jueves, 26 de noviembre de 2015

"EL CAMBIO DETRÁS DEL CAMBIO"

El Cronista

Los procesos de cambio de gobierno suelen ser difíciles y normalmente tienen aspectos traumáticos, que la mayoría de la población desconoce.

La gestión cotidiana del poder está desprovista de la energía de la campaña electoral y el glamour de los medio de comunicación.

Las decisiones diarias se toman en terrenos ciertamente más áridos que lo que presentan los sets televisivos. Tienen mucho más que ver con el color de los expedientes, que con las luces de la campaña.

Cuando baje la espuma, la excitación inicial del nuevo gobierno deberá transformarse en gestión. Allí empezarán a plantearse los momentos más difíciles de todo comienzo, es decir, el verdadero inicio de la gestión suele llegar un poco después del comienzo formal.

Lo primero que sucede es, como en el juego de la silla, literalmente aparece la pelea por espacios físicos dentro de las oficinas, personal de toda la vida se encuentra con personal que estaba designado pero abocado a ‘otras tareas’, sumado a los genuinamente nuevos que llegan. Todos se mueven e intentan conservar escritorios, y computadoras de trabajo. El que estaba no se quiere ir o reubicar y el que llega está ansioso por comenzar.

En la llegada al poder, los nuevos funcionarios son generalmente de corte político, no solo ministros y secretarios, sino también subsecretarios y directores nacionales o generales (los últimos en ciudad, provincia y municipios), esto genera que el acceso de una nueva gestión tenga características muy parecidas a un desembarco. Lejos del ministro, las segundas, terceras y cuartas líneas deben establecer vínculos nuevos y construir confianza con el personal de planta permanente que esta hace años o (en algunos casos) hace solo un par de meses.

Allí normalmente reina la tensión que es propia con la llegada de cualquier nuevo jefe en cualquier trabajo. Solo que en este caso tiene un volumen que entre Nación, Provincia, Ciudad de Buenos Ares y municipios más Mendoza y Jujuy entre otros, podría ascender a 10 o 15 mil cargos.

Sumando a los temores propios que se generan ante cualquier cambio de jefe, ya sea en la dirección de cultura de un municipio, como una secretaría de estado, en una gerencia de un banco privado o una heladería de barrio; en este caso, además juega un papel importante la caracterización política que hagan los empleados de dicho funcionario y viceversa.

La construcción de vínculos que permitan transformar ideas de gobierno en planes y estos en acciones concretas, requiere de cierta armonía que es difícil de construir, sobre todo porque en la gestión pública, a diferencia del sector privado la capacidad efectiva de mando es bastante más acotada.

En la esfera del estado, el jefe no puede despedir a nadie ni generar fácilmente un sistema para premiar a los mejores. Esto en función de la estabilidad del empleo público (la cual, afortunadamente, hace rato que no se discute ya que es positiva) que invita a desarrollar planes de carrera que en muchas instancias aun no se implementaron de forma que resulten en un sistema justo de premios a los que hacen y se esfuerzan mas que sus pares.

Sobre la base descrita, cobra gran importancia el vínculo humano que establece el ‘jefe’ a la hora de estructurar equipos de gobierno que respondan al plan político del que se trate.

Pero los problemas no terminan aquí, ya que el otro aspecto del problema tiene que ver con la coherencia interna entre los jefes, es decir dentro de cada ministerio, secretaría o subsecretaría entre los funcionarios de menor rango, ya que no es fácil lograr que todos respeten los principios de unidad de mando y unidad de control. Esto no quiere decir que cada jefe hace lo que quiere, pero si no se conocen entre ellos de antemano es muy complicado que ‘jueguen de memoria’ como se suele pedir a los equipos en los deportes.

No pasa solo por el hecho que sean muy buenos en lo suyo, hasta los equipos de grandes estrellas pueden enfrentar serias dificultades sino encuentran un funcionamiento que los haga ser mas que la suma de las partes.

Si dimensionamos el problema ponderando la cantidad de nuevos jefes antes mencionada, podremos comprender la magnitud del desafío y lo importante que es contar con la colaboración en la transición. En el mismo sentido es que cobra vital importancia la jerarquización de una burocracia estable, bien paga, y de calidad, al tiempo que la existencia de partidos políticos fuertes, permiten que los funcionarios nuevos tengan un conjunto de ideas fuerza y una esquema de funcionamiento coherente que permite rápidamente implementar no una idea sino un plan complejo.

