jueves, 30 de julio de 2015

"SCIOLI Y MACRI DEBERÁN ABONAR LA MODERACIÓN SI LLEGAN AL GOBIERNO"

El Cronista
Cuando se ponen en juego los enconos individuales, el resultado suele ser lamentable aun si se obtiene la victoria en estas cruzadas de poca monta. Librar batallas donde hay poco para ganar y mucho para perder es en general una decisión política que nos permite ver de que madera están hechos cada uno de los muñecos de la política actual.
Vemos diversos ejemplos de dirigentes que parecen haber sostenido estoicamente una actitud que luce como la de poner la otra mejilla, pero que a juzgar por sus resultados fueron consecuencia de movimientos inteligentes.
Daniel Scioli es un ejemplo de ello, durante años fue atacado y vilipendiado por sectores del oficialismo con argumentos de los más diversos, sin que se pudiese encontrar en él una sola reacción. "Es de amianto, no tiene personalidad, tiene miedo", sindicaban periodistas y políticos que hoy miran con asombro como el Gobernador de la provincia de Buenos Aires es aplaudido de pie por la Presidenta.
No parece haber sido la paciencia sino la virtud lo que hasta aquí ha permitido que un hombre que manejaba una lancha y perdió un brazo en un accidente, se convierta en candidato presidencial más allá de todos los pronósticos.
Así las cosas, ‘Danielito‘ ahora es tildado de "imbécil", por Carrió quien suele hacer gala de una verba prolífica y una original capacidad de análisis. Seria ingenuo pensar que ella, que conoce este juego como pocos, hubiera realizado esta declaración sin conocer el revuelo que causaría, lo cual fue justamente el objetivo buscado.
Vale decir que en las configuraciones ‘amigo-enemigo’, Scioli ha demostrado saber elegir los tiempos. Sus enemigos fueron siempre los del gobierno, pero sin entrar en guerra abierta ya que para él no tenía sentido sobreactuar conflictos cuya solución no estaba en su poder y cuyo costo solo lo podía perjudicar. Hoy tiene al peronismo tradicional y a La Cámpora encolumnados detrás de su candidatura.
No es todo. Supo contener a los heridos y evitó ofender a los enemigos, no expulsó a nadie y se las ingenió para evitar rotular a propios y extraños.
En el marco de un país signado por la grieta, cultivó el perfil de moderado. No es un político de café, sino un dirigente que con su recorrido invita a revisar la soberbia de quienes tienen en su haber mas centímetros de prensa que votos propios.
El otro caso es el de Macri, que comparte la mirada sobre la gestión de los conflictos con un criterio casi oriental.
Cuando llegó al poder de la Ciudad le tenían menos fe que cuando había llegado a presidir Boca Juniors, y en ambos casos diligenció sus batallas en términos tales que la mayoría de las veces salió bien parado.
Atacado por su falta de profundidad al igual que Scioli, hace foco en una línea discursiva express, llena de referencias a casos concretos que intenta generar una empatía con el votante, lo cual no deja de ser un desafío más allá de la General Paz, para cualquier dirigente que no provenga de uno de los dos grandes partidos populares de la Argentina.
Son los términos económicos los que abrirán las puertas del conflicto central que tienen que abordar cualquiera de los dos que se alce con el poder en octubre. Aquí ya no será cuestión de posicionamiento sino de gestión concreta de una problemática que los tendrá en la primera línea de fuego.
Ambos lidiaron con batallas amargas como el conflicto docente en la Provincia, donde la buena ponderación de los maestros, aun en un conjunto de medidas de fuerza de larga duración no consiguieron hacer mella en la imagen del gobernador bonaerense; al tiempo que la batalla campal del parque Indoamericano o el escándalo de las escuchas no han sido óbice para la consolidación del proyecto político del Jefe comunal.
Los conflictos por venir se pueden dividir en dos, internos y externos. En el plano domestico deberán lidiar con un reacomodamiento de los precios relativos que dará lugar a ganadores y perdedores, abriendo un contrapunto nuevo sobre cómo reparten las cargas del esfuerzo futuro para retomar el sendero del crecimiento. El aumento de la productividad, desafío básico de toda economía, es el resultado del sacrificio sostenido de la sociedad no de un conjunto de anuncios que a todos les gustaría realizar.
El frente externo tendrá en el abordaje de la cuestión ‘buitre’ su característica principal dado que el esquema de salida que recorra el gobierno en este aspecto permitirá anticipar cual será la orientación relativa a otras cuestiones pendientes en el plano internacional que han quedado a la espera de la solución de este problema.
Con independencia del modo que adopte un candidato u otro, no cabe duda de que a partir del 10 de diciembre veremos si la moderación de las formas se convierte en un estilo de gestionar las contradicciones principales o solamente en una vía política y comunicacional para tener alineada a la tropa al momento de dar noticias que no siempre serán agradables.

