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viernes, 18 de julio de 2014

Para Diario El Sol de Mendoza - Cómo aprovechar una oportunidad internacional

En sólo un par de meses veremos cómo los líderes del mundo se reúnen en la cumbre del G20, que tendrá lugar en la ciudad australiana de Brisbane.

Este año, Australia preside dicho grupo y tomó este evento como una oportunidad para llevar adelante una activa política de posicionamiento internacional.

Ubicado en Oceanía, es uno de los países más extensos del mundo; con un territorio de casi 7,7 millones de km2, su población es apenas de 23 millones de habitantes.

El país no ha tenido guerras civiles en su historia y forma parte del Commonwealth, la conocida asociación de países que alguna vez formaron parte de Gran Bretaña y que tiene 53 miembros, actualmente con una población de más de 2 mil millones de habitantes.

La economía australiana tiene un tamaño que es el triple de la nuestra, a pesar de tener la mitad de la población. Tiene una gran interacción con los mercados de Asia del Pacífico, donde tiene puesta la mira estratégica de su desarrollo para las próximas décadas.

Es una economía predominantemente productora de materias primas, en la que se destacan las exportaciones por 247 mil millones de dólares basadas, fundamentalmente, en minerales de hierro, carbón, oro, gas natural y petróleo crudo. Asimismo, el modelo de desarrollo incluye una economía de mercado abierta, con importaciones por 236 mil millones de dólares.

Es una sociedad multicultural donde no hay expresiones de racismo ni religiones dominantes, veinticinco por ciento de los habitantes nació en el extranjero, y la radio pública SBS transmite programas en 74 idiomas. Esto es más que la radio del Vaticano.

Al momento de definir la ciudad sede principal del evento, impulsaron una que no fuera la más conocida, con la idea de equilibrar el desarrollo y promover nuevos puntos de interés.

Brisbane es la tercera ciudad en importancia de Australia, luego de Sidney y Melbourne. Con 2,2 millones de habitantes, es conocida por recibir anualmente a más de 75 mil estudiantes de todo el mundo, con lo que se erige como una ciudad con gente joven, cuyo promedio de edad es de 34 años y sumamente cálida en su forma de tratar a los visitantes, a tal punto que es conocida como la localidad más business-friendly de Australia.

Es la principal ciudad del estado de Queensland, que tiene una economía cuyo tamaño es de 291 mil millones de dólares (la mitad de Argentina) y un crecimiento proyectado de 4% para los próximos tres años.

El centro de convenciones donde se llevará adelante el evento es un megacomplejo donde estarán trabajando 900 personas al momento del encuentro. De propiedad de la ciudad, dicho centro es administrado en forma privada y genera beneficios por 200 millones dólares para la ciudad. Fue construido en 1995 y ampliado en el 2012 con un inversión total de 300 millones de dólares.

Recorrer las instalaciones y conversar con su intendente o con el ministro de Comercio del estado de Queensland da la oportunidad de entender cómo se preparan para este evento.

Ellos entienden esta oportunidad como la de abrir una ventana al mundo, por la cual mostrar las potencialidades de su economía y lograr un posicionamiento internacional que consolide un esquema de crecimiento que hoy es sólido.

Si bien la mirada más importante, en términos estratégicos, la tiene puesta en la región de Asia, no caben dudas de que es una sociedad con la cual tenemos mucho para compartir. Aunque se ubica lejos de nuestro país, comparte con nosotros características que permiten pensar que tenemos muchas cosas en común. De hecho, es habitual escuchar que tenemos características similares en el terreno económico, como con Canadá. Con ambos países compartimos el grupo Cairns (N. de la R. Asociación de19 países exportadores de productos agrícolas, integrado por Argentina, Australia, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Indonesia, Malasia, Nueva Zelanda, Pakistán, Paraguay, Perú, Filipinas, Sudáfrica, Tailandia y Uruguay), que se formó para luchar por una liberalización en las barreras al comercio agrícola, algo que ambos países necesitamos desarrollar aún más.