Estas son cuestiones que no suelen tomar estado publico pero son determinantes vitales respecto del nivel de eficiencia de la gestión publica, que al final de cuentas influye en la vida de todos nosotros.

jueves, 19 de noviembre de 2015

"EL DESAFÍO DE GOBERNAR SIN EL INFIERNO A LA VUELTA DE LA ESQUINA"

El Cronista

De una u otra forma la historia siempre se repite. Ciclos que comienzan encuentran dificultades pero también apoyo popular con el que construyen confianza, a pesar de los escollos y fracasos iniciales; luego aparecen los logros, y terminamos por ponerle nombre al ‘modelo‘, con australes el ‘Plan Austral‘ primero, la convertibilidad luego, seguidamente el ‘modelo sin modelo’ del kirchnerismo y ahora estamos a la espera de la próxima letra, el próximo ‘modelo’. Nuestro pasado recorre el camino del enamoramiento al rechazo casi del mismo modo una y otra vez.


En el presente los amores y odios están mas repartidos que antes. Anteriormente asistimos a finales de ciclo abruptos de la mano de crisis visibles y dolorosas para la sociedad. Procesos que constituían en cierta forma la fuente de legitimidad del proyecto político siguiente, toda vez que se fundaban en el rechazo al pasado cercano, que a su vez habilitaba a los dirigentes a pedir sacrificios al pueblo que en otras circunstancias hubieran sido difíciles de digerir.


Raúl Alfonsín pudo liderar la vuelta a la democracia en un contexto como el del juicio a las juntas militares justo luego del proceso, algo sin precedentes en la historia del siglo XX con casos comparables. En la misma línea, podemos pensar el indulto de Carlos Menem a los militares que el presidente anterior había enviado a la cárcel, el Plan Bonex 89 o luego el proceso privatizador y de apertura comercial indiscriminada que él mismo calificó como "cirugía mayor sin anestesia" con el consecuente aumento de la tasa de desempleo.


En uno y otro caso, las grandes mayorías podían o no compartir una visión común sobre el lugar hacia el cual querían ir dichos presidentes (o cómo debíamos recorrer ese camino) pero al menos compartían que es lo que NO deseaban. Cual era el horizonte que no querían tener frente a sí.


Esta lógica política ocurrió también con la llegada (previa pesificación asimétrica de Eduardo Duhalde) del kirchnerismo que claramente no obtuvo un caudal electoral contundente en 2003 pero que supo aglutinar al pueblo en torno a iniciativas de política económica que sostenidamente nos invitaban a recordar el infierno del 2001 al que nadie quería volver.


Desde el retorno a la democracia solo tuvimos un caso que significo continuidad antes que cambio en términos de los fundamentos económicos del modelo: la Alianza. Sumando al rol del Partido Justicialista en la oposición, es válido pensar que en 1999 la famosa ‘Carta a los Argentinos’ no se cumplió. Pero por sobre todas las cosas el elemento aglutinante que implicaba la imagen de la catástrofe cercana no pudo ser construido por Fernando De la Rúa, lo cual lo transformó en un Menem prolijo, preocupado por garantizar la continuidad del 1 a 1 sobre la base de un fenomenal aumento del endeudamiento y una recesión sin precedentes, que terminó requiriendo una brutal ajuste de salarios y jubilaciones. Algo que no pudo ser digerido por el pueblo que miraba el pasado reciente y no encontraba motivos que lo dieran sustento a semejante sacrificio, lo cual constituyó la plataforma de lanzamiento presidencia; por el techo de la casa rosada solo un tiempo después. Siendo el candidato mas votado en 2003 justamente, el presidente previo al mismísimo De la Rúa.


El proceso electoral que vive la Argentina presenta aspectos que nos invitan a reflexionar para que no suceda lo mismo que en aquella oportunidad, sea quien sea el ganador del próximo domingo. Ambos prometen ‘aspectos de cambio’ y elementos de continuidad. Ambos pueden identificar elementos negativos de la gestión saliente. De hecho, podría decirse que Macri puede concentrar los votantes anti kirchneristas, pero lo curioso es que este ‘anti’ tiene mucho más que ver con las formas de gobierno que con el fondo, en el entendimiento que me estoy refiriendo al promedio y no al votante mas politizado e informado. Es decir, un ‘anti‘ que tiene trabajo, que se va de vacaciones, que no tuvo una pérdida significativa del poder de compra en su salario durante los ultimas años, o que probablemente se haya jubilado sin los años de aporte necesario y ya este percibiendo el beneficio.


Mas bien es un ‘anti’ enojado con las cadenas nacionales, la soberbia, La Cámpora, la inflación , la corrupción, la mentira del INDEC, el impuesto a las ganancias y las retenciones. Todos aspectos que una vez corregidos no van a tener un impacto significativo en el poder de compra, salvo la corrección de la inflación, que requiere un costo del conjunto de la sociedad.