sábado, 11 de julio de 2015

"VERDE, EL COLOR QUE PARECE NO MIRAR NI CELESTES NI AMARILLOS"

Perfil.com

La política del siglo XXI parece definitivamente encaminada a consolidarse como una batalla de imágenes con mensajes cortos y “a medida” del espectador. El votante pasa de este modo a ser una especie de cliente, y el pueblo se transforma en “la gente”.
En esa línea se inscriben participaciones light con una ausencia total de contenido concreto. Sobran definiciones generalistas del tipo “el armado”, “equipo”, “sumar”, “gestión”, “proyecto”, por listar algunos de los términos que se escuchan en los seudodesarrollos conceptuales que son más bien un paso de comedia obligado al que se someten los candidatos que terminan siendo verdaderos imitadores de Nicolino Locche, “el intocable” púgil mendocino que pasó a la fama por su estilo boxístico basado en esquivar con destreza inigualable los golpes del rival.
Así, los candidatos evitan las preguntas de los periodistas y responden con un set de herramientas diseñadas para decir cosas sin decir absolutamente nada.
Los problemas concretos de la vida cotidiana, que requieren soluciones igualmente concretas, aparecen como encaminados a solucionarse de manera casi mágica. Es como si nos dijeran que vamos a bajar de peso comiendo lo que deseemos, total “hay equipo” y con la “confianza” y las inversiones que van a llegar, todos vamos a “vivir mejor”. Eso, desde ya, mirando a cámara y con una sinceridad absoluta. Es más, si podemos sumarle una “historia de vida”, mucho mejor, así le damos al discurso un anclaje puntual que nos emocione.
En ese marco, prevalece la guerra de colores, donde cada fuerza política se identifica más con una escala cromática que con un conjunto de ideas y valores, lo cual deja fuera de agenda la posibilidad de discutir cuestiones concretas que hacen a la Argentina de los próximos años, y mucho más lejos aún de la de los próximos veinte años.
Verde es el color con el que pensé para identificar lo que tiene que ver con el campo y las economías regionales. Detenernos en este punto resulta interesante para formular un diagnóstico somero de la situación que viven hoy las diferentes realidades de nuestro país.
En términos de actividad económica el ISAP (Indicador Sintético de Actividad de las Provincias) que elabora la consultora Federico Muñoz y asociados da cuenta de una leve pero innegable recuperación de la actividad económica desde el cuarto trimestre de 2014 en adelante. Con leve me refiero a que no llega a ser del 1%, pero sin dudas es un cambio de tendencia. En la Ciudad de Buenos Aires los datos muestran recuperación en el sector inmobiliario respecto de mayo 2014 y una caída en la tasa de vacancia (hay menos locales vacíos) a niveles de 2011 en cuanto a locales comerciales.
Sin embargo, cuando analizamos la característica propia de nuestra economía, vemos que aún subyacen enormes diferencias: por ejemplo el ingreso per cápita de la Ciudad de Buenos Aires es siete veces el de Formosa. ¿Quién plantea programas concretos para resolver de forma sustentable estas desigualdades?
En términos de las potencialidades hoy es imposible soslayar el valor que tienen las economías regionales que, por estos días, esperan una señal concreta en materia de retenciones al trigo, por poner un ejemplo, que puede mostrar nuevamente una siembra que nos dé una de las cosechas más paupérrimas de los últimos cien años.
En el mismo sentido parece que seguimos peleados con la soja, en lugar de analizar la forma de hacer más rentable su producto derivado. Es decir, somos el tercer productor mundial, sólo superados por Estados Unidos y Brasil. En 2013 la soja generó 395 mil empleos entre directos e indirectos, gracias a la producción de nuestros campos hoy contamos con más de treinta tipos de productos accesibles en cantidad, calidad y precios competitivos. A pesar de ello tenemos con el campo, y particularmente con la soja, una relación parecida a la que existe con Messi, donde en lugar de cuidar nuestro recurso más valioso, sólo le endilgamos la culpa de todo lo que no conseguimos.
Sigue ausente en el debate de ideas la posibilidad de establecer alguna relación entre el esfuerzo y el resultado. En esta línea, Brasil, Uruguay y Paraguay ya tienen implementada una tecnología de siembra que aumenta la productividad en más del 10%. Si esto se sostiene, vamos a terminar perdiendo aquí también el tren del desarrollo.
No se trata de avanzar en la dirección fácil de la devaluación, o la eliminación de tal o cual retención. Los saltos en la matriz productiva que nos permitan agregar valor dependen de condiciones de estabilidad, que implican la chance de invertir durante un período de tiempo prolongado en actividades viables y consolidadas o en otras de riesgo, como investigación y desarrollo, generando las posibilidades de que esa inversión encuentre retornos tales que permitan que se incremente antes que irse del país.
Atraer inversiones no es cuestión de que gane tal o cual candidato, ni de garantizar rendimientos de capital propios de quienes han sido especialistas en capturar renta a cambio del esfuerzo colectivo. El desarrollo es producto de una actitud social, no de un impulso individual. Para ello es imperativo discutir todo aquello que permanece ausente del debate público, qué tipo de cambio, qué esquema impositivo, qué formato de reparto entre el capital y el trabajo, cómo promovemos la llegada de inversiones concretas y en qué sectores.
Debemos preguntarnos si queremos desarrollarnos sobre la base de una matriz productiva diversa o focalizada,  pensando en el tipo de procesos productivos que se dan a escala global. Es tiempo de debatir cómo nos integramos a la sociedad del conocimiento, desde una escuela que hasta aquí ha cumplido mucho mejor su rol inclusivo y de contención que como pilar de un desarrollo. Es más, en el estado actual no hace más que profundizar las diferencias entre quienes pueden pagar educación de elite y quiénes no.
En síntesis, sería deseable que los diferentes proyectos políticos tengan dentro de su escala de colores aquellos que mejor representen los problemas concretos de la vida de quienes pretenden obtener el voto, si no, seguiremos repitiendo una constante en la vida política de nuestro país, donde aquellos que resultan elegidos parecen vivir a una distancia tan grande del pueblo que los vota que terminan pensando siempre en la próxima elección antes que en la siguiente generación.