Sería difícil terminar el relato sin mencionar que, más allá de las curiosidades, como el Zoológico único en el mundo donde se puede alzar un koala, es llamativo el orden y la planificación que muestran, en general. Sin entrar en juicios de valor que no tienen sentido, porque las realidades históricas de ambos países son muy diferentes, es claro que aquí, un conjunto de reglas claras, de aplicación contundente y un modelo de crecimiento basado es sus fortalezas, con un alto grado de integración económica y estilo que privilegia el pragmatismos antes que la retórica, han tenido resultados innegables en el desarrollo de esta nación.

jueves, 19 de junio de 2014

Para Diario El Sol de Mendoza - Qué hacer tras el revés judicial

Riesgos hay muchos y costos también. En este caso, hay que elegir la menos mala de dos opciones.


Las distintas fuentes consignan que Argentina ofreció negociar con Griesa por los fondos buitres y en función de las implicancias derivadas de la decisión de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos del lunes.

¿Para qué negociar ahora? Para dar cumplimiento al fallo. Recordemos que ellos, en su momento, no aceptaron las ofertas de canje de deuda que realizó Argentina en el 2005 y el 2010, en las cuales ingresaron 92% de los tenedores de deuda.

¿Por qué negociar? Porque de no cumplir, nos enfrentamos a un default técnico, ya que sólo podríamos cumplir con nuestros bonistas modificando el domicilio de pago de forma obligatoria para todos, lo cual representa un cambio en las cláusulas de emisión original y, por lo tanto, incumplimiento de contrato. Es decir, default técnico, donde queremos pagar, tenemos el dinero para hacerlo y hasta cumplimos con la fecha pero NO con el lugar de pago.

Dicho default nos dejaría sin chance de conseguir financiamiento internacional.

¿Por qué hacen falta dólares de afuera? Porque nuestra economía tiene un 15%/20% de importaciones como proporción de su PBI.

De esas importaciones, la mayoría son de energía y bienes de capital, que sirven para fabricar otros bienes.

Las mismas se pagan en dólares y esos se consiguen de diferentes maneras: 1) con exportaciones, 2) pidiéndolos prestados o 3) utilizando reservas. También se puede hacer un mix de las primeras dos.

Si se usa la tercera opción, el resultado a mediano plazo es que caen reservas y, por ende, tenemos menos dólares, es decir, que disminuye la cantidad, lo que implica que (si se mantiene o aumenta la demanda), sube el precio, en otras palabras, se devalúa la moneda.

Si sube mucho y rápidamente, lo que sigue es: inflación, suba de tasas y caída de la actividad económica, ¿les suena?

Conseguir dólares afuera es el objetivo para que suceda exactamente lo contrario (lo cual sería bueno), pero para que nos presten hay que arreglar el presente Por eso, habiendo perdido el juicio, y no antes –porque está bien que se haya peleado el caso–, hay que elegir si se cumple el fallo o se lo desconoce.

Hasta acá lo concreto, mas allá de largas explicaciones y arengas, es como con el Club de París. Estamos yendo a intentar un acuerdo.

Riesgos hay muchos y costos también. En este caso, hay que elegir la menos mala de dos opciones, que son malas en sí mismas.

Si acordamos con el juez por los buitres, nos va a costar unos 15 mil millones, y puede que nos reclamen la diferencia el día de mañana, de aquellos que ingresaron al canje, ahí la suma se iría a 120 mil millones.

Si no acordamos con el juez, es hacer un default de la deuda, y eso implica lo expuesto más arriba, es decir, una crisis severa. Lo único seguro es que esto, como siempre, no es gratis y, como siempre, lo vamos a pagar todos, y nuestros hijos también.

Ahora bien, habiendo llegado a este punto, vale plantearnos qué hacer con nuestros ahorros. Para ello, comparto algunas sugerencias.

DÓLARES. Dólar ahorro: si tenés dólares (por ejemplo, ahorrados de antes o que compraste desde principio de año con dólar ahorro) lo mejor sería no tocarlos por el momento.

Dólar turista: tenés que comprar dólares, comprá ahora, porque esos te los venden a precio oficial, más el 35%. Algo es seguro, no va a bajar en el futuro.

Plazo Fijo: Si se vence en estos días, fijate bien qué tasa te pagan para renovar, tal vez conviene aguardar a ver qué pasa con Griesa, porque si se extiende la incertidumbre, van a tener que subir la tasa de interés.

VIAJES AL EXTERIOR. Si pensás comprar un viaje en cuotas, hacelo ahora, porque los viajes tienen precios dolarizados al tipo de cambio oficial y este no va a bajar, además, aún hay planes en cuotas. Si bien hoy son mucho más caros que el año pasado, es razonable pensar que en el futuro serán más caros aún. ¡Ojo! si todo se resuelve favorablemente, puede pasar que a fin de año comience el ingreso de divisas y eso podría permitir bajar el cargo de 35% a 20% para las agencias de turismo.