La configuración que le da sustento al ‘anti’ no es un tema menor y resulta crucial a la hora de llevar adelante los ajustes requeridos desde ambas plataformas para, por ejemplo, bajar la inflación ya que se va a sentir de forma concreta en nuestro modo de vida.


Vamos a viajar menos al exterior, destinaremos una mayor parte de nuestro ingreso a pagar por servicios que hoy paga el Estado. Inicialmente la actividad se va a contraer, va a subir la tasa de interés veremos una ajuste del dólar y el primer semestre será de alta inflación por el reacomodamiento de los precios relativos, todo lo cual va a impactar en el empleo. Además debemos digerir el pago a los fondos buitre y veremos como se sale a pedir prestados los dólares que vamos a tardar en generar.


Es decir, 2016 va a ser un año difícil y de restricciones moderadas. Mientras tanto, si bien es razonable que los candidatos en campaña solo nos cuenten la parte positiva de los remedios, sería saludable que al menos nos den una pista sobre los efectos colaterales, dado el esfuerzo que debemos hacer para ubicarnos en el sendero del crecimiento sustentable que nos prometen.


La última vez que no nos avisaron, la paciencia se agoto bastante rápido y las consecuencias fueron graves en base a haber ocultado lo que se iba a hacer, o a lo que era necesario para mantener la promesa del 1 a 1.
Sin dudas que el desafío del próximo gobierno será el que implica gestionar un cambio, que a su vez implica sacrificios, pero sin tener el infierno a la vuelta de la esquina.

viernes, 13 de noviembre de 2015

"CUÁNTO ESTADO QUEREMOS, EL DESAFÍO DEL DÍA 101"

El Cronista

La discusión política del presente nos sitúa de forma razonable en ‘el día después’, esto es, qué sucederá si gana uno u otro candidato luego del 10 de diciembre.

Los ejes de campaña sobre aquellos aspectos de continuidad que Scioli y Macri garantizan, dan cuenta que las características centrales de las banderas flameantes del kirchenerismo antes que modificarse seguirán vigentes, a punto tal que hoy se han convertido en el la columna vertebral de la ‘campaña del miedo’ por parte del oficialismo y de ‘humor’ por parte de la oposición.

Ambos se pelean por jurarnos que YPF, Aerolíneas y Fútbol para Todos, seguirán en manos del Estado, que la AUH no se toca, que las jubilaciones aumentarán hasta hacer realidad el 82% móvil, y que las principales políticas públicas respecto de la presencia estatal seguirán vigentes.

En suma el Estado mantendría su tamaño, solo nos proponen que cambie de forma. Es curioso pero al mismo tiempo que nos garantizan eso, nos prometen que bajará la presión impositiva y se reducirá el déficit fiscal.

Si tomamos un poco de distancia podremos ver la contradicción implícita en el conjunto de argumentos lógicos que se plantean, lo cual no es un tema menor ya que la inconsistencia entre lo prometido y lo efectivamente realizado no necesariamente será tolerado por la gente con la misma paciencia que en el pasado.

La sociedades evolucionan y toman conciencia de su poder, sino veamos el caso de Dilma Rousseff que no cumplió su promesa electoral y hoy ve peligrar su continuidad en el poder, entre otras cosas, por la perdida de popularidad derivada de dichos incumplimientos.

Si repasamos la (in) consistencia lógica podremos tomar conciencia de ello. Debemos tratar de reflexionar sobre qué es lo que sucederá luego del momento inicial. Apartar la mirada del 11 de diciembre o del 10 de enero y depositarla en el 10 de abril o el 10 de mayo. ¿Qué sucederá a partir del día 101 de gobierno?

Argentina presenta un déficit fiscal equivalente a 5 o 6 % del PBI, esto quiere decir que con la recaudación actual no alanza para pagar los gastos. Sin embargo las promesas de cambio de forma antes que de tamaño suponen que las erogaciones que disminuirán vía recorte de los subsidios económicos a la luz, el agua o el transporte, subirán en la columna de jubilaciones, intereses de la deuda externa (de la mano del arreglo con los holdouts y la emisión de nueva deuda) así como la ampliación de la cobertura estatal vía políticas sociales que ambos candidatos prometen.

En cuanto a los ingresos ambos prometen que se reducirá la presión fiscal, con rebajas en ganancias, devoluciones de IVA para jubilados y eliminación de retenciones. Si bien la intención de la rebaja impositiva es promover la inversión y la producción, la inconsistencia persiste.

