con los gobernadores. Es tiempo de mostrar con claridad las políticas sociales.
Así como el ministro de Producción, Francisco Cabrera, es el encargado del futuro, la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, es la responsable de aportar al presente. Vale decir que la territorialidad necesaria para sostener el ajuste que se lleva adelante no es propia del partido de gobierno, y si no aparece pronto un conjunto de buenas noticias, el descontento se empezara a materializar en la calle.
Siempre ha resultado difícil desactivar granadas que ya explotaron, es decir, con más o menos edulcorante las malas noticias son eso, malas noticias. La mejor forma de contenerlas es que empiecen a llegar las buenas, que baje el IVA para 8 millones de personas como pretende el Ejecutivo, que se proteja inteligentemente las prestaciones del PAMI a los jubilados, que se asista a quienes deberían abonar la tarifa social en el transporte o en los servicios públicos. Y no lo hacen porque no saben como.
Aceptar la mirada de aquellos que tienen necesidades concretas, implica alejarse un tanto de los libros y la teoría para construir una sensibilidad diferente, tal que pueda recoger las carencias sin dejar presos del intercambio que siempre propuso el populismo para aquellos que siempre pagan los costos: los que menos tienen.
Aun si se cumple el pronóstico del Gobierno, y baja la inflación en el segundo semestre, aun si llega la ansiada lluvia de dólares cuando salgamos definitivamente del default, sería bueno que las autoridades comprendan que si la inflación sigue en estos niveles, y el consumo se sigue desplomando al tiempo que aumentan la pobreza y el desempleo, lo que el Gobierno tiene no es un plan económico sino un flor de problema.