CONSUMO. Si estás pensando comprar una tele, una compu, etcétera, comprá ahora, porque las ofertas son muy competitivas y, además, como el dólar oficial no va a bajar en el futuro, es razonable pensar que más baratos que ahora no van a estar. De modo que consumir es buena idea si pensabas hacerlo, y más si te dan cuotas fijas. Hay que usarlo.

AUTOPLAN. Si estás pagando el plan de ahorro del auto, y te preguntás si es momento de licitar para retirar el vehículo, yo seguiría pagando las cuotas y esperaría para hacer algún movimiento.

ACCIONES Y BONOS. Si ya tenés acciones y bonos, esperá, no vendás ahora. Si esto se resuelve, van a recuperar terreno y aún quedarán mucho mejor que antes. Si sale todo mal...lloramos juntos.

INFLACIÓN. Si la cosa se resuelve, no debería llegar a pasar nada con los precios. Si la cosa se complica, es muy probable que se recaliente el dólar y, tras eso, que los precios se aceleren.

miércoles, 11 de junio de 2014

Diario El Sol de Mendoza - Entre el Mundial y EEUU

Cada vez falta menos para que veamos rodar la pelota en el verde césped del Maracaná. En sólo unos días, la mayor parte del país estará frente al televisor, aguardando el sonido del silbato que dé comienzo al partido frente a Bosnia Herzegovina.

Para ese entonces, ya se conocerá, seguramente, la decisión de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos con relación al tratamiento de la apelación que realizó Argentina frente al fallo de la Cámara de Apelaciones del Estado de Nueva York, en el sentido de confirmar el fallo precedente del juez Griesa, que obligaba a nuestro país a abonar poco más de 1.300 millones de dólares a los fondos de inversión especulativos, también conocidos como fondos buitres .

Aquí enfrentamos escenarios múltiples que van desde el rechazo al tratamiento de la apelación hasta la posibilidad de pedir opinión al Gobierno federal norteamericano.

En todo caso, lo que realmente sería positivo para nosotros es que la decisión del máximo tribunal se estire hasta pasado el 31 de diciembre de este año, cuando vence la cláusula RUFO, que nos obliga a igualar cualquier oferta que hagamos a los buitres con las que recibieron aquellos que ingresaron en los canjes del 2005 y del 2010, es decir, abonarles a estos últimos la diferencia, lo cual sería extremadamente oneroso.

Transcurrido dicho plazo, podríamos encarar una negociación que permita cerrar ese frente y, a la vez, cumplir con todos los términos de emisión que tuvo la deuda reestructurada que hoy cotiza en los mercados internacionales bajo la forma de diferentes bonos.

Es justamente esta cotización la que refleja el rendimiento del dinero aquí, que se ubica en el orden de 10% al momento de escribir estas líneas (antes de la decisión de la Corte). Si la decisión fuera favorable (al menos a medias) y considerando los pasos que ya dio nuestro país en plan de retornar a los mercados de crédito internacional –el acuerdo con el Club de Paris, el arreglo de los juicios del CIADI, la cancelación del pasivo con Repsol y otras tantas medidas– lo que veríamos sería un descenso en el rendimiento mencionado, es decir, un aumento del precio de los bonos de la deuda argentina.

Concomitantemente, se consolidaría una tendencia alcista en el precio de los activos (acciones de empresas) y, probablemente, estaría el camino allanado para retornar a los mercados internacionales de crédito antes de finales de este año.

Recientemente se conoció un ranking que establece a Argentina como uno de los destinos más observados a la hora de pensar inversiones en países con riego moderado/alto, lo cual es comprensible dado el potencial de nuestra economía y los bajos que están los precios de los activos nacionales en comparación con los del resto de la región.

En este marco, la política incipiente del QE por parte de la Unión Europea y el sostenimiento de esta misma tendencia por parte de Estados Unidos y Japón, continúan proveyendo dinero muy barato en el mundo, lo cual favorece el flujo de dinero hacia los países en desarrollo, luego del parate en este sentido que se vivió en el 2012/2013.