Ninguno de los candidatos es claro al respecto, es decir, si queremos que baje la presión fiscal, el tamaño del estado debe ser más chico que el actual, dado que mas allá que las cuentas parezcan cerrar a priori, no se puede tener un estado grande y una presión fiscal baja.

Por supuesto que vía eficiencia y combate a la corrupción se puede mejorar la oferta de bienes públicos con el nivel actual de gasto pero en el fondo el argumento lógico es el mismo: si vamos a bajar la presión fiscal el tamaño del estado se va a achicar.

Entender esto es relevante y debería ser uno de los verdaderos ejes del debate, que unos y otros rehúyen a dar, mostrando el plan para el 10 de diciembre pero colocando debajo de la alfombra las preguntas importantes que deberíamos hacernos. ¿Qué tamaño de Estado queremos? ¿Estamos dispuestos a aceptar un Estado más pequeño? ¿Sabemos cuáles son los costos y beneficios en cada caso?

Esos cuestionamientos son los que quedaron tapados por la coyuntura y el fragor de la campaña, pero tarde o temprano llegará el ‘después del día después’ y sería un acto de madurez colectiva preguntarnos acerca de qué pasará entonces, y qué es lo que estamos dispuestos a hacer en ese momento.

El esfuerzo colectivo necesario para combatir la inflación, aumentar la productividad de la economía y generar las condiciones para un crecimiento sustentable en el mediano plazo, no figura entre los argumentos de campaña. Ambos nos prometen que vamos a adelgazar y ponernos en forma, sentados en el sillón mientras comemos pochoclo y miramos la tele.

El debate no solo es necesario entre los candidatos, sino hacia dentro de la sociedad para que alguna vez comprendamos que no existen las soluciones mágicas y que el bienestar viene de la mano de la inversión en innovación y desarrollo antes que en la búsqueda por mantener los privilegios actuales.

Por más que de eso no hablemos hoy, tarde o temprano nos vamos a tener que enfrentar con aquello que parece ausente en la campaña: la realidad.

sábado, 31 de octubre de 2015

"EL MARGEN QUE TENDRÁ EL PRÓXIMO PRESIDENTE PARA CAMBIAR"


El Cronista
Sobre el final de la actual gestión, hay debate sobre qué es lo que puede venir en materia económica según quién sea el que resulte electo. Hay similitudes que, antes que llamativas, parecen razonables en términos de cambio pero también en cuanto a la continuidad de políticas que ya quedaron consolidadas y fuera del debate.
Se pueden construir diferentes relatos sobre lo que pasó, pero el pasado no se puede cambiar. Sus consecuencias tampoco.
Las políticas sociales como la Asignación Universal por Hijo, la vigencia del Fútbol para Todos, YPF en manos del estado y Aerolíneas gerenciada desde lo público serán parte de la continuidad.
La estructura tributaria no va a modificarse de manera sustancial pero sí algunos aspectos del impuesto a las ganancias, las retenciones sobre trigo y maíz así como economías regionales y las limitaciones cuantitativas a exportaciones, con las importaciones será mas lento.
Mas allá de eso no va a cambiar mucho, por un razón bastante simple, un país que tiene déficit fiscal, si además de entrada recorta impuestos, solo lo podía hacer en base a un ajuste de gastos aún mayor.
Es evidente que una reforma que promueva las inversiones y un aumento de la presión sobre aquellos que hoy no pagan nada como la economía en negro generarían a la postre un aumento global de la recaudación, pero eso funciona en el largo plazo y ningún político resigna recursos hoy por un aumento de recaudación en el futuro. Sino bien podrían haber bajado el IVA cuando subió de 18% al 21% o el impuesto al cheque que llegó por un año y se quedó para siempre.
Solo se van a modificar los impuestos que realmente impactan en la opinión pública como ganancias a los trabajadores y las retenciones antes mencionadas. El resto deberá esperar mejores épocas.
De este modo el margen de maniobra operará sobre el gasto, el cual presenta un nivel de déficit que requiere tomar decisiones tales que probablemente allí podamos ver algunos matices entre los candidatos, así como el sello que deja la gestión saliente.
La Presidenta tomó la decisión de sostener el actual nivel de subsidios para sostener el consumo, dado que hay al menos $ 150 mil millones que el Estado se encarga de pagar en términos de energía, agua y trasporte y que dejamos de pagar sobre todo los que vivimos en Capital y el Conurbano, eso es salario indirecto que alimenta el mercado doméstico. Si esos subsidios se cortan o se reducen habrá una merma en el consumo, al menos al comienzo.
Como dichos subsidios no son financiados con recursos genuinos, generaron una serie de distorsiones en los precios relativos internos que mantienen una inflación reprimida en las tarifas que resulta a todas luces evidente, cuando vemos que la boleta de la luz es mas barata que un par de entradas de cine. Pero no solo eso, sino que además el financiamiento de dichos subsidios tal y como está planteado, genera que lo que nos ahorramos en subsidios muy probablemente lo estemos devolviendo en inflación o en perdida de crecimiento potencial.
Si bien todos parecen encaminados a salir del esquema antes mencionado. Tal vez mas por necesidad que por convicción en algún caso, con mas o menos gradualismo según el plafón político que se tenga, esas cuentas van a impactar en nuestros bolsillos de un modo u otro.
El tipo de cambio es otro de los elementos que no podemos discutir hacia atrás, dado que lo que vale el dólar no es materia de interpretación sino un dato de la realidad, y su retraso respecto del resto los bienes de la economía tampoco es muy discutible. Un ajuste allí generaría una mejora en la recaudación de nación y provincias dado que la mejora de los precios percibidos en pesos por el sector exportador aumenta del mismo modo lo que pagan en impuestos.
El retraso del dólar ya no respecto del resto de los precios de la economía sino respecto de nuestros vecinos y clientes como, China, Brasil y la Unión Europea, también fue una decisión tendiente a evitar un recalentamiento de los precios así como el subsidio encubierto a los viajes al exterior que representa dicho retraso, donde es mas fácil conseguir dólares para ir de shopping a Miami que para importar insumos que necesitan las fabricas.
Estas son algunas de las características que veremos como cambian en los próximos seis meses, poco lugar habrá para las promesas. Será el tiempo de los hechos, y la realidad antes que nutrirse de retórica, se alimenta de acciones, las cuales solo tienen un aspecto que no puede ser evitado: las consecuencias.