martes, 30 de junio de 2015

"SE PUEDE SALIR DEL CEPO PERO A 9$ SEGURO QUE NO"

El Cronista

“Se puede salir del cepo pero la pregunta es a qué tipo de cambio. A $ 9 seguro que no”. El economista Matías Tombolini sostuvo, en diálogo con Cronista.com que hay un retraso cambiario y que esto se refleja en los números de los distintos sectores de la economía. Y aunque evaluó factible salir del cepo después de las elecciones, sostuvo que primero hay que hacer modificaciones.
“Hay como un retraso en el tipo de cambio. Claramente hay una distorsión importante que lastima a las economías regionales, a las empresas que en definitiva son las que invierten”, señaló Tombolini.
El economista, que acaba de publicar el libro “Ladrones” -en el que repasa varias estafas resonantes e histórica-, dijo que la regulación del mercado de cambios no fue una mala idea, pero que “generó distorsiones”.
“Hoy el resultado que esta matriz de acumulación diversificada con distribución de ingreso, en donde nos prometieron que nos íbamos a parecer a Alemania, termina con una Argentina que no se está prendiendo fuego pero que no se parece ni un poco a Alemania”.
Tombolini resalta la importancia que el Gobierno le da a la economía local. Y matiza: “El kirchnerismo es el proceso político más largo de la Argentina y claramente ha trasformado la economía. Sin embargo, no creo que sea una década perdida, pero tampoco una época en la que se descorchó”.
“La verdadera grieta de la Argentina –concluye- no es vertical sino horizontal, entre los que comen y los que no comen. (El kirchnerismo) no resolvió el verdadero problema de la pobreza; lo cierto es que hay una pobreza estructural y es un gobierno que se ha peleado con las estadísticas”.


¿Porque el billete de 100 pesos se convirtío en una ganga?