De este modo, así como es evidente que en la actualidad atravesamos un contexto de altas tasas de interés locales, con elevada inflación y retracción del consumo y la demanda agregada, el mundo podría darnos la buena noticia que no nos brinda nuestra propia economía. Es decir, nos encontramos atravesando lo que podría ser la primera recesión moderna que no fue causada por elementos de la economía internacional, sino que se debe fundamentalmente a restricciones de política local, lo cual acorta los márgenes de maniobra de la gestión oficial, que es en gran parte responsable de la situación. Y dado que la misma no es tan mala como muchos pregonan, lo cierto es que ahora puede ser el mundo el que nos ayude a salir de una crisis en la que no nos metió.

Esta salida sería por la llegada de inversión extranjera directa y financiamiento internacional vía fondeo en los mercados y organismos internacionales, lo cual robustecería nuestras reservas y traería tranquilidad en materia del dólar, la tasa de interés y hasta la actividad económica, entre otras.







Para ello se tienen que dar algunas cosas que aún no sabemos en qué terminaran, pero lo cierto es que, cuando termine el Mundial, vamos a tener bastante claro no sólo cómo nos fue en el plano futbolístico, sino también cómo nos puede llegar a ir en lo económico.

jueves, 8 de mayo de 2014

Para Diario el Sol de Mendoza - Claves para ser un consumidor inteligente





Mientras la tasa de inflación esperada para este año en Argentina asciende a valores en torno de los 30 puntos, el crecimiento de nuestra economía se estaría situando en valores cercanos a 0%.

Esta situación presenta un panorama donde la demanda no crece y los precios sí lo hacen, al tiempo que la oferta de bienes y servicios parece no aumentar.

En este contexto, los consumidores argentinos somos objeto de diversas estrategias para captar nuestra atención, que nos prometen precios inmejorables.

La información que contienen los precios actualmente resulta parcialmente incompleta y es un dato de la realidad que, dados los permanentes movimientos de precios, comparar se vuelve una tarea realmente difícil.

¿Cuánto vale una remera de algodón? ¿Cuál es el precio de una notebook estándar? ¿Cuánto sale un kilo de tomate? ¿Cuál es el precio de la nafta súper?

Seguramente, el lector podría responder algunas de estas preguntas, difícilmente pueda contestar todas ellas, peor aún, si camina un poco, verá que el mismo producto presenta importantes variaciones de precio según la zona geográfica en que se encuentre exhibido.

Cuando el contexto es inflacionario, caminar se torna una conducta recomendable, ya que la comparación se hace más provechosa, porque los precios varían constantemente.

En este sentido, definir pautas de consumo inteligente resulta altamente beneficioso a la hora de hacer rendir más nuestro dinero.

En economía se suele decir que “nada es gratis”, por esto es importante recordar que, a la hora de comprar, solemos encontrar precios determinados por la zona geográfica en que se encuentre situada la boca de expendio. Siempre es bueno aprovechar tantas cuotas sin interés como nos ofrezcan para adquirir los productos, no hay que tenerles miedo a las cuotas sino a la falta de planificación. Pensemos que si compramos y consumimos algo hoy y lo pagamos en varias cuotas, al momento de terminar de pagarlo, es muy probable que ese producto haya subido de precio.

Ser un consumidor inteligente significa hacer uso de todos los recursos disponibles para maximizar el rendimiento de nuestro dinero disponible para gastar. Para ello es bueno establecer algunas acciones que nos ayuden a tener éxito en esta empresa.

Los pasos del consumidor inteligente a tener en cuenta son: planificar, informarse, elegir, actuar, comprometerse y participar, evaluar, concluir y repensar.

PLANIFICAR. Hacer un presupuesto de lo que vamos a gastar para cubrir nuestras necesidades. Un consumidor inteligente gasta y ahorra para lograr satisfacer sus necesidades, no evita gastos superfluos, simplemente los identifica para valorar mejor esa decisión.

INFORMARSE. Respecto de los productos y de las ofertas, quienes tienen tarjetas pueden suscribirse para recibir mails sobre las promos. También los bancos ofrecen sms (con costo) y los diarios publican las ofertas del día. Algunas páginas de internet ofrecen sistemas para comparar precios más competitivos. Esto le permite comprar productos servicios y precios diferenciales respecto del resto de los consumidores.