miércoles, 28 de octubre de 2015

"LA PREGUNTA ES SI LO QUE UNE ES EL AMOR O EL ESPANTO"

El Cronista

A medida que las horas pasan y la sorpresa del domingo comienza a tomar forma de estrategia electoral a nivel nacional, así como  empiezan a pensarse los equipos de gobierno mas allá de lo que fueron los de campaña en la vasta y compleja provincia de Buenos Aires, algunas preguntas comienzan a surgir.

¿Será cambio o continuidad? Se supone que esa pregunta es la que estará en debate, sin embargo lo curioso es que los que proponen el “cambio”, basaron la última parte de su campaña haciendo hincapié en garantizar aspectos que hacen a la continuidad y los que se serían la “continuidad” enviaron sendas señales de cambio indiscutible.

Así, vimos como Macri popularizó su perfil, y nos dijo que seguirán vigentes políticas tales como la AUH, Aerolíneas, el futbol para todos o YPF, solo que bien gestionadas. Aquí el cambio tendría mas que ver con la forma que con el fondo. Lo cual por cierto no es poca cosa en tiempos donde la sobre actuación, el encono militante y el sectarismo ideológico fueron cabecera de playa de un modelo que nos prometió seriamos  Alemania y terminó regalando dólares baratos para ir a Miami, a costa de resignar recursos destinados a comprar  insumos para la producción, los que escasean producto de las  restricciones, en el marco de un cepo que primero se asentó sobre las formas para luego cambiar radicalmente el fondo.

Por su parte, el garante de la continuidad, Scioli, envió sus emisarios a sondear el escenario Buitre en New York, dejando que trascienda, mientras sus asesores explicaban la necesidad de revertir aspectos de la política ganadera y las retenciones a las economías regionales así como presentó un gabinete que no dejaba vestigios camporistas en su conformación. 

En el bunker de Macri sobran las sonrisas pero no lo amigos, el PRO es un partido chico que tiene aliados quienes  si el resultado del domingo hubiera sido adverso ya estarían negociando con el ganador. Ahora bien, el resultado del domingo le otorga al PRO la chance de ofrecer espacios de gestión concretos en la provincia de buenos aires y diferentes municipios, que hace una semana solo pertenecían a la dimensión de lo fantástico. Esto representa algo concreto en un contexto donde el ballottage no lo es.

En Criollo, el PRO esta en condiciones de ofrecer acuerdos políticos  con lugares contantes y sonantes lo cual es importante a la hora de contar con el volumen político necesario para encarar un desafío de orden nacional que de otro modo seria impensado.

El Sciolismo tiene allí mas experiencia pero no menos contradicciones, toda vez que la estructura del PJ aún parece dispuesta a acompañarlo pero enfrentan el desafío de mostrar algo diferente cuando todavía lucen mas bien con una foto del Bambino, el Coco y la mesa de los amigos de siempre.