FECHA: 24/08/2015
FUENTE: BORDERPERIODISMO

El debate sobre el valor del peso volvió a estar en la agenda de los presidenciables y del ministro de Economía Axel Kicillof. Pero ¿cuál es la verdad sobre este debate y cuál su cotización en relación al dólar?.
Hablar de nuestros pesos siempre generó polémica porque en la búsqueda de preservar el valor de nuestros ahorros terminamos recurriendo a alternativas o recetas largamente conocidas por los argentinos. La mas común, el camino habitual que recorren quienes ahorran, fue y sigue siendo: comprar dólares.
Cabe entonces la pregunta, ¿Es anti argentino, aquel que se inclina por el billete verde para ahorrar? ¿Comprar dólares es un comportamiento reprochable? en definitiva la pregunta que resume esta problemática es ¿Por qué compramos dólares los argentinos?
Aquí se suelen escuchar respuestas de lo mas variadas y en general todas tienen parte de la razón al tiempo que algo en común. Solemos escuchar argumentos que describen las consecuencias antes que las causas.
En la búsqueda de las causas el factor común, el elemento preponderante es la inflación, que por definición implica el aumento generalizado de los precios (si los mismos bajaran de forma generalizada sería deflación, fenómeno al cual hemos asistido muy pocas veces en argentina y la ultima vez fue en 2001 con -1,2%) y cuya contracara es la pérdida de valor de la moneda de referencia.
Así, con el paso del tiempo la moneda local cada vez tuvo menos valor, a tal punto que desde 1969 hemos cambiado 5 veces de signo monetario perdiendo desde ese entonces hasta nuestros días, nada menos que trece ceros.
Si afilamos un poco la memoria es probable que recordemos los múltiples colores de los billetes que fueron quedando en el olvido popular y que lamentablemente tuvieron una fama fugaz.
tombo 1
Transitamos desde el Peso moneda nacional, Peso Ley, Peso argentino y el Austral hasta el actual Peso.
Así por ejemplo cuando comenzó a circular el Austral, con uno de esos billetes se podría comprar poco mas de un dólar, para que solo seis años después fueran necesarios diez mil de esos billetes para adquirir un billete verde.
Por poner otro ejemplo vale recordar que el valor de nuestros billetes actuales se ha ido deteriorando al punto que los billetes de mayor circulación son los de cien pesos, aun cuando sobran las voces que reclaman la necesidad de emitir  un billete de mayor denominación.
Para sostener esa afirmación se indican equivalencias tales como la cantidad de billetes necesarios para pagar un Salario Minino Vital y Móvil, pasando de 2 billetes en 2003 a mas de 55 en la actualidad, tal como figura en la tabla
tombo 2
Lo más curioso es que la discusión sobre el uso del dinero y como va perdiendo valor se pude llevar hasta el paroxismo, cuando ponemos los billetes sobre la balanza.
A modo de ejemplo un departamento de 60 metros cuadrados en capital que en 2005 tenía un valor promedio de casi ciento treinta mil pesos por estos días cotiza a casi un millón ciento treinta mil. en términos de peso, y considerando que 0,83 gramos, podemos decir que en 2005 hacia falta un kilo y setenta gramos de dinero y diez años mas tarde es necesario poco mas de diez kilos setecientos gramos.
Sin embargo lo más llamativo de todo, queda de manifiesto cuando miramos un para de décadas atrás. Pensemos que en 1960 un boleto de tren costaba 3 pesos moneda nacional, hoy, también cuesta 3 pesos, pero tomando la equivalencia y los diferentes cambios de moneda, un boleto de 2015 expresado en moneda de 1960 seria igual a 30.000.000.000.000 (trece ceros), en este caso, si suponemos el mismo peso de los billetes en la actualidad que en 1960, para pagar un boleto con dinero de aquella época seria necesario algo así como 24.900.000 toneladas (si, leíste bien, dice toneladas). Esto quiere decir que te harían falta un par de barcos llenos de billetes para pagar un simple boleto de tren.
Ahora volvamos a nuestros días, tomemos un billete de cien pesos, pensemos en los barcos llenos de dinero para pagar el boleto, y preguntémonos ¿cuál es el motivo que nos lleva a ahorrar en dólares? La respuesta no tienen que ver con la argentinidad, es simplemente la aplicación del sentido común.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Para El Cronista - Paritarias, números mas allá de las especulaciones



Paritarias, números mas allá de las especulaciones


El engañoso otoño se escurre y promediando mayo aun, según la tradicional fuente que provee SEL Consultores, especializados en la materia, aún no han comenzado el 50 % de las negociaciones paritarias. Toda una novedad.