ELEGIR. Si bien todos estamos influenciados por las publicidades sobre productos y servicios, el consumidor conoce cada vez más sobre lo que compra, con lo cual a la hora de elegir considera: precio, calidad del producto, sus componentes, la empresa que lo hace, la garantía, rapidez en la entrega, experiencias de otros consumidores y relación precio/producto.

ACTUAR Y COMPROMETERSE. Al consumidor inteligente le preocupan el medioambiente y el bienestar (cuidar el presupuesto y nuestro entorno) por lo que realiza las siguientes acciones: compartir el viaje en auto al trabajo, usar transporte público o alternativo como la bicicleta, consumir productos de origen comprobable con fabricantes comprometidos con el medioambiente, no consumir productos cuyos fabricantes estén vinculados a trabajo esclavo o que tengan comportamientos contrarios a los intereses de la comunidad, conocer sus derechos y obligaciones y hacerlos valer, acudir a Defensa del Consumidor y llamar a los entes reguladores de servicio públicos cuando es necesario.

EVALUAR. Además, el consumidor inteligente evalúa y realiza los siguientes ejercicios: compara los gastos que planificó contra los que realmente realizó, calcula la diferencia, mide el desvío y se hace cargo.

CONCLUIR Y REPENSAR. El consumidor inteligente analiza en qué se cumplió su presupuesto y en qué casos no se cumplió. Verifica los casos en que no se cumplió y replantea el presupuesto. O no.

Entiende que el presupuesto representa un promedio.

Toma acción directa allí donde claramente hay gastos insostenibles con su nivel de ingresos e involucra en el análisis al grupo familiar.

REFLEXIONAR. Consumir de manera inteligente implica comprometer a toda la familia en ello. Para esto es esencial que todos aporten su punto de vista y sus problemas particulares.

Escucharnos dentro de la familia aporta una dosis de racionalidad al momento de pensar la forma en que consumimos y puede redundar en beneficios para todos.

Todos tenemos algo para decir siempre, aunque la decisión final la tomen una o dos personas.

El mejor presupuesto no es el de los que gastan menos, sino el que permite que, con los recursos existentes, todos estén lo más conformes posible.

Al final de cuentas, consumir de forma inteligente, no suele ser tarea sencilla, y en tiempos de inflación mucho menos.

Sin dudas, caminar, estar atentos, planificar y ser ordenados son los secretos de aquellos que mejor lo hacen.

martes, 6 de mayo de 2014

Para Diario el Sol de Mendoza - Más peligroso que ser necio es ser inútil

Por Matías Tombolini. Un gobierno no es una banda de amigos. Un gobierno debería ser algo más bien cotidiano, gris, habitual, orgánico, normal.



La función ejecutiva es, sin dudas, una de las tareas más difíciles que se pueden ejercer. Es ingrata por definición, ya que, cuando se administran intereses de la sociedad en su conjunto, estos son contradictorios

per se, lo cual implica que en la toma de decisiones siempre queda alguien descontento.


La búsqueda del bien común, la idea de progreso, implica de un modo u otro privilegiar sectores respecto de otros, en el entendimiento que dicha acción traerá a la postre mejoras en el desarrollo del conjunto.

Resolver entre eficiencia y equidad suele ser antipático pero forma parte del hecho de gobernar.

Como la toma de decisiones es un proceso complejo que deja heridas y enemigos, es lógico que quien gobierna durante un tiempo prolongado estime que las críticas dejan de ser el resultado de una evaluación objetiva (dentro de la subjetividad propia de los seres humanos) sino que responden en forma directa al juego de intereses y la vocación de conseguir el poder de quien es criticado; transformando la crítica en un elemento de lucha o hasta una acción disruptiva, en lugar de ser un aporte para buscar mejorar una situación determinada.

Es aquí donde podría ser entendible la necedad, la incapacidad de tomar elementos concretos de la crítica y utilizarlos como insumos de un proceso reflexivo cuya síntesis permita evolucionar, avanzar en un sentido positivo del paradigma político vigente para quien gobierna.

El problema es cuando lo que reina es la inoperancia, cuando la necedad galvaniza una posición y evita el diálogo interno de los mismos hacedores de política hacia el interior del Gobierno.

Aquí no se trata de fluidez del diálogo. Un gobierno no es una banda de amigos con buena onda, por más que algunas de las propuestas electorales fashion que vemos en estos días pretendan hacernos creer eso.

Un gobierno debería ser algo más bien cotidiano, gris, habitual, orgánico, normal.