En materia económica vale decir que el margen de maniobra de ambos estará dado por la confianza que puedan despertar en aquellos que de un modo u otro nos tienen que prestar los dólares que nuestra economía por sí sola no genera. Sucede que la confianza puede ser producto de la manifestación de los prestamistas e inversores que expresan su visto bueno en términos de la solvencia profesional y el compromiso político por parte de los dirigentes respecto de cierto curso de acción o también puede implicar la sencilla conveniencia de aquel que les promete mas en menos tiempo. Si este fuera el caso, el ciclo de sobre endeudamiento sin aumento de la productividad seria el camino inminente, sea quien sea el triunfador.

La pregunta es si el elemento aglutinante de aquí en mas será la esperanza concreta de la consolidación de las cosas que funcionaron bien en el pasado, y el cambio de aquello que solo nos alejo de nuestro potencial, o si el ballottage consolida la elección del menos malo (porque al mejor se supone que lo votamos en primera vuelta) y por lo tanto le tendremos menos paciencia. Si esto fuera así, la gobernabilidad será un atributo a observar al momento de elegir al próximo presidente.

Determinar cuáles son los desafíos que permitirían un camino de integración con el mundo desde una mirada independiente y nacional, tiene mas que ver con privilegiar el ahorro interno para luego convertirlo en inversión, antes que comprar electrodomésticos  en cuotas. Solo que eso, es menos agradable y un poco mas áspero que la promoción del mentado consumo interno… a como de lugar.

Al final de cuentas es como la dieta que se elige cuando se acerca el verano, bajar mucho de golpe para luego regresar al mismo lugar o bajar de a poco y con esfuerzo para que el cambio sea el mas eficiente y las mejoras del pasado se sostengan en el tiempo.


miércoles, 30 de septiembre de 2015

"EL DESAFÍO ES QUE LOS ARGENTINOS APRENDAMOS A AHORRAR"

El Cronista

La probabilidad que existe para que se generen modificaciones en el escenario local e internacional en el mediano plazo son altas. Lo que aun no queda claro es si ese escenario será mejor o peor que el actual.

De cualquier modo algunos indicios sobre la percepción que tienen en el exterior se perciben, cuando observamos el clima que se da en relación a nuestro país, ya sea desde las consultas permanentes que hacen los inversores internacionales hasta las entrevistas que reconocen sostener los principales referentes económicos de los candidatos presidenciales con mayores chances, por parte de fondos de inversión foráneos.

Amén de la necesaria inversión extranjera como elemento complementario del ahorro nacional en términos de lo requerido para generar las condiciones necesarias que permitan una tasa de inversión sobre el producto, tal que se puedan cumplir las metas de desarrollo planteadas por los comandos de campaña y usinas de pensamiento económico de todos los aspirantes al sillón de Rivadavia, cierto es que desde el punto de vista de la banca de individuos y aun a nivel Pyme, el nivel de financiarización o profundización financiera es bajo e incompatible con los objetivos antes mencionados.

Resulta imposible pensar un país que sostenga un crecimiento sustentable y vigoroso sin que sus habitantes participen de una u otra forma, de manera activa como fuente del ahorro que se convierta en inversión productiva. Vale preguntarse entonces ¿cuál es la forma en la que ahorramos los argentinos?, ¿cuáles son los incentivos que recibimos de parte de los hacedores de política económica para ahorrar en formas diferentes al tradicional play fijo o compra de dólares?

En ese punto comienzan las contradicciones y las iniciativas que se quedaron en el anuncio. Un buen ejemplo de ello surge al repasar cual fue el resultado de la nueva ley que regula la actividad bursátil en la Argentina. No parece haber una popularización de dicha herramienta, ni tampoco intenciones de transformarla en masiva.
La bolsa sigue siendo un negocio para pocos que encima son vistos como el enemigo, cuando debería ser el lugar para desarrollar actores nuevos que atraigan el ahorro nacional a formas que permitan encontrar rentabilidad muy por encima de las alternativas tradicionales.

Claro que para eso, no alcanza con el incentivo del Estado, ya que son los bancos quienes mantienen casi en un rincón el sector de renta variable y fondos comunes de inversión dado que el plazo fijo es el gran proveedor de liquidez barata para las entidades.

Así mientras el sistema tiene $ 400.000 millones en plazo fijo, la suma de la capitalización de mercado de todas las empresa de la Argentina no alcanza los u$s 60.000 millones, o lo que es lo mismo la cuarta parte de los que vale Facebook cuya cotización es 244.000 millones.