Cierto es que los acuerdos suelen hacerse retroactivos a marzo o abril dependiendo la fecha que hayan vencido, pero las negociaciones parecen tensarse por factores de todo tipo. Los tambores de guerra no solo suenan en las centrales sindicales opositoras al Gobierno sino que los gremios alineados con el oficialismo sienten la presión de las bases que pujan por mejoras salariales en línea con la inflación de 2015.

La medida tomada en relación al impuesto a las ganancias representa un elemento positivo, pero su estrafalaria implementación generó que tres trabajadores con un mismo ingreso soporten una diferente carga tributaria de un mismo impuesto. Algo único en materia impositiva.

Por caso un trabajador casado con dos hijos que gane $ 25 mil en 2015 si ganaba menos de 15 mil en agosto de 2013, no paga un peso. Ahora bien, si en agosto de 2013 ganaba $ 15 mil cien, entonces abona (luego de la reducción) poco mas de $ 19 mil. Lo llamativo es que si el ingreso promedio mensual de $ 25 mil mensuales corresponde a un trabajador casado con dos hijos pero que desempeña su actividad de forma autónoma, estaría abonando poco mas de $ 55 mil al año. Es decir cero, 19 mil y más de $ 55 mil de carga impositiva para tres trabajadores que viven en el mismo país y hasta podrían tener el mismo trabajo solo que dependiendo de la condición preexistente y la categoría (relación de dependencia o autónomo). Una situación que es sumamente difícil de explicar en cualquier lugar.

A este marco se le debe sumar la evidente tensión política propia de una sucesión presidencial que tiene al sindicalismo peronista aun dividido pero como actor preponderante.

El proceso de negociación salarial tiene una serie de elementos que vale la pena repasar: la inflación acumulada en los últimos doce meses, la realidad del sector en términos de la rentabilidad y perfomance (hoy en día no es lo mismo discutir con los bancos que con las automotrices, por ejemplo).

Desde ya la expectativa de inflación es el elemento central.

Se considera también la posibilidad de recomponer algunos tramos salariales en las escalas más afectadas, y condiciones de trabajo que resultan en una mejora para los trabajadores y un costo para la empresa.

En este punto vale decir que las relaciones laborales no son neutras, sino que resultan determinantes para la vida económica del país, y es por eso que las discusiones son tripartitas. Es decir, la intervención del Ministerio de Trabajo homologando los acuerdos no es tan solo una formalidad, sino que expresa el acuerdo de las autoridades del Estado sobre un vínculo, como es el laboral, que es sumamente complejo y que abarca intereses diversos con impacto nacional.

Sería ingenuo pensar que un sindicato como Comercio que tiene más de un millón cien mil trabajadores, no resulta influyente en la marcha de la economía cuando cierra sus números año tras año, o los trabajadores de la UOM o de la Construcción. Lo mismo podemos pensar de Camioneros, cuya influencia en la logística y sus costos es, a su vez, parte del costo del resto de la cadena productiva del país.

Lo que podemos observar en los cuadros de 2013/14 y 2014/15, en síntesis, es que en la paritaria que abarcó 2013 y comienzos de 2014, si se considera el IPC Congreso, hubo una pérdida concreta del poder adquisitivo y esto fue lo que generó que se negociaran sumas fijas y compensaciones antes del vencimiento de la negociación.

En la paritaria que venció mayoritariamente en abril 2015 la cuenta permite observar un mejor despeño numérico para los trabajadores, siempre y cuando no hayan estado alcanzados por ganancias ya que de ese modo la mejora se licuó rápidamente.

El proceso que se encara por estos días, tiene los mencionados números como antecedente y es justamente por ello junto a una expectativa inflacionaria del orden del 25%, que aun cuesta llegar a un acuerdo, ya que al mirar hacia atrás, los dirigentes sindicales concluyen que hay que aprender la lección: en materia de precios nunca se sabe, y más vale prevenir que curar.

viernes, 8 de mayo de 2015

Para El Cronista - El salario mínimo, ganancias, billetes y la propuesta ‘cool’ del PRO


La discusión salarial entre los sindicatos, empresas y gobierno ha sido el factor común en el temario económico de las últimas semanas. En este sentido resulta clave la definición (o la falta de ella) por parte del gobierno respecto del impuesto a las ganancias, tanto en lo que hace al mínimo como a la vetusta escala.

Tal combinación llevó a los gremios a subir la presión política porque si el gobierno desea que los reclamos sean relativamente moderados, el sindicalismo oficialista deberá encontrar un respiro en la modificación del impuesto. De otro modo, la detracción sobre el salario será lo suficientemente fuerte como para requerir salarios aun mas altos que la inflación esperada.