Pueden no llevarse bien sus integrantes, pueden hablar poco, pueden no ser cool, pueden ser antipáticos, pero lo que no pueden ser es ineptos. Es decir, no pueden tratar de aplicar soluciones siempre iguales para problemas similares y esperar resultados diferentes. No pueden carecer de planificación de mediano plazo, no pueden mantener en vilo a la sociedad a la espera de cuál será la próxima medida, no pueden mentir con las estadísticas, no pueden presentar iniciativas que se contradicen con la siguiente sólo unos meses después. No pueden hacer un default energético y enojarse con las consecuencias sin evaluar su impacto en la vida del pueblo. No pueden justificar los fracasos en el accionar de terceros para volver a fracasar con la iniciativa siguiente.

Con la oposición pasa exactamente lo mismo, pero al revés, podríamos aceptar que sean necios, pero es inaceptable que nos quieran hacer creer que podemos discutir los grandes temas en debates televisivos de 15 minutos, entre gritos y chicanas. O que, con globos de colores, actos de diseño y sonrisas ultrablancas vamos a tener una alternativa seria para el desarrollo del país.

Hace unos días, por Cadena Nacional, tuvimos anuncios para todos los gustos. Claramente, en materia de Impuesto a las Ganancias, las noticias brillan por su ausencia; lo mismo que las noticias sobre las asignaciones universales así como familiares, por mencionar aspectos que nos involucran a todos y que siguen sin ser abordados.

Sin dudas que la refinanciación provincial es positiva y la defensa de industrias nacionales también lo es. Del mismo modo, debemos anotar en el activo los anuncios en materia de derechos laborales para el personal doméstico.

En el frente externo, desde comienzos de año, lo que vemos es una actitud de comportamiento “ortodoxo” en la búsqueda de retornar a los mercados internacionales que caracteriza esta etapa, al tiempo que el Gobierno dejó de lado la épica del desendeudamiento y la crítica a los países centrales.

Sin embargo, unos y otros hacen todo lo posible por no hacerse cargo de los problemas reales. Parece una constante de nuestro comportamiento como sociedad. Lo que nos pasa siempre es responsabilidad de un tercero, que, además, es maligno y sólo pretende perjudicarnos a nosotros.

Mientras todo esto sucede, la inflación sigue haciendo estragos en los bolsillos de los consumidores y restando competitividad a nuestra economía, al tiempo que no se ve una sola propuesta que exceda el tiempo televisivo de una entrevista.

Insisto, el problema no es que veamos que nos conducen necios, lo grave es que terminemos por caer en la cuenta de que son inútiles.

lunes, 28 de abril de 2014

Para el Diario El Sol de Mendoza - Los niños y el dinero: una relación que debemos pensar



Por Matías Tombolini. Las cosas materiales como los juguetes, las zapatillas y la ropa, han pasado a ser objetos para acumular y hasta ostentar frente a los demás.


Cuando pensamos en la relación de los chicos con el dinero, debemos tratar de hacerlo sobre la base de un paradigma muy diferente de lo que sucedía hace algunas décadas. En nuestros días no hay empresa que no tenga una estrategia comercial exclusivamente pensada para los más pequeños: hay revistas especializadas, sitios web, canales de televisión con contenido exclusivo, ropa, artículos deportivos y más, mucho más. Esas empresas se suman a este nuevo mundo porque han caído en la cuenta de que es rentable avanzar con las estrategias que tienen como objetivo estimular el consumo de niños y adolescentes.

Más allá del juicio de valor que podamos tener sobre estas políticas comerciales, lo cierto es que están entre nosotros y, quizá, sean las responsables de que, hoy, una criatura de 9 años ya sea un consumidor maduro. Pensemos que, a esa edad, los chicos ya conocen sobre las cualidades y calidades de los productos. Saben cuánto cuestan, qué ventajas presentan unos sobre otros y cuál conviene comprar según el uso que les vayamos a dar.

Resulta muy difícil y hasta equivocado evitar escuchar su punto de vista antes de adquirir una tablet o un celular, así como una nueva computadora para la casa, lo mismo que una consola de juegos.

Si tenemos en cuenta la cantidad de estímulos que reciben los más pequeños en forma constante, le sumamos la sobreoferta de productos y servicios con los que se encuentran a menudo y le agregamos una generación de padres que solemos actuar dominados por la culpa y la inmediatez, tendremos el combo perfecto para entender el hiperconsumo en los niños y adolescentes.