Desde ya que ahorra en acciones, bonos o lo que es mejor, fondos comunes de inversión no está libre de altibajos, pero ha sido lo más rentable desde 1990 a la fecha comparado con el dólar, los precios y el metro cuadrado.

El desafío por delante radica en enseñarle a los argentinos a ahorrar y facilitarle las cosas para que así sea, quitar trabas burocráticas donde parece increíble que para invertir $ 20.000 hay que hacer más papeleo que para importar sustancias de dudosa procedencia.

Por delante debemos canalizar el ahorro en inversión productiva y construir un mercado de valores trasparente, con muchos jugadores y una regulación sólida que proteja el valor del accionista por sobre la codicia como patrón rector de los sistemas que no se regulan.

Eso requerirá una planificación detallada, y sostenida en el tiempo. Donde medidas intempestivas y tomadas de un día para el otro solo generan más ruido que beneficios al conjunto por un lado, y por otro terminan orientando la industria financiera a los fondos institucionales y las alejan de las pyme y los individuos.

Enseñarle a ahorrar a los argentinos tampoco ser consecuencia de discursos épicos, ni decretos reglamentario, sino debería constituir una punto de llegada para un camino largo pero no por eso menos valioso.

Construir confianza no tiene que ver con garantizar ganancias, sino con comprender las necesidades del ahorrista, con poseer la vocación de explicar uno por uno las ventajas del sistema, y por sobre todas las coas hacer eso sobre una valoración no solo desde el fin de lucro sino desde el que deviene de la responsabilidad social empresaria, orientada a construir valor social en el ahorro eficiente de los argentinos el cual sin dudas tiene la potencialidad de generar externalidades tales que podrán repasar el costo de esta tarea ciclópea y erigirse como uno de los pilares de un desarrollo nacional donde dejemos de ser espectadores y pasemos a ser parte.

viernes, 25 de septiembre de 2015

"EL CISNE NEGRO DE CHRISTINA"

Borderperiodismo

La actualidad de los mercados financieros en el mundo es propia de una película de Tarantino. Se mezclan sangre al por mayor con giros inesperados y cierta dosis de patetismo que nos muestra algunos costados esquizoides a la hora de tomar decisiones sobre la base de una volatilidad que no se observaba hace tiempo el las bolsas de las principales plazas.