A la hora de evaluar la presión tributaria sobre los trabajadores de ingreso medios y medios altos, se pueden realizar complicados cuadros o sencillamente acudir al Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) que ha sido testigo oculto de las distorsiones de la economía argentina en el último decenio.

En 2003 el SMVM era de $ 200 y el mínimo no imponible de ganancias llegaba a $ 2.063. Es decir, hacían falta 10,3 veces el SMVM para alcanzar el mínimo no imponible.

En 2008 el SMVM era de $ 980 y el mínimo no imponible alcanzaba los $ 5.554. Hacían falta 5,6 veces el salario mínimo vital y móvil para alcanzar el mínimo no imponible.

En 2015 el SMVM es de $ 4.716 y el mínimo no imponible es $ 15.000, es decir 3,2 veces el salario mínimo.
Hace 12 años hacían falta 10 salarios mínimos para alcanzar el mínimo no imponible de ganancias, en cambio hoy solo se requieren 3,2.

Si eso no es aumento de la presión sobre el salario, ¿qué es? Esta mirada también pone de manifiesto lo positivo en cuanto a la evolución del salario en la Argentina que, según la Presidenta, es el más alto de la región ya que equivale a 533 dólares superando al resto de los países vecinos (salvo Costa Rica cuyo salario es 538 dólares).
En este sentido vale decir que el SMVM también es testigo del retraso cambiario. De otro modo resulta difícil explicar salarios que crecen en dólares e importaciones que cayendo 11% en 2014 y desplomándose mas de 20% en 2015. Es decir, no parece fácil entender que la clase trabajadora tenga el mejor poder de compra en términos internacionales comparándonos con los demás países de la región al tiempo que nuestras importaciones son, justamente las que más caen en el vecindario del cono sur.

Otra discusión interesante que se puede seguir con la evolución del SMVM es la que tiene que ver con el valor de los billetes. Aquí vemos que hace rato se viene discutiendo sobre la necesidad de imprimir billetes de mayor valor, por ejemplo de $ 200 o $ 500.

Ya mencioné que en 2003 el SMVM era de $ 200, en este caso equivalente a 2 billetes de máxima denominación (dos de cien).

Hoy el Salario Mínimo es de $ 4.716, es decir que se necesitan 47 de los billetes de mayor denominación.
Si bien parecía haber consenso sobre la necesidad de imprimir billetes de mayor denominación, apareció una propuesta del diputado del PRO Federico Sturzenegger, economista de origen ciertamente académico, quien indicó en una entrevista a Radio Belgrano primero y luego en un articulo, la necesidad de suprimir el billete de cien.

Al leer el marco conceptual que brinda el legislador, resulta difícil estar en desacuerdo, pero no deja de ser llamativo como ciertos políticos viven despegados de la realidad. La propuesta de Sturzenegger es algo así como una iniciativa ‘cool’ palermitana que poco tiene que ver con la Argentina real, toda vez que indica la necesidad de profundizar alternativas electrónicas de pago y una bancarización de la economía en detrimento de la economía informal.

Justamente allí radica el riesgo de la propuesta ya que el diputado supone que el sujeto para sacar de la informalidad es el que evade 500 pesos y nada dice de las grandes evasiones que no tienen mayores problemas con la forma física del dinero, sea electrónico o en papel.

¿Habrá pensado el diputado como explicarle a un albañil del conurbano bonaerense que use su ‘celular como postnet virtual‘?

La informalidad de la economía debe combatirse, sin lugar a dudas, pero no se trata de que venga Apple con el modelo de dinero electrónico ya que ese es mas bien un punto de llegada antes que el de partida.
Al final de cuentas, lo cierto es que tanto la discusión sobre los billetes como la del impuesto a las ganancias son temas que más que dividir a los que pagan y a los que no, lo que habría que hacer es tratarlos donde se deben tratar, en el Congreso Nacional.

Claro que para eso debería existir voluntad política para hacerlo, y eso por ahora parece ausente.. como los billetes de $ 200.

martes, 5 de mayo de 2015

Para Basta de todo - Presentación "Ladrones"

Comparto la entrevista que me hicieron los Genios de "Basta de Todo" en Metro 95.1 Sobre mi nuevo libro "LADRONES"

http://basta.metro951.com/2015/03/24/matias-tombolini-en-escritores/