Las cosas materiales como los juguetes, las zapatillas y la ropa, han pasado a ser objetos para acumular y hasta ostentar frente a los demás, antes que medios para satisfacer la necesidad de vestirse y el deseo de jugar. Desde mi punto de vista, eso es sumamente grave, porque estamos confundiendo el verdadero lugar o significado que deben tener las cosas para los chicos. Aquí es donde el dinero no debe ser visto como algo malo o espurio sino simplemente como un medio, fruto del trabajo, que sirve para adquirir otras cosas, no para ser acumulado per se.

Estos nuevos tiempos que estamos transitando requieren de conductas diferentes por parte de los adultos para que los niños puedan cambiar su concepto sobre el dinero. Se trata, entonces, de dotar de valor a las cosas, a partir de comprender que, en la economía como en la vida, uno de los principios más importantes es el de “hacernos cargo”: más que regalar algo para conseguir la sonrisa de nuestros hijos, lo que debemos hacer es, simplemente, recuperar el valor del tiempo con ellos, por ejemplo, apagar el celular y sentarnos a jugar con los chicos. Un cambio en nuestra forma de actuar permitirá que les den verdadero valor a sus cosas, ya que lo harán en función del fin para el que las cosas fueron creadas, antes que por el mero hecho de juntarlas en un placard.

Si entendemos el dinero, básicamente,como un medio de cambio, podemos pensar que no debería estar vedada esa relación para los chicos. Esto no quiere decir que haya que criar niños con calculadora en mano ni una generación de avaros materialistas, sino todo lo contrario. Desdramatizar esta relación les permite a los pequeños vincularse con el dinero desde un lugar diferente del de la culpa. Es, en cuanto al manejo del dinero, que podemos pensar una serie de actividades con ellos:

1) Cocinar en familia: la cocina, que es fundamentalmente un acto de amor, es también una actividad económica, ya que requiere plantear un objetivo: el menú, pensar un plan; anotar los ingredientes para ir a hacer las compras; realizar un presupuesto a base de los componentes de la receta; ir de compras y pagar; cocinar propiamente dicho; sentarnos a la mesa a comer lo que hemos preparado y ver si aquello que pensamos en nuestro objetivo, finalmente se ha cumplido. Claro que eso debe llevarse a cabo con la participación de todos, aun de los más pequeños, ya que de este modo podemos sentirnos parte del proceso tanto como del resultado y, sobre todo, hacernos cargo de lo que hemos hecho al sentarnos a la mesa y “degustar” el resultado.

2) Mesada infantil: aquí podemos pensar en pequeñas sumas de dinero para los chicos a partir de los 9 años, que es cuando tienen más noción de la temporalidad, a fin de que puedan administrar ese importe durante, por ejemplo, una semana. La clave radica en NO decirles para qué tienen que usar ese, que es SU dinero, tampoco debemos reponer el dinero si se lo gastan antes de tiempo.

3) Presupuesto escolar incentivando al ahorro: cuando los chicos tienen unos 11 o 12 años en adelante, podemos pensar juntos el presupuesto escolar de principio y mitad de año. La idea consiste en que, una vez recibida la lista de útiles para comprar, se estime su gasto total. Supongamos 500 pesos. Así podemos ofrecerles que reciclen cosas del año anterior, que intercambien o compren libros usados y donen los suyos, de modo que todo aquello que no sea necesario comprar, lo puedan ahorrar y así quedarse con la diferencia que surja de los 500 pesos presupuestados y lo gastado.

4) Gastos de celular: si bien, hoy en día, lo chicos comienzan con el celular desde temprana edad, la realidad es que el uso intensivo para comunicarse con otros es a partir de los 11 a 13 años. Aquí, mi sugerencia es agregar una suma fija a la mesada, para cubrir el gasto de celular, y si el consumo excede dicho monto, es del remanente de su mesada que debe salir el dinero para cubrir dicho gasto.

Finalmente, si entendemos el dinero como un medio y no como un fin en sí mismo, entonces podremos concentrarnos en aquello que realmente vale la pena, es decir, ver la felicidad de nuestros hijos al sentir el viento sobre su cara mientras se hamacan en la plaza. Al final de cuentas, al menos por ahora, el viento, la hamaca y la plaza son gratis, ¿verdad?