Argentina no es la excepción, se vio alcanzada por aspectos ineludibles de catástrofes tales con la situación de Brasil, la contracción de su demanda y la devaluación constante (lleva mas de 55% en lo que va del año), sumado a la desaceleración China, y la volatilidad propia de los mercados que arrancaron el año pendientes de Grecia, y hoy tienen un ojo puesto en lo que haga la FED estadounidense con la tasa de interés y el otro en los escándalos de Volkswagen y BMW, que de confirmarse serian un misil en la santa barbara para el economia alemana.
Con este marco, los commmodities consolidan precios que no se veían desde 2009 y la soja amenaza con romper la barrera de los 300 dólares lo cual sería una nueva mala noticia para nuestro alicaído sector externo que viene de exportar cantidades razonables a precios mucho mas bajos que en 2014 con la consecuente cada en la exportaciones (que surgen de multiplicar precio por cantidad).
Es por esto que los países emergentes compiten ferozmente por la inversión extranjera que ha dejado de fluir con la abundancia de otrora. Uno de los elementos de esta competencia es el tipo de cambio, todos ofrecen mas moneda local por cada dólar que ingresa respecto de lo que ofrecían el año pasado, pero en términos reales, es decir descontada la inflación.  Para ser mas claros la devaluación en el resto de los pases le gano a la inflación, y si vas a Chile, Uruguay, Colombia o Brasil pero también Rusia o la Union Europea, con los mismos dolores que el año pasado te comprar mas cosas.
Te estarás preguntando ¿y por casa como andamos? la respuesta es, si tomamos el indice de inflación del congreso tuvimos 13 % de inflación en dólares es decir, que tus dolores acá valen 13% MENOS que hace doce meses cuando en Brasil valen 40% mas por citar un ejemplo.
Aun así igualmente nuestro país presenta una gran oportunidad tanto en Bonos como acciones y es por eso que hasta hace una semana el riesgo país estaba rondando los 500 puntos, es decir un numero muy razonable que indica que los bonos son un buen negocio pero sobre todo que están “demandados por el mercado”, con las acciones no pasaba tal cosas por la influencia de los vaivenes del mercado internacional, pero igualmente presentaban  y presentan una gran oportunidad de compra.
Por estos días la nueva normativa de la Comisión Nacional de Valores, obligando a los fondos comunes de inversión a valuar sus activos en dólares al tipo de cambio oficial, generó no solo zozobra por lo intempestivo de la medida, sino que hizo mas pobres a nuestros futuros jubilados bajando el valor del fondo de garantía  de sustentabilidad pero sobre todo, afecta a los inversores chicos en fondos de inversión que posean bonos argentinos nominados en dólares y  que deseen rescatar su cuotaparte en estos días, ya que se la van a liquidar al valor de 9,40 por dólar, dado que el fondo cuando venda bonos para pagar la cuotaparte de quien se retira, si lo hará al valore de mercado (digamos 13 pesos) pero eso lo debe repartir entre los que se quedan, y al cuotapartista le debe dar el valor contable mas la ganancia proporcional de esa venta (que será insignificante). Así lo que se generará es una enorme transferencia de riqueza entre el pequeño ahorrista al gran ahorita que pueda esperar hasta que el precio en pesos del los bonos se sincere cuando no haya brecha, es decir cuando no exista el cepo ya que all la cotización en dólares al tipo de cambio oficial y la que surja del contado con liquidación sean exactamente lo mismo.
Es decir, al tiempo que pedimos o prometemos la lluvia de inversiones para 2016, le mojamos la oreja a una herramienta genuina que canaliza la inversión de los ahorristas, ya que aun si la medida fuera plausible, la forma en la que se esta implementando tiene como resultado lo que vemos por estos días, es decir la bolsa que se derrumbo casi 10% y los Bonos en el mismo sentido.
¿Qué gana el gobierno con esto? Claramente al bajar el precio de lo bonos en pesos (producto de la implementación de la nueva normativa que hace que los FCI se desprendan de sus bonos o parte de ellos) , permite recomprar los mismos a un valor mucho menor que hace una semana, y eso de cara al vencimiento  del Boden 2015 que opera el 3 de octubre próximo, es un dato que debemos tener en cuenta.
Ahora bien, este tipo de movimientos, no son gratuitos, ya que esta forma de “tomar ventaja” no tiene efectos inocuos, dado que ademas de generar transferencia de riqueza, abre oportunidades a una mega timba financiera, crea desconfianza en las reglas de juego que deberían ser estables para atraer las inversiones prometidas y desalienta ahorristas a utilizar esta herramienta obligando a pensar en el tradicional Plazo Fijo (que rinde poco en comparación con los FCI) o el dólar billete. Es decir, que con un objetivo de caja de corto plazo complicamos un objetivo relevante de largo plazo.
En el resto del mundo los inversores ven esto y lo siguen de cerca, ellos saben que el próximo gobierno de un modo u otro deberá negociar con los Fondos Buitre, y también saben que hay diferentes caminos para hacer que ese proceso de negociación diste mucho de ser un camino tranquilo y mas bien se asemeje a un calvario.
Me refiero concretamente al hecho que en estos momentos en Nueva York diferentes fondos internacionales están comprando todo lo que pueden del bono PAR , que es el que argentina paga pero no paga. Es decir, el bono que Griesa no nos deja pagar y que nosotros tenemos la plata lista para hacerlo en nuestro país.
Como técnicamente el fallo de Griesa dice que hasta que nos les paguemos a los Buitres (por los bonos en default de 2001) no podemos pagar un dólar a nadie, sucede que cuando giramos los fondos, estos terminan embargados y para que esto no suceda, no los giramos, conclusión: los que tienen el bono par NO están cobrando.
Una de las cláusulas del bono PAR es que si no cobran y se juntan en 25 o 50% de los acreedores le pueden pedir a la argentina que pague TODO el bono de contado incluyendo los intereses. Lo cual seria fácticamente imposible por el monto que implica y por lo tanto nos llevaría a un default total de la deuda.
EL hecho que es Nueva York estén juntando esos votos vía comprar de bonos PAR implica que tendrán un elemento de presión que hasta ahora no tenían en la negociación con los buitres.
La pregunta que cabe entonces es: ¿usaran esas armas cuando se siente a negociar el próximo gobierno como amenaza en caso que no se arribe a un acuerdo? o le devolverán favores a Cristina antes que finalice su mandato (pero después de las elecciones para que la presidenta no use eso políticamente en su favor como fue la Fragata Libertad) a fin que la actual mandataria termine su gestión en medio de un default hecho y derecho y que el próximo mandatario arranque las negociaciones con mucho menos margen de maniobra del que cuenta hoy?
Si eso sucede sería sin dudas el Cisne Negro de Cristina, ya que es un escenario que podría ser poco probable pero en caso de aparecer, generaría costos económicos, políticos y sociales, que nadie tiene en sus